Televisión Española ha dedicado recientemente espacio en sus tertulias a analizar la validez de las disculpas ofrecidas por cadenas privadas, criticando fórmulas como el "pido perdón a quien haya podido molestar". Esta estructura de disculpa "estándar" es vista como una forma de omitir la responsabilidad real, ya que no reconoce un error certero, sino que lo plantea como una hipótesis basada en la susceptibilidad del ofendido. El análisis de la cadena pública se centró especialmente en un comentario desafortunado ocurrido en Atresmedia, cuestionando si estas rectificaciones son suficientes o solo un intento de "lavarse la cara" sin nombrar claramente al agraviado.
Sin embargo, estos análisis dejan ver la autoridad moral de la televisión pública para dar estas lecciones. Recordando casos en los que propios colaboradores de la casa emplearon métodos similares o incluso más opacos. Como por ejemplo Ana Pardo de Vera, quien tras llamar "pederasta" a Rafael Marcos, emitió una rectificación en la que evitó mencionar el nombre del afectado. Asimismo, el periodista Javier Ruiz, quien calificó de simple "imprecisión" el haber acusado falsamente a un eurodiputado de incitar a una violación masiva, una fórmula que señala una forma de eludir la gravedad del bulo difundido.
Otro caso destacado es el del capitán Bonilla, a quien varios programas de TVE vincularon erróneamente con un plan para poner una bomba lapa al presidente del Gobierno. En esa ocasión, la rectificación se limitó a calificar el error como una "mala interpretación" de mensajes de WhatsApp y a señalar a otros medios como la fuente original de la información. Resulta contradictorio que TVE analice con rigor las disculpas de la competencia mientras su propio historial muestra rectificaciones que no cumplen con los estándares que ellos mismos exigen a los demás.
Una disculpa sincera debe identificar claramente quién dijo qué y por qué se pide perdón, algo que, brilla por su ausencia en muchos de los ejemplos protagonizados por la cadena pública. Ante este panorama, es "patético" que se pretendan dar lecciones de periodismo y ética desde una plataforma que acumula este tipo de antecedentes sin realizar una autocrítica similar.
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