Un centro de música estatal iraní ha publicado un videoclip titulado 'Gracias, España' en reconocimiento a la postura adoptada frente a la ofensiva militar lanzada por Estados Unidos e Israel contra la República Islámica. La iniciativa subraya la oposición española a este conflicto armado, desmarcándose de la acción bélica internacional.

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La obra ha sido impulsada por el Centro Musical Mawa, una productora de carácter estatal enfocada en la creación de contenidos audiovisuales religiosos y nacionalistas en el país persa. Según un comunicado difundido por la agencia IRNA, esta canción representa una “muestra de agradecimiento por la solidaridad del Gobierno y del pueblo de este país con el pueblo iraní”.

El apartado visual del videoclip se grabó a principios de mayo, aprovechando una de las manifestaciones estudiantiles convocadas frente a la embajada española en Teherán. En estas concentraciones, los manifestantes portaron banderas de ambas naciones y exhibieron carteles con lemas como “Viva España” y “Gracias España por no guardar silencio”.

La letra del tema musical destaca el posicionamiento ético de España ante la comunidad internacional. En su estribillo, la canción proclama: "Gracias, España, por no callar. Por ver la verdad y no mirar atrás. Gracias por no estar en la oscuridad, por elegir siempre la humanidad", y valora la postura nacional con un contundente "gracias por gritar 'no a esta guerra', por no vender tu alma a cualquiera".

Este insólito reconocimiento cultural llega tras la guerra iniciada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán, una serie de ataques conjuntos que se mantuvieron activos en la región hasta el pasado 8 de abril. Desde esa fecha impera una frágil tregua en el territorio, condicionada por unas negociaciones diplomáticas que actualmente se encuentran estancadas y no progresan.

El detonante de este agradecimiento es la firmeza demostrada por el Ejecutivo español ante las hostilidades. Tras el comienzo de los ataques, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, rechazó la intervención armada al asegurar que "contribuye a un orden internacional más incierto y hostil", lo que se tradujo en una negativa rotunda a autorizar el uso de las bases estadounidenses situadas en Morón y Rota para las operaciones militares contra Teherán.