La última vez que España y Marruecos se enfrentaron en un conflicto armado fue en 2002, cuando apenas una docena de soldados marroquíes tomaron el islote Perejil, de soberanía española. En aquel momento, el Gobierno del entonces presidente José María Aznar respondió con contundencia enviando al Ejército a retomar la isla. El episodio quedó solucionado en unos pocos días.

PUBLICIDAD

Ahora, la reciente crisis provocada por la llegada de 72.000 inmigrantes a nado a Ceuta desde Marruecos ha vuelto a elevar la preocupación sobre la seguridad de los enclaves españoles en el norte de África. Aunque la parte socialista del Ejecutivo señala a las mafias como responsables de la crisis, no son pocas las voces que apuntan al Gobierno marroquí como el artífice de lo sucedido en la ciudad española la semana pasada.

PUBLICIDAD

En el caso de que las autoridades de Rabat estén detrás de la tragedia en Ceuta -donde han muerto más de un centenar de personas-, estamos ante un claro caso de "guerra híbrida". El uso de la migración como elemento desestabilizador es la principal baza que tiene Marruecos en un enfrentamiento contra España. "A Marruecos le resultaría bastante fácil conquistar Ceuta y Melilla por tierra, ya sea mediante una operación terrestre o una operación híbrida: enviando a miles de migrantes y metiendo al Ejército justo después", explica a El Independiente el analista argelino Akram Kharief.

Aun así, el fundador y director del portal especializado Mena Defense descarta que, a un nivel convencional, nuestros vecinos en el Magreb sean una amenaza. "Marruecos no puede competir realmente con el Ejército español", enfatiza.

España, por delante en fuerza aérea y naval

La clasificación de poder militar del portal Global FirePower sitúa a España en el puesto 18 de su lista. Muy lejos queda Marruecos, en el número 56 del ranking. A pesar de que el reino alauita lleva años destinando recursos a la modernización de sus fuerzas armadas, estos esfuerzos no equiparan su poderío miliar al español.

"Carecen de capacidad de proyección de fuerza y su armada es muy débil; además, carecen de proyectiles de largo alcance, ya sean lanzados desde el aire, la tierra o el mar. Su fuerza aérea es débil en comparación con la española y su defensa aérea sigue siendo endeble, especialmente si se compara con lo que España puede proyectar en el mar", apunta Kharief.

Soldados de la Marina marroquí en un simulacro conjunto con las fuerzas norteamericanas
Soldados de la Marina marroquí en un simulacro conjunto con las fuerzas norteamericanas | US Army

Los datos de Global FirePower confirman el análisis del experto. España cuenta con 12 aviones de ataque, 51 aeronaves de transporte militar y 186 helicópteros (incluidos de ataque). Por su parte, Marruecos dispone de 31 aviones de transporte y 79 helicópteros (incluidos 6 de ataque), sin ninguna aeronave de ataque en su stock militar.

Lo mismo sucede en el plano naval. Mientras que el arsenal español incluye un portaviones, once fragatas, dos submarinos y 112 buques patrulleros, el marroquí solo cuenta con seis fragatas, una corbeta y 84 patrulleros.

El personal en activo, deberes pendientes para España

Sin embargo, hay un aspecto fundamental en el que Marruecos le lleva una clara ventaja ventaja a España. Las estimaciones de Global FirePower indican que el país vecino tiene unos 400.000 militares en activo. En el caso español, son solo 121.802. Lo mismo sucede con el personal en reserva: 250.000 soldados alauitas, frente a 24.033 españoles.

Este déficit de personal en las fuerzas armadas españolas ya fue calificado como "crónico" hace dos años por el Observatorio de la Vida Militar (OVM), un órgano asesor dependiente de las Cortes. En un informe de 2024, este organismo alertaba de la evolución decreciente de los efectivos en servicio activo desde 2010, acumulando una pérdida de 13.300 militares profesionales.

En el documento, el OVM subraya la escasa proporción de militares en relación con la población española (de unos 49 millones de habitantes), que se sitúa en 2,4 soldados por cada 1.000 habitantes. Esta cifra está "lejos del 3,6 de la Unión Europea y del 6 por mil de la OTAN".

La ayuda norteamericana e israelí

Buena parte de la modernización emprendida por Marruecos en sus capacidades militares se ha sostenido sobre la importación de armamento extranjero. De hecho, según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI, por su nombre en inglés), el régimen alauita se convirtió el años pasado en el mayor importador de armas en África.

Sus principales vendedores son EEUU (que concentra el 60% de las transacciones) e Israel (24%), seguidos de Francia. En el caso de Washington, Rabat tiene el estatus de "Major Non-NATO Ally" (aliado importante no perteneciente a la OTAN) como parte de su relación privilegiada con los norteamericanos. En este sentido, es beneficiario del programa Excess Defense Articles, que le otorga un acceso preferente a material y equipamiento militar estadounidense retirado o excedente.

Militares marroquíes en una maniobras conjuntas con soldados estadounidenses
Militares marroquíes en una maniobras conjuntas con soldados estadounidenses | US Army

La relación con Israel es más reciente y se remonta a la firma de los Acuerdos de Abraham en diciembre de 2020, por los que Rabat y Tel Aviv normalizaron sus relaciones a cambio del reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental por parte de EEUU. Desde entonces, la cooperación en materia militar no ha hecho más que crecer.

La colaboración con los israelíes ha permitido que Marruecos acceda a tecnología novedosa, como los drones kamikazes, o técnicas de combate modernas. Pese a esto, Kharief minimiza el impacto que tienen los equipos de EEUU e Israel en el poderío militar alauita. "Están suministrando material muy básico, nada que marque la diferencia y, si lo hacen, nunca en grandes cantidades. Su punto fuerte es proporcionar a Marruecos apoyo logístico si lo necesita, un canal rápido de reabastecimiento y suficientes armas para su guerra híbrida, como datos satelitales, inteligencia y software de espionaje", explica el fundador de Mena Defense.

España quintuplica la inversión de Rabat

Según datos del International Institute for Strategic Studies, el presupuesto en defensa de Marruecos este año alcanzará un "máximo histórico" de 73.800 millones de dirhams (unos 6.890 millones de euros). Este gasto representa en torno al 4% del PIB del país vecino. En un análisis publicado a finales de julio, antes del comienzo de la crisis en Ceuta, este think tank británico explicaba que una economía "cada vez más diversificada", impulsada por reformas estructurales, servía a Marruecos como base para un panorama fiscal sólido, que le permitiría sostener un incremento continuo de su gasto militar.

Soldado marroquí
Soldado marroquí | US Army

En el caso de España, la cuestión del gasto en defensa es más peliaguda. Como miembro de la OTAN, su inversión en esta materia viene también condicionada por la Alianza Atlántica, que ha marcado un objetivo del 5% del PIB para 2035. La postura del Gobierno de Pedro Sánchez es de sobra conocida: por el momento, el 2% es más que suficiente. Un planteamiento que el International Institute for Strategic Studies define como "más ambivalente" que el del resto de socios.

A pesar de las reticencias expresadas en público por el Ejecutivo, la inversión en defensa ha aumentado. De hecho, el SIPRI emplaza a España entre los países con un mayor gasto militar en el mundo, concretamente en el puesto quince. Según este organismo, nuestro país invirtió 34.830 millones de euros en defensa en 2025, un 50% más que el año anterior.

Así, con un gasto en defensa cinco veces superior, no parece probable que un hipotético ataque marroquí pueda socavar las capacidades militares españolas. "No estoy seguro de que Marruecos esté dispuesto a invertir en equipos de proyección pesada, es bastante caro para ellos y la proximidad con España haría que cualquier preparación fuese evidente. Creo que el crecimiento militar marroquí se corresponde, como mucho, con su territorio continental actual (incluidas las plazas de soberanía españolas) y con controlar en el futuro la totalidad del Sáhara Occidental ocupado", concluye Kharief.