La productividad en la empresa es uno de los grandes quebraderos de cabeza que existen en nuestro país en materia laboral. Según datos ofrecidos por el servicio de estudios de CaixaBank, el 79% del empleo creado desde 2013 tiene una eficiencia productiva inferior a la media. En los últimos 20 años, el rendimiento en el trabajo en España ha crecido a un ritmo inferior al europeo (un incremento del 0,7% frente al 1,1% de nuestros socios europeos).

La inversión y la innovación en materia I+D es clave para el aumento de la productividad, siendo la transformación digital el medio necesario para optimizar la eficiencia. Las cifras más recientes, facilitadas por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), sitúan la inversión en I+D en niveles de 2004, es decir, el 1,2% del PIB. Estos números se alejan, y mucho, del país referencia en la UE, Alemania, que invierte el 2,93% del PIB en Investigación y Desarrollo.

La inversión y la innovación en materia de I+D es clave para el aumento de la productividad

Con estos datos se puede observar que el modelo actual no termina de funcionar o, por lo menos, no es del todo eficiente. Esto es debido a que se ha producido un estancamiento en la implementación tecnológica de técnicas llamadas a cambiar por entero el paradigma productivo de las empresas. Esta transformación, tan necesaria en los últimos tiempos y una asignatura casi obligatoria a día de hoy, demanda un hueco en la estrategia de las compañías. Una de ellas es la revolución virtual.

Este fenómeno tiene como meta conseguir la implantación de la tecnología de los videojuegos en los procesos de la compañía para acelerar los mecanismos internos de las empresas y la organización de eventos. Gracias a esto se pueden agilizar los procesos, eliminar la barrera espacio-temporal, optimizar los costes y reducir el volumen de trabajo. Cuanto más se optimice el tiempo, menos horas se perderán y más se aumentará la productividad y la eficiencia.

Hay muchas áreas de la empresa donde la revolución virtual puede aplicarse, mejorando así el rendimiento de los recursos y de los trabajadores de la compañía. Una de ellas es la organización y gestión de eventos corporativos. Ya sean conferencias de clientes; sesiones de team building; jornadas de networking; showrooms de productos; ferias, etcétera. Gracias a los mundos virtuales, estos encuentros pueden llegar a desaparecer del plano físico, quitando de un plumazo los quebraderos de cabeza que supone organizar un evento: desplazamientos, hoteles, horas de trabajo, trámites burocráticos, etcétera.

Gracias a la revolución virtual una empresa puede optimizar cualquier tipo de entorno laboral

Estos entornos digitales ofrecen un espacio 3D apto para organizar cualquier tipo de encuentro que permiten a los empleados y asistentes interactuar mediante su propio avatar en tiempo real.
La tecnología de los videojuegos permite que cualquier persona en cualquier lugar pueda asistir al encuentro con el único requisito de estar conectado al ordenador, la tablet o el smartphone. En este escenario virtual se puede asistir a las conferencias y escucharlas en directo; interactuar con el resto de avatares; compartir pantallas e información a través del chat; intercambiar opiniones y documentos digitales; pedir información en los stands, etcétera.

Gracias a la revolución virtual una empresa puede optimizar cualquier tipo de entorno laboral, desde formar a la plantilla en habilidades personales hasta la venta online, pasando por la organización de eventos. Todo ello no sólo asegurará el aumento de la productividad y de la eficiencia, sino que situará a la empresa a la cabeza de la innovación y de la transformación digital.

España tiene la posibilidad de ser pionero en deshacerse del canon tradicional e improductivo actual. Un modelo proclive a que las reuniones y los eventos sean, en muchas ocasiones, una gran pérdida de tiempo y, a la larga, dinero. Nuestro país tiene la posibilidad de convertirse en la cuna y madre de la revolución virtual, consiguiendo así los datos que se necesitan para que estemos a la cabeza de la productividad y la eficiencia europea.


José Antonio Tejedor García es CEO en Virtway