En Islamabad el pasado fin de semana quedó en evidencia cuál es ahora realmente el mayor escollo en las relaciones entre Estados Unidos e Irán. El control del estrecho de Ormuz es clave, aunque EEUU también insiste en que Irán ha de entregar todo el uranio enriquecido que obra en su poder. Lo llamativo es que dos países que llevan enfrentados desde 1979 ahora se enfrentan por un asunto que no suponía ningún problema antes de la operación militar que iniciaron EEUU e Israel el pasado 28 de febrero. De momento, aunque se levantaron de la mesa en Islamabad, no han roto la tregua acordada el miércoles, aunque pende de un hilo.

En respuesta a la ruptura de negociaciones el fin de semana Trump sorprendió con una decisión insólita: el cierre del estrecho de Ormuz, bajo control de Irán. Respondió al cierre de Ormuz, a voluntad del régimen de los ayatolás, con el bloqueo naval made in USA. El bloqueo ha empezado este lunes. De nuevo su obsesión con la operación en Venezuela ha guiado a Trump. Si allí salió bien, ¿por qué no en Ormuz?

Cambio de dinámica en la guerra

Es el último intento de Trump por cambiar la dinámica de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, que él mismo inició a finales de febrero, a instancias del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, según ha publicado The New York Times. Creía que sería una operación rápida y que conduciría al cambio de régimen y al fin definitivo de la carrera nuclear de Irán. Subestimó la capacidad de la República Islámica para estrangular el comercio energético a través del estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del comercio de gas y petróleo mundial.

El embargo naval tiene por objeto reducir la capacidad de Irán para financiar su defensa, al limitar los ingresos que genera con las exportaciones de petróleo. Sin embargo, el riesgo es su efecto en los mercados energéticos mundiales y en el precio del crudo. A su vez, introduce un factor añadido de tensión y pone en peligro la frágil tregua entre Irán y EEUU.

La reacción internacional fue negativa. El primer ministro británico, Keir Starmer, dijo que su país no apoyaría el bloqueo. No quiere dejarse arrastrar a la guerra, insistió. Para la ministra española de Defensa, Margarita Robles, es una decisión que "no tiene sentido". Al igual que cuando Trump pidió ayuda para abrir el estrecho, los que hasta ahora eran aliados de EEUU miraron a otro lado por considerarlo peligroso. Solo intervendrán cuando haya acuerdo de paz. Esto ha enfurecido a Trump que amenaza con desplazar a tropas de EEUU fuera de determinados países europeos.

Horas después del inicio del bloqueo, Trump ha dicho este lunes que Irán quería seguir negociando. El presidente de EEUU ha recordado que Teherán no podrá tener el arma nuclear ni "extorsionar al mundo". Fuentes iraníes aseguran que en Islamabad se estuvo a punto de cerrar un acuerdo, antes de que todo volviera al punto de partida.

El modelo de Venezuela

La orden de Trump de imponer un embargo en el estrecho refleja su esperanza de poder aplicar a Irán el modelo de su intervención en Venezuela. EEUU impuso un bloqueo naval al régimen de Maduro y lo remató con una operación relámpago y la captura del líder venezolano. "No vamos a permitir que Irán gane dinero vendiendo petróleo a quienes le gustan y no a quienes no le gustan, o lo que sea", declaró Trump a Fox News el domingo. "Ya visteis lo que hicimos con Venezuela. Será algo muy similar a eso, pero a un nivel superior".

Las comparaciones con el régimen de Maduro en Venezuela solo llevan a la confusión a Trump y su Administración. La República Islámica lleva décadas preparándose para el tipo de guerra asimétrica que se está librando.

Además, en Irán no hay figuras similares a Delcy Rodríguez. Trump ha intentado dividir a los dirigentes pero incluso a los más abiertos les une su desconfianza de EEUU. De momento, en lugar de un cambio de régimen se ha sustituido a un Jameneí por otro como Líder Supremo, aunque es realidad la Guardia Revolucionaria quien está al frente.

El riesgo de impacto económico

Quienes subrayan los riesgos de esta medida lo hacen por su impacto en la economía global, no solo en la iraní. Reforzaría la estrategia de Teherán de causar daño para que el mundo mire a EEUU y a Israel como los causantes de su empobrecimiento.

Sin embargo, hay quienes defienden el paso dado por Trump por la presión que supone para Irán, y también para China, uno de los principales compradores del petróleo iraní. La cuestión es que China tiene las mayores reservas del mundo, equivalentes a cinco veces su consumo anual. Pekín empujó a Teherán a aceptar las negociaciones de Islamabad. También apuntan los críticos que el bloqueo no va a forzar a Irán a ceder el control del estrecho, una vez que ha descubierto su valor.

"Cierre para todos" o "abierto para todos"

Entre los que creen que el "cierre para todos" es una opción si el estrecho no está "abierto para todos" está Richard Haass, ex diplomático estadounidense y ex presidente del Consejo de Relaciones Exteriores. "Esta política podría podría movilizar al mundo, ya que refleja el compromiso de mantener abierta una vía navegable internacional en beneficio de casi todos. No aumentaría los daños y la destrucción de la guerra", ha escrito Richard Haass, en su Substack.

Según Haas, "la situación actual, en la que Irán puede impedir el paso por el estrecho a todos excepto a sus aliados o a quienes pagan, es insostenible. Irán enriquece mientras otros se empobrecen. Si quieren vender su petróleo, deben reabrir el estrecho a todos".

Propone el ex diplomático "combinar la amenaza o la realidad de un bloqueo con una propuesta para establecer una nueva autoridad de gestión del estrecho que incluya a Irán".

Para Irán el bloqueo naval de Ormuz es perjudicial pero tiene otras vías terrestres para exportar su petróleo. Con fronteras con 15 países Irán se ha convertido en un cruce de rutas que cruzan Afganistán, Pakistán, y Asia Central.

Una aplicación compleja

En todo caso aplicar el bloqueo naval plantea serios desafíos geopolíticos. ¿Qué va a pasar si un barco chino quiere pasar? ¿Se lo va a impedir la Marina de EEUU?

Y no son pequeñas las dificultades técnicas. El ejército estadounidense no ha dado muchos detalles sobre cómo lleva a cabo este bloqueo naval. Los expertos afirman que es poco probable que el ejército estadounidense dispare misiles u otras armas contra los petroleros, dado el riesgo de que se produzca un desastre medioambiental, según The Guardian. La opción más probable es que la Armada de EEUU intente obligar a los buques a cambiar de rumbo mediante amenazas y, si eso no funciona, envíe equipos de abordaje armados para tomar el control físico de los barcos.

En todo caso, lo que no es posible es desbloquear Ormuz sin la colaboración de Irán, lo que limita las opciones de EEUU: o acuerdo con Irán como el que propone Haas, o bien bloqueo como medida de presión. Solo con las amenazas de los ayatolás los armadores y las compañías de seguros han subido tanto las tarifas de navegación que resulta inviable pasar. Irán mantiene que ha minado la zona, lo que no está confirmado, pero EEUU no podría desminar: solo cuenta con cuatro dragaminas en servicio, y dos están en Japón.

En todo caso, el paso de los barcos estaría más amenazado por el aire con drones iraníes. Y el siguiente paso sería decidir una operación de desembarco en la islas de las aguas del Golfo para hacer frente a los ataques desde el aire con suficiente defensa aérea. Y todo ello para controlar un estrecho por el que se podía pasar sin problema hasta el 28 de febrero.