Pedro Sánchez no felicitó a María Corina Machado por el Nobel de la Paz. "No felicitamos siempre" fue la excusa, poco hábil cuando se trataba de la disidente venezolana que se había encarado con el régimen de Nicolás Maduro hasta demostrar su fraude electoral y sus abusos contra los derechos humanos. Venezuela no es cualquier sitio para España: allí rehicieron sus vidas muchos exiliados, y de allí proceden muchos de nuestros nuevos ciudadanos. Mientras en Oslo, el Gobierno y el Comité Nobel elogiaban a María Corina Machado en La Moncloa miraban a otro lado. Ahora, es ella, la líder opositora venezolana quien ningunea a Sánchez y su gobierno en su visita a Madrid.
La líder venezolana ha dicho que no se verá con Pedro Sánchez ni nadie de su gobierno porque "en este momento no conviene". Según explicó en la Cope, ella siempre hace "lo que conviene a los efectos de acelerar en este momento una transición y el retorno de los venezolanos a casa". Por ello, "esta reunión en estos momentos no está prevista".
María Corina Machado salió de Venezuela, donde vivía escondida para proteger su vida, en los primeros días de diciembre pasado. Llegó in extremis a la ceremonia por el Nobel a Oslo, tras un periplo en el que corrió serios peligros. Llevaba tres semanas fuera de Venezuela cuando EEUU lanzó un ataque relámpago y capturó a Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores. Los dos están siendo juzgados en Nueva York.
Delcy, aliada de Trump... y de Zapatero
La sorpresa es que Donald Trump apoyó a Delcy Rodríguez, que era vicepresidenta con Maduro, con el argumento de que ella estaba dando a los americanos todo lo que habían pedido. Y por contar con el respaldo del Ejército.
Trump ha recibido varias veces a María Corina Machado, que llegó a entregarle su Nobel de forma simbólica. Aquel fue un gesto orquestado para seducir a Trump y atraerle a la causa de la libertad de Venezuela, pero realmente innecesario. Es un Nobel para la lucha que encarna María Corina, no para alguien como Trump y lo ha demostrado al seguir sin exigir a Delcy Rodríguez que desmonte el aparato represivo y el sistema montado por el chavismo.
Pero de Delcy Rodríguez era aliado antes José Luis Rodríguez Zapatero, y por extensión Pedro Sánchez, que sigue a su antecesor en su visión sobre Venezuela. El presidente del Gobierno no ha apostado por una transición a la democracia en Venezuela sino por apuntalar el sistema que lidera Delcy Rodríguez. En ese punto coincide con Donald Trump, aunque las razones son bien diferentes.
España no cuenta en la transición venezolana
María Corina Machado sabe en todo caso que quien ahora decide sobre el futuro de Venezuela es Donald Trump y no tiene entre sus referentes a Pedro Sánchez. Al contrario, Sánchez se ha erigido en el líder del antitrumpismo en Europa. Y este fin de semana aspira a que también los líderes del Sur Global le reconozcan como referente en Barcelona.
La opositora venezolana tenía que competir con Lula, Sheinbaum y Petro para hacerse un hueco en la agenda de Sánchez, y no quería arriesgarse a aceptar un encuentro y terminar viendo a un secretario de Estado. ¿Qué le aporta ahora ver a Sánchez? Cuando necesitó su respaldo no lo tuvo. Ahora no es decisivo para su lucha.
Viene María Corina de verse esta semana con el presidente francés, Emmanuel Macron, y el primer ministro de Países Bajos, Rob Jetten. Los dos son liberales. Con los dos habló de la importancia de impulsar "la transición democrática" en Venezuela. No deja de ser una anomalía que una opositora venezolana prefiera el Elíseo a la Moncloa. Pero no parece fiarse de quienes hacen caso a los Rodríguez, Jorge y Delcy, quienes la retratan como una defensora de la violencia, y no a Felipe González, quien elogia su papel en la defensa de la democracia.
Sin embargo, sí que parece que María Corina Machado se verá con el líder del Partido Popular, Alberto Feijóo, y con Santiago Abascal, a la cabeza de Vox. Tanto el alcalde, José Luis Martínez Almeida, como la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, van a rendirle honores.
Aprovechan la imagen de la Premio Nobel para sus batallas políticas nacionales. María Corina lanza una señal a las decenas de miles de venezolanos instalados en España para quienes es un icono. Nada con Sánchez. Y da un voto de confianza a sus rivales. ¿Se lo merecen realmente?
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