"En cada época se cierne el riesgo de construir un mundo inhumano y más injusto". Son algunas de las primeras palabras de la primera encíclica del papa León XIV. Un llamado a la defensa de la dignidad humana frente al auge de la inteligencia artificial, especialmente ante los "usos evidentemente antihumanos" de las nuevas tecnologías. Así, el pontífice sienta doctrina sobre la postura que debe adoptar la Iglesia ante las rápidas transformaciones que han atravesado nuestras sociedades en los últimos años, con un discurso de marcado carácter social.

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El propio León XIV ha presentado este lunes en el Vaticano su primera encíclica papal: Magnifica humanitas. A menos de un mes para su visita a España, ha repasado los puntos principales sobre su texto de presentación como cabeza de la Iglesia. Desde las amenazas a la democracia, pasando por el cuidado del medio ambiente y su papel en la enseñanza y el mundo laboral, el documento recorre las principales preocupaciones que han surgido tras la aparición de la IA.

"La IA debe ser desarmada", ha manifestada con contundencia el pontífice. León XIV ha explicado que ha elegido el término desarmar porque "en este momento se necesitan palabras fuertes capaces de captar la atención" del mundo. Así, ha pedido que las nuevas tecnologías queden liberadas de las lógicas "que las convierten en un instrumento de exclusión, destrucción y muerte".

Aun así, ha reconocido el valor de la IA siempre que se oriente hacia el bien común. Es decir, "construir un futuro, no para unos pocos privilegiados, sino para toda la humanidad". Por ello, ha pedido que nadie se quede al margen de la transformación digital, por lo que es imprescindible mantener siempre presente la cuestión humana en el desarrollo de instrumentos técnicos poderosos.

¿Qué es una encíclica?

Una encíclica es una carta del Papa dirigida a toda la comunidad católica, que trata asuntos de fe o moral, pero también temas sociales sobre los que el pontífice desea posicionarse. Su origen se encuentra en las cartas que los apóstoles enviaban a los primeros cristianos. Fue Benedicto XIV quien revivió esta práctica, emitiendo en 1740 Ubi primum, la primera encíclica de la historia. Desde entonces, los cabezas de la Iglesia han escrito cerca de trescientos documentos de este tipo.

Ahora, León XIV ha escogido una fecha cargada de simbolismo para presentar al mundo su primera carta papal. Redactada a fecha del 15 de mayo, coincide con el 135 aniversario del Rerum Novarum de León XIII, la primera encíclica social de la Iglesia, una de las más importantes en la historia del catolicismo. En ella, el papa habló sobre las condiciones de las clases trabajadoras, por lo que se la considera un texto fundamental en la doctrina social de la Iglesia.

Partiendo del ejemplo de León XIII, que supo reconocer el impacto de las transformaciones industriales sobre la sociedad de su tiempo, el santo padre ha querido atender a los nuevos cambios "de magnitud similar o con consecuencias incluso mayores". Ha escuchado así el clamor de los marginados, al igual que hizo su predecesor hace más de cien años con el de los trabajadores de su tiempo.

En este sentido, el papa se ha referido a una serie de decisiones que generan "nuevas formas de exclusión", como los sistemas de armas autónomos o los algoritmos que pueden bloquear el acceso a la atención médica o al empleo basándose en datos viciados por prejuicios.

Crisis del multilateralismo y guerras "sin límite ético"

En su texto, León XIV reflexiona sobre la normalización de la guerra en la actualidad. Mientras que tras la Segunda Guerra Mundial la paz se situó en el centro del orden internacional, hoy asistimos a una "preocupante rehabilitación de la guerra como instrumento de política internacional". En ese sentido, el papa apunta al crecimiento de la industria bélica, "que se ha convertido en un sector clave de la economía de algunos países".

A esto se añade una crisis del multilateralismo, con instituciones "debilitadas" por una voluntad compartida de apoyarlas y reformarlas, a ojos del santo padre. Aborda el auge de una "Realpolitik" que califica la paz como una posición utópica o irracional. "Cuando una cultura normaliza y justifica el conflicto, se abre una deriva peligrosa: lo que hoy parece impensable puede volverse mañana aceptable en base a cálculos de utilidad o de seguridad", alerta el santo padre.

Todo este contexto es un terreno fértil para nuevas guerras "que tienden a perder todo límite ético", por lo que son más peligrosas que las anteriores, según la consideración de León XIV. En relación con este punto, advierte también del uso de la IA para el desarrollo de sistemas de armas menos sujetos al control humano.

Diálogo entre la Iglesia y las tecnológicas

En la presentación de la nueva encíclica papal ha participado también el cofundador de Anthropic (empresa tecnológica centrada en el desarrollo de modelos de IA bajo una ética responsable), Christopher Olah. Durante su turno de palabra, ha admitido que las tecnológicas necesitan que voces críticas al margen de la industria tomen postura como ha hecho la Iglesia.

Olah ha detallado los incentivos que operan en las laboratorios de vanguardia, más allá de la voluntad por hacer lo correcto: la presión por mantenerse comercialmente viables y a la vanguardia de la investigación, el orgullo y la ambición y la presión geopolítica. Según el empresario, los científicos e informáticos se ven influenciados por estos aspectos.

Por ello ha agradecido la postura adoptada por el papa en esta nueva encíclica: "Si la tecnología está llegando debe hacerlo de manera positiva, por nuestra casa común y las generaciones futuras". Cree que a partir del "tira y afloja" entre científicos y las voces expertas en asuntos morales la humanidad alcanzará "grandes cosas".

León XIV ha recogido su invitación y ha apostado por el diálogo con las tecnológicas sobre esta magnifica humanitas (grande humanidad). Aunque no desean reemplazar a los expertos, la Iglesia desea participar de estos debates, ha asegurado. "Poseemos una sabiduría sobre la humanidad que nuestro tiempo necesita con urgencia".

"Es un gran signo de esperanza que en nuestras diferencias podamos escucharnos los unos a los otros", ha trasladado el santo padre a los fieles de todo el mundo.