La expectación ante la final del Mundial entre España y Argentina va en aumento mientras se acerca el domingo. En el caso de los aficionados del resto de países, muchos están eligiendo a cuál de las dos selecciones apoyarán durante el partido. La decisión, que puede estar motivada por razones de todo tipo, está clara para los iraníes. La República Islámica apoya a los de Luis de la Fuente.
Varias embajadas iraníes han expresado su deseo que sea nuestra selección la que se alce con el trofeo el domingo en Nueva York. A la representación diplomática en nuestro país, que era más predecible, se han sumado otras de países mucho más lejanos. "Por primera vez, animamos a un equipo que no es Irán, deseándoles éxito y el campeonato. ¡Hola, España!", ha expresado la legación iraní en Sudáfrica a través de las redes sociales.
También desde la embajada iraní en Kenia han llegado muestras de apoyo a la Roja. "Nunca serás olvidado por estar del lado correcto de la historia", han asegurado en su felicitación, que ha desvelado el "secreto" de la gran actuación de la selección frente a Francia en la semifinal del martes, todo según los iraníes. Los futbolistas españoles fueron agasajados con un almuerzo preparado por un chef iraní: kebab koobideh, una comida típica del país persa.
Más allá de la anécdota, el apoyo iraní a España tiene mucho más que ver con la geopolítica que con el fútbol. Cuando Donald Trump lanzó su ofensiva contra la República Islámica a finales de febrero, Pedro Sánchez fue uno de los primeros mandatarios en adoptar una postura crítica con las acciones del presidente norteamericano.
El Gobierno español se negó a que el Ejército estadounidense emplease las bases de militares de Morón y Rota para su guerra contra Irán. Mientras que esta decisión no hizo ninguna gracia a Trump, que amenazó con cortar "todo trato comercial" con nuestro país, desde Teherán los dirigentes iraníes se mostraron muy complacidos con la actitud del Ejecutivo de Sánchez.
Tras conocer esta negativa, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, agradeció a España su posición contra los intereses de EEUU: "Demuestra que la ética y las conciencias despiertas aún existen en Occidente", dijo en aquel entonces. La "gratitud" iraní fue incluso más allá: colocando una pegativa con la cara de Pedro Sánchez en uno de los misiles que lanzó contra Israel.
No habrá árbitro iraní en la final
Dado el apoyo expresado por algunos de los dirigentes iraníes hacia España, la elección de Alireza Faghani para pitar la final podría haber sido una buena noticia para la Roja. El colegiado iraní se perfilaba como uno de los favoritos para arbitrar el partido del domingo, aunque finalmente el elegido ha sido el esloveno Slavko Vinčić.
La elección de Faghani, que arbitra en la liga australiana, habría supuesto una despedida por todo lo alto del Mundial por parte de Irán. La República Islámica ha sido una de las grandes protagonistas de la competición. No por su juego, sino por los problemas derivados de la organización del torneo por parte de EEUU, que ha aprovechado la oportunidad para llevar su conflicto con Irán al terreno deportivo.
Todos los partidos de la selección iraní se han jugado en suelo norteamericano. Sin embargo, después de que Trump asegurase que no podía "garantizar su seguridad", el equipo persa fijó su residencia en México. Una situación que generó dificultades en los traslados de los jugadores -como ellos mismos denunciaron-, que se encontraron un escenario insólito: jugando en un país con el que están en guerra.
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