El Líbano tiene hasta finales del año que viene para consolidarse como un estado soberano, pues a finales de 2026, las fuerzas de Naciones Unidas abandonaran el país. Una decisión impulsada por Francia, coordinada con el actual gobierno libanés, y que consolida su papel en la región a través del país de los cedros. Y es que la diplomacia francesa ya se ha anunciado que ayudará al presidente Joseph Aoun a implementar su mandato, como también mediará para que Israel se retire de los territorios libaneses que aún ocupa. La implementación total y definitiva de los Acuerdos de Taif, que acabaron con la cruda guerra civil, llevará consigo el desarme de Hizbulá, la última facción armada de aquel conflicto fratricida.

El debilitamiento de la milicia chií, quien cuenta con fuerza política en el Parlamento del Líbano, y forma parte de la coalición gubernamental, hace que este sea el momento ideal para facilitar una salida política entre el gobierno y Hizbulá. De hecho, nadie cuestiona que la facción siga existiendo como fuerza política democrática dentro del sistema libanés, como sigue existiendo el falangismo libanés después de deponer las armas con los Acuerdos de Taif. La idea de mantener la facción armada como milicia de apoyo a la defensa nacional, como sucede en Irak, está completamente descartada por el gobierno, quien quiere implementar el principio que solo el estado ostente el monopolio de la fuerza dentro de las fronteras soberanas. Este hecho alejaría del todo el Líbano de Irán, el último apoyo que le queda a Hizbulá después de la implementación del gobierno interino sirio, quien está vinculado a Turquía y Qatar.

Si bien la idea de retirar la UNFIL del Líbano provenía de los Estados Unidos y el plan de la administración Trump de retirarse de todos los lugares posibles, Francia finalmente ha conseguido revertir esta decisión, y por unanimidad se ha votado mantenerla. Italia y el Reino Unido han apoyado a Macron en su plan de mantener la fuerza de paz allí, para no generar un vacío de seguridad en la zona. Y es que esto también revierte la situación francesa en la región. Con la nueva administración siria, como también con un Líbano fuerte, la diplomacia gala puede volver a contar con aliados regionales en Beirut. Recordemos que la comunidad cristiana libanesa en gran medida aún utiliza el francés, y se considera un segundo idioma oficial, aunque legalmente sólo sea oficial el árabe. Esto demuestra hasta qué punto la presencia de Francia sigue vigente en el país, antes como protectorado, después como aliado político.

El papel de Francia irá más allá, y se proyecta a medio y largo plazo, pues Macron se comprometió esta semana a organizar una conferencia sobre la reconstrucción y la recuperación económica del Líbano

Los países árabes, como también los vecinos del Líbano, han acogido con satisfacción la voluntad de la UNFIL de prorrogar un año más su presencia en el sur del país. Y el ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, afirmaba en X que se prestará apoyo al despliegue de las Fuerzas Armadas Libanesas en el sur del país para que no haya otra autoridad que la del gobierno libanés. La otra autoridad se puede entender como la israelí, como también la de Hizbulá. El representante del Líbano en el Consejo de Seguridad, Ahmad Arafa, agradeció a los miembros del Consejo la prórroga del mandato de la UNFIL, recordando que los israelíes atacan diariamente civiles libaneses, que tienen como consecuencia que no puedan volver a casa, tal como recoge el periódico libanés L’Orient-Le Jour.

El papel de Francia irá más allá, y se proyecta a medio y largo plazo, pues Macron se comprometió esta semana a organizar una conferencia sobre la reconstrucción y la recuperación económica del Líbano, como también de establecer mecanismos de aprovisionamiento y apoyo a las Fuerzas Armadas Libanesas para vertebrar un estado fuerte. Un posicionamiento que podríamos señalar de “chiraquista”, pues el expresidente francés Jacques Chirac fue uno de los principales apoyos de las instituciones libanesas en su camino hacia la democracia y la paz después de la guerra civil, como también se apoyó en ello para consolidar una alianza entre los países del Golfo Pérsico y Francia.

En conclusión, la victoria francesa en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas de imponer su decisión frente a la que planteaba la administración Trump de retirar las fuerzas del UNFIL del sur del Líbano consolida el papel de París en la cuestión libanesa. Parece ser que finalmente los Acuerdos de Taif, firmados en 1989, y ratificados por el Parlamento Libanés el 5 de noviembre de ese mismo año, por fin se implementarán. Tendremos que estar atentos a lo que sucede con la cuestión de la retirada de Israel del sur del país, como también con el desarme de Hizbulá, las dos cuestiones más candentes, seguidas de la consolidación y rearme de las instituciones y de las fuerzas armadas. Pues desde 1975 hasta hoy, se puede discutir si el Estado Libanés es capaz de velar por sí solo, o si es capaz de consolidar sus instituciones en todo el país. Pero Francia estará allí.