La cuenta atrás para las elecciones legislativas en Polonia ya está en marcha. Aún queda algo menos de un año, pero el ambiente político está muy caldeado. La derecha nacionalista, más fragmentada que nunca, aspira a recuperar el poder. Y Donald Tusk, el primer ministro liberal a mantenerlo. El líder del partido Ley y Justicia (PiS), Jarosław Kaczyński, ha propuesto abolir la Comisión Europea, a su juicio la "fuente del mal", dar más importancia al Consejo Europeo, y elaborar un nuevo Tratado. Los posibles cambios en los gobiernos de varios países europeos, entre ellos España, facilitarían el proceso.
En su intervención el miércoles en la conferencia del Foro de Krynica, Kaczyński afirmó que la UE necesitaba cambiar. Ha sugerido recopilar casos de presuntas infracciones de las normas de la UE y utilizar una minoría de bloqueo en votaciones que requieren una mayoría cualificada. Su tesis es la que secundan Reagrupación Nacional en Francia o Vox en España, lo que defendía Viktor Orban, ex primer ministro de Hungría.
En caso de fracaso, Polonia se plantearía la salida de la UE si el PiS estuviera en el poder "Es un método duro y arriesgado, pero las cosas están realmente tan mal, tan rematadamente mal, que vale la pena usar este método si los demás no funcionan", añadió el líder del PiS.
Donald Tusk recoge el guante
El primer ministro, Donald Tusk, no ha desaprovechado la ocasión de contestar este jueves a su eterno rival. "Jarosław Kaczyński acaba de anunciar que Polonia debería iniciar negociaciones sobre los términos de su salida de la Unión Europea. Este es uno de los temas clave en la lucha política que se libra actualmente en Polonia. Una lucha ardua. No pienso perderla, aunque no todos me apoyen", declaró Tusk en X.
Para Tusk, en las próximas elecciones los polacos decidirán si quieren seguir como hasta ahora en la UE o emprender ese camino de incertidumbre que propone Kaczyński. "No dejaré que la derecha nos saque de la Unión Europea. De eso se trata el juego hoy", afirma Tusk en un video difundido en sus redes sociales.
El ministro de Asuntos Exteriores, Radosław Sikorski, también ha intervenido: "Así que, después de todo, sí quieren el Polexit. Fronteras aduaneras con Alemania, la República Checa, Eslovaquia y Lituania. Controles de pasaportes en los aeropuertos. Fin de las subvenciones a los agricultores y a la inversión. Fin del Plan Nacional de Recuperación y del SAFE. Y, sin embargo, insistían en que nunca lo harían".
Kaczyński ha acusado a Tusk de mentir. Ha subrayado que cree que "la UE es necesaria, pero requiere una reforma profunda" para que "no beneficie a las élites, sino a los ciudadanos de a pie". El vicepresidente del PiS, Przemysław Czarnek, quien sería primer ministro si ganara el PiS, ha dicho que su partido estaba "barajando todos los escenarios, incluida la posibilidad de que la UE se autodestruya".
Cambios en Polonia imposibles sin la UE
Según expone Michał Szułdrzyński en el diario polaco Rzeczpospolita, "lo más asombroso es la convicción del líder del PiS de que la UE actual es un desastre. Hoy, dice, 'las cosas están realmente tan mal' que si los Estados miembros de la UE no aceptan el plan de Polonia de desmantelar de facto la UE y reemplazarla por una organización intergubernamental mucho más flexible centrada en el libre comercio, tendrán que amenazar con abandonarla".
Y enumera Szułdrzyński todos los cambios de los últimos 35 años en Polonia, imposibles sin el ingreso en la UE. "Polonia ha alcanzado el mayor crecimiento económico de su historia, situándose entre las 20 economías más grandes del mundo, y nuestra región disfruta de un desarrollo significativamente más rápido que la llamada Vieja Europa. Esto se debe en gran medida a la Unión Europea. Pero no se trata solo de los fondos de la UE que han llegado a Polonia. Se trata del acceso al mercado europeo, gracias al cual miles de empresas polacas han podido expandirse. Se trata de las regulaciones y normas que han garantizado la aplicación de las mismas reglas en todo el continente. Finalmente, se trata de los fundamentos del Estado de derecho y la lucha contra la corrupción que se nos han impuesto".
Cuando el PiS estuvo en el poder, entre 2015 y 2023, se enfrentó regularmente con Bruselas por diversas cuestiones, entre ellas la reforma judicial, el comercio, la política climática y la migración. Desde que Tusk, expresidente del Consejo Europeo, asumió el poder en 2023, su Gobierno ha mejorado considerablemente las relaciones con Bruselas.
Polonia ha sido el mayor receptor neto de fondos de la UE desde que se incorporó al bloque en 2004. Un estudio publicado a principios de este año reveló que la economía del país es un 42 % mayor de lo que habría sido si Polonia no formara parte de la UE. Después de 2034 dejará de ser receptor neto.
Las encuestas de opinión muestran sistemáticamente que una amplia mayoría de los polacos está a favor de seguir formando parte de la UE. La oposición a la pertenencia a la UE cayó a un mínimo histórico del 5 % en 2022, posteriormente ha vuelto a subir y se sitúa en el 14 % en la encuesta más reciente de la agencia estatal de investigación CBOS.
A lo que no quieren renunciar los polacos es a su propia moneda, el esloti. Sin embargo, en los últimos años se ha registrado un repunte del apoyo al Polexit, así como a los partidos de extrema derecha contrarios a la UE, como es el caso de la Confederación de la Corona Polaca del antisemita Grzegorz Braun.
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