Opinión

Avanzar hacia una protección integral y global de la infancia

Avanzar hacia una protección integral y global de la infancia
El presidente de Aldeas Infantiles SOS España, Pedro Puig Pérez, durante una actividad simbólica organizada por Aldeas Infantiles SOS, en la escalinata del Congreso de los Diputados. | EP

Esta semana, desde Aldeas Infantiles SOS hemos querido conmemorar el cuarto aniversario de la Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia (LOPIVI) organizando un encuentro en el que reunimos a niños y niñas junto a responsables políticos que nos representan en el Congreso de los Diputados, precisamente el lugar en que se aprobó esta norma pionera que marcó un antes y un después en la defensa de los derechos de la infancia en España.

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Conocida como LOPIVI, esta ley fue un logro histórico fruto del esfuerzo colectivo de organizaciones, profesionales y personas comprometidas con la infancia. Una ley tan ambiciosa como esta requiere de la colaboración de todos los estamentos de la sociedad para su desarrollo normativo y su aplicación efectiva. Se necesita voluntad política, coordinación entre administraciones, recursos humanos y económicos suficientes y procedimientos judiciales que protejan a niños y niñas. 

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Se necesita voluntad política, coordinación entre administraciones, recursos humanos y económicos suficientes y procedimientos judiciales que protejan a niños y niñas

Este es un derecho que tiene que garantizarse para todos los niños y niñas, sin importar dónde vivan, porque su dignidad no conoce fronteras ni debe conocer límites. Es un derecho que tiene que aplicarse con profundo respeto y sensibilidad, sin revictimizar a los niños y niñas ni hacerles revivir las heridas del pasado. Cada paso en su protección debe ser un acto de cuidado y no un recuerdo del sufrimiento vivido, en muchos casos debido a la violencia sufrida.

Desgraciadamente, la violencia contra la infancia no se limita a nuestras fronteras. Hoy más de 400 millones de niños y niñas viven en zonas de guerra. Millones más sufren las consecuencias de los conflictos bélicos. La inseguridad, la pérdida de referentes y la exposición continua a noticias e imágenes de guerra tienen secuelas profundas en su salud mental y en su desarrollo emocional. Estas heridas, aunque invisibles, también requieren atención y cuidados.

Desde Aldeas Infantiles SOS queremos que este aniversario sirva para recordar que la protección integral de la infancia también implica el cuidado de su salud mental. Los entornos seguros, afectivos y estables son los cimientos sobre los que construir una paz duradera. Confiamos en que leyes como la LOPIVI, orientadas a blindar la protección de la infancia en todos los ámbitos, sirvan de ejemplo del rumbo que la legislación internacional puede tomar para establecer mecanismos y estándares para la defensa y el apoyo psicológico a la infancia.

No hay paz duradera sin infancia protegida

Como organización de atención directa a la infancia, desde Aldeas Infantiles SOS llevamos 25 años implementando proyectos de cooperación internacional al desarrollo en Latinoamérica y África, y 14 años contribuyendo a la asistencia en emergencias humanitarias con el objetivo primordial de asegurar la supervivencia y protección de niños, niñas y adolescentes, y de prevenir la separación familiar. En 2023, gracias a 78 proyectos humanitarios en 38 países, pudimos apoyar a más de 1,9 millones de personas, cerca de un millón de ellas niños y niñas. En estos entornos, ofrecemos refugio, alimentos y educación, así como apoyo a largo plazo para mejorar la capacidad de recuperación psicológica y económica de las personas afectadas, especialmente de los niños, niñas y adolescentes que han perdido el cuidado parental. Pero el trabajo humanitario necesita políticas públicas sostenidas y un compromiso institucional real con la infancia.

Con este acto simbólico en el Congreso de los Diputados en el que niños, niñas y representantes sociales caminamos juntos por un futuro sin violencia, como parte de nuestra campaña Pisando Fuerte por la Paz, recordamos que cada huella cuenta y que cada paso hacia una infancia protegida es un paso hacia un mundo mejor.

No hay paz duradera sin infancia protegida. Y una infancia protegida solo es posible con una ley que no se quede en el papel, sino que cobre vida, se haga cumplir y se fortalezca más allá de nuestras fronteras, allí donde también late el derecho de cada niño y niña a crecer en paz. 


Pedro Puig es presidente de Aldeas Infantiles SOS España

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