Polonia está de luto. Y en estado de conmoción. Es la primera vez que un tirador activo perpetra una masacre en el país. Hay seis muertos, entre ellos un británico y una austriaca. Los otros cuatro son polacos. Y 15 heridos, entre ellos dos agentes, unos héroes de película. Cinco son extranjeros. También está muy grave el agresor, un joven polaco de 24 años llamado Michał O.

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Vivía en Ostrowiec Świętokrzysk, una localidad de unos 70.000 habitantes situada a unos 200 kilómetros de Cracovia. Allí residía desde hace 12 años con sus padres y su hermana. Los tres fueron encontrados muertos en la vivienda familiar. Con heridas de bala. La Fiscalía investiga la masacre como acto terrorista y como asesinato el suceso familiar. Han confirmado que lo perpetró la misma persona.

El ministro del Interior, Marcin Kierwiński, dijo el sábado que el autor estaba "muy radicalizado y fascinado con ideología de extrema derecha". Sin embargo, no se ha vuelto a mencionar la motivación política del ataque.

"No quiero revelar los detalles del proceso, pero tenemos ciertas pruebas que esclarecen todo este asunto", ha declarado este domingo el ministro de Justicia, Waldemar Żurek, al ser preguntado por los motivos del autor del tiroteo del sábado en Cracovia. De sobrevivir, el atacante podría enfrentarse a cargos muy graves, punibles con cadena perpetua.

La familia, asesinada en la cama

La policía registró la vivienda familiar en la tarde del sábado. Está situada en la calle Tylna. Primero entraron con drones porque temían encontrarse una trampa del terrorista. Observaron que había tres cadáveres. Cuando los identificaron, se confirmó que eran los padres, en la cincuentena, y la hermana menor de Michał O. Al primer ministro, Donald Tusk, le informaron justo cuando daba la rueda de prensa con las autoridades locales el sábado en Cracovia.

Tenían heridas de bala en la cabeza y estaban en las camas. Según el digital polaco Wirtualna Polska, todo indica que fueron asesinados mientras dormían. También estaban muertos los dos gatos de la familia. En el apartamento se incautaron de siete armas y abundante munición. Los vecinos no escucharon nada. Sí que alguien vio al joven comprar un sandwich en un local antes de salir en coche.

De la familia la más conocida era la hermana, Magdalena, de 21 años, que era una brillante estudiante de tercer curso de pintura en la Academia de Bellas Artes en Cracovia. La institución emitió un comunicado al saber que había sido asesinada. "Nada volverá a ser igual. El delicado tejido de nuestra comunidad académica ha sido herido profundamente. Solo juntos podremos recuperarnos", reza el texto.

Quería causar el mayor daño posible

Michał O. conducía un Subaru negro, propiedad de su padre, el sábado. Con este automóvil se plantó frente a la sede principal del museo de Cracovia, en una esquina de la Plaza del Mercado (Rynek Główny). Desde allí empezó a disparar de forma indiscriminada. Caían desplomados al ser alcanzados. Al principio, la gente creía que eran petardos. No se concebía que hubiera un tirador en la pacífica Cracovia. Al darse cuenta del peligro, salían huyendo a refugiarse en los locales cercanos.

De ahí el atacante partió por la calle Grodzka y luego enfiló hacia Stradomska. Como los primeros avisos a emergencias se dieron segundos después de los primeros disparos, ya iban detrás dos agentes de la policía en una patrulla. Alcanzaron uno de los neumáticos y forzaron que chocara contra un vehículo. El terrorista salió del Subaru. Iba vestido con ropa militar, llevaba casco, chaleco antibalas y un fusil automático, tipo AR-15 de uso civil. No dispara ráfagas.

No paró de atacarles y logró alcanzar a los dos policías, Jakub Kulik y Artur Morański. Sin embargo, no se achantaron, a pesar de que solo llevaban pistolas pequeñas, tipo Beretta. Kulik, que ha servido en el Ejército, se levantó del suelo y se dirigió al terrorista con intención de neutralizarle. Lo consiguió. Una vez que quedó desarmado e inmovilizado, Kulik procedió a realizarse un torniquete. Los dos agentes están gravemente heridos. Han despertado la admiración de todo el país por su coraje. Son los héroes de Cracovia. Pararon al atacante, que quería causar el mayor daño posible.

Dos cirujanos Michał Pędziwiatr y Mateusz Wierdak, que casualmente estaban almorzando en un local de los alrededores, le socorrieron en los primeros momentos y probablemente les salvaron la vida.

Socio del club de tiro local

El padre del agresor tenía licencia de armas. Poseía 11. Junto a su hijo, que tenía licencia para armas deportivas, era miembro del club de tiro local. "No hemos realizado ni realizamos ningún tipo de tiro de combate, táctico o dinámico. Lo único que el perpetrador pudo haber aprendido de nosotros fue tiro deportivo, tiro estático, a un blanco. Y el blanco es digital, no hay posibilidad de ver siluetas humanas", decía a Onet Adam Chyb, del club de tiro Świt Starachowice. Allí recuerdan a Janusz, el padre, como un hombre muy amable.

Michał O. solía vestir ropa negra, con capucha. Era un chico de pocas palabras. Pasará a la historia más oscura de Polonia. Como homenaje a las víctimas, este domingo, a las 16:00 horas, sonó la Campana Real de Segismundo en Cracovia.