Lo que nació en enero de 2025 como un pujante activo financiero en el mercado de las meme coins, llega el 25 de abril a Mar-a-Lago. Fight Fight Fight LLC, la entidad detrás de la criptomoneda $TRUMP, organiza mañana una conferencia y almuerzo de gala para los 297 mayores poseedores del activo, en un intento por mantener viva la llama de un proyecto que ha perdido el 90% de su valor en poco más de un año.
Un club exclusivo
El evento se promociona como la reunión cripto "más exclusiva del mundo", y ha tenido un cambio en el lugar de reunión. Mientras que el año pasado los 220 principales inversores fueron recibidos en Virginia, este año la cita se traslada al club privado de Donald Trump en Florida.
Sin embargo, a día de hoy, el estatus de VIP en este círculo de inversores es mucho más accesible. El token que llegó a cotizar en 44 dólares, actualmente ronda apenas los 2,8 dólares y para calificar entre los 29 principales holders (quienes recibirán una recepción privada con Trump), el capital necesario ha bajado de 3 millones de dólares a unos 300.000. A pesar de la caída, los "elegidos" recibirán un kit de fidelidad de la marca Trump: perfume, un póster, una tarjeta conmemorativa y un reloj cronógrafo rojo con el lema "Fight Fight Fight".
El negocio de las comisiones
Aunque los inversores minoristas han visto cómo sus carteras bajan, el balance para el presidente estadounidense sigue siendo positivo. Donald Trump continúa percibiendo comisiones por cada compra y reventa del token, ingresos que se estiman en cientos de millones de dólares.
Esta contradicción entre el éxito personal de Trump y el rendimiento del token ha generado grietas en la comunidad. Incluso Justin Sun, figura prominente del ecosistema cripto y principal poseedor de $TRUMP, ha vertido críticas públicas sobre la gestión del proyecto, llegando a realizar un demanda judicial formal por fraude y extorsión a la empresa cofundada por Trump "World Liberty Financial", tras haberle amenazado con eliminar sus acciones de manera permanente.
¿Estará el anfitrión?
A esta situación se le suma la gran incógnita de la jornada, ya que se desconoce si contará con la presencia del propio Trump. Aunque su participación es el principal reclamo del evento, su agenda oficial deja ver una posible incompatibilidad: esa misma noche se celebra en Washington la Cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca. Un comunicado de la organización ya prevé una posible ausencia y en caso de que el encuentro con el presidente no se produzca, los asistentes recibirán un NFT de edición limitada como compensación.
¿Un Presidente o un "Finfluencer"?
La realización de este evento no se limita al entorno de las criptomonedas, representa algo insólito para la ética institucional de la Casa Blanca. Nunca antes un presidente en activo había vinculado su imagen personal y el acceso directo a su figura a la tenencia de un activo financiero privado y volátil.
Este escenario plantea varios dilemas para la imagen externa que proyecta el presidente del gobierno estadounidense. Uno de ellos es la aparente "Finfluencerización" del Despacho Oval, ya que al actuar como el rostro de una criptomoneda, la figura presidencial se puede asociar con la volatilidad extrema del sector. Para los expertos en derecho institucional como Virginia Canter (Asesora Principal Anticorrupción del Fondo de Defensores de la Democracia Estatal), esto supone un riesgo de erosión del prestigio de la oficina, convirtiendo la agenda presidencial en una herramienta de marketing para un producto.
Además, esta situación coloca a las agencias reguladoras en una posición complicada. ¿Cómo puede la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) supervisar con imparcialidad un mercado donde el principal activo promocionado pertenece al propio jefe del Ejecutivo?
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