Ratko Mladić, excomandante serbobosnio condenado a cadena perpetua por crímenes de guerra, genocidio y persecución durante la guerra de Bosnia (1992-1995), ha muerto este jueves a los 83 años, según confirmó la secretaria de Estado del Ministerio de Derechos Humanos y Minorías de Serbia, Lidija Pavicevic, a la agencia Srna y recoge Efe.
Mladić fue una figura clave en la guerra de Bosnia y Herzegovina y su persecución, captura y enjuiciamiento es uno de los hitos de la justicia internacional, y en particular de los de la justicia en los Balcanes, en un momento en el que el mundo se perseguían los crímenes de guerra con el compromiso de la mayoría de los países.
Tras los Acuerdos de Paz de Dayton (1995), que pusieron fin a la guerra, Mladić fue destituido. La Haya lo acusó formalmente en 1995, tras lo cual permaneció prófugo hasta mayo de 2011, cuando fue arrestado. Había estado escondido durante más de 15 años y fue encontrado cerca de Lazarevac, en Serbia, y extraditado a La Haya.
En 2017, el TPIY lo condenó a cadena perpetua por genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, los crímenes más graves cometidos en Europa después de la Segunda Guerra Mundial. Mladić fue declarado culpable de genocidio en Srebrenica, donde murieron más de 8.000 bosnios. "Regalemos la Srebrenica serbia al pueblo serbio. Ha llegado el momento de vengarnos de los 'turcos' (así llamaban despectivamente a los musulmanes bosnios) en esta región", afirmó entonces el militar.También fue condenado por aterrorizar a la población civil durante el asedio de Sarajevo, en el que murieron más de 11.500 personas.
Para la historia negra de la humanidad queda la imagen de Radovan Karadžić, el líder serbobosnio y Ratko Mladić dando indicaciones desde las montañas que rodean Sarajevo de dónde bombardear. "Tiren a Velusice [barrio sarajevita]. Allí no hay muchos serbios", decía Mladić. La capital de Bosnia y Herzegovina, estuvo sitiada durante 1425 días, el asedio más largo en la historia de la guerra moderna y el asedio más prolongado jamás sufrido por una capital. Se estima que se dispararon entre 480.000 y 500.000 proyectiles contra la ciudad. Mladić fue condenado por aterrorizar a la población civil de Sarajevo.
Mladić estaba casado y tenía dos hijos: Darko y Ana, quien se suicidó durante la guerra. El militar justificó la guerra como una “lucha de liberación nacional” para proteger “tierras serbias históricas”, un discurso ultranacionalista que hoy sigue dividiendo a los serbios y a los serbobosnios, entre quienes lo considera un héroe y los que lo recuerdan como un ultra culpable, entre otros, que hundió Yugoslavia. El resto del mundo, como un criminal de guerra.
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