Colón podría ser mallorquín y Rufián podría liderar la izquierda española, que parece que andan cambiándose las pelucas y las filiaciones por la historia y por la política. Lo de Colón lo defiende un ingeniero industrial y arquitecto, Carlos García-Delgado, que ha escrito un libro al respecto (esos ingenieros que terminan escribiendo libros son lo contrario a los poetas que terminan de operarios u oficinistas). Lo de Rufián, por su parte, lo defienden, como decía aquí J. F. Lamata, “gurús mediáticos”, sobre todo Ferreras, con su cosa de padrino antiguo de bautizo o de cura párroco con sobrino mocosete. Eso, más el sanchismo mustio de Yolanda, del telemaratón de TVE y de otros personajes de reclinatorio o mesita camilla que piensan más en Dios Sánchez que en la izquierda multicolor y guerrera convergiendo en un arcoíris como de heroína del manga. Yo diría que la izquierda “verdadera” está entre escéptica y guasona con lo de Rufián, pero desde luego es muy auténtico el revuelo izquierdista que ha conseguido montar. Quiero decir que los puristas ya lo están llamando facha y no sé si disidente, como en La vida de Brian. Lo de Colón, sea genovés o mallorquín, parece una hazaña más fácil que unir a la izquierda, que yo creo que no lo hace ni Rufián ni Hércules.

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El Colón mallorquín y el Rufián unionista se me han juntado, digo yo que por la cercanía de las noticias, como la cercanía en el museo de dos personajes lejanísimos. Colón es un poco mitología, un poco artisteo y un poco suerte (si no llega a haber un continente inesperado en mitad de sus planes, todos habrían muerto de hambre o escorbuto). Su origen incierto, o al menos siempre puesto en duda, más sus aspavientos y triquiñuelas (buscó las cartas y los cálculos más favorables a su proyecto y luego incluso los exageró), lo convierten un poco en saltimbanqui de la historia y de los mares, entre aventurero y loco. Yo veo a Rufián un poco así, aunque sea en su escala tribal y teatral, teatral en el Congreso, en los medios, en las redes o en esa sala donde ejerció como de tronista junto a Emilio Delgado y Sarah Santaolalla, tan Telecinco ella… Sí, Rufián sería como un Colón que se hubiera quedado en el huevo de Colón, en anécdota, bronca, cabriola o performance entre tapices de la aristocracia de la izquierda.

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Yo creo que lo de Rufián va a acabar en inanición, en escorbuto o en una concejalía de fiestas

Hay mucha mitología en Rufián, que no es tan brillante ni tan cañero, sólo pone caras y se hace en el congreso unas como uñas de instagramer de uñas. Es un poco buscavidas y un poco titiritero, y ha tenido la suerte de caerle bien a Ferreras, que es como si le hubiera caído bien a otra reina isabelona, siempre con verdugado de luto, enfado y gloria. Si Rufián no se hubiera encontrado a Ferreras, que lo esperaba ahí con su melancolía futura de imperios, con su toquilla incrustada, con su casto refajo tordesillano, con su joyerío nibelungo, lo mismo hubiera acabado de concejal de verbenas en Santa Coloma. Y si Rufián no se hubiera encontrado a la izquierda desinflada, esa izquierda que piaba y moría en la falda de Yolanda y a los pies de Sánchez como un gorrioncillo, no hubiera descubierto que lo suyo es la izquierda nacional de las tribus, la unión de las izquierdas disjuntas o cualquier otra combinación que se le ocurra para lo que es en realidad incompatible, porque lo lleva siendo toda la historia. Mitología, artisteo, suerte… Lo que le falta a Rufián de Colón es la hazaña, claro, que lo demás lo tiene, hasta ese pelazo a barlovento.

Colón puede ser de Mallorca, o no hay pruebas de que sea de Génova, o hay contradicciones en eso de un italiano que no escribiera nunca en su italianini y en un extranjero con tan nobles y amplios títulos y poderes cuando eso estaba prohibido, según explica el autor, el ingeniero que yo no veo tan raro que escriba (hay muchos escritores con prosa de perito agrónomo o de marino mercante, así que eso que tiene adelantado). Pero parece que Rufián puede ser indepe y representar a alguien de Algeciras (sic), puede ser catalanista y españolazo, y puede ser el mesías de la izquierda y un facha que habla de inseguridad y al que no le gusta el burka, que eso en la izquierda es como un sevillano al que no le gusta el traje de gitana. O sea, que a mí Rufián me sigue pareciendo más extraño, más esotérico y más fraudulento que el Colón errante, el Colón del huevo y el Colón con peinado de paje, que lo que parece es don Mendo.

Menuda hazaña pretende Rufián, o pretenden sus mentores. Yo diría que en la Moncloa empiezan a estar muy ilusionados por poder vender otra Yolanda en versión macarrilla de autos de choque, pero que en el fondo sea igual de dócil. Ya ha demostrado Rufián en el Congreso últimamente que la cercanía a Sánchez produce sedosidades, sumisiones y unos ‘oh’ casi de Historia de O, más si el escaño peligra, más si justo empieza a dejar de ser útil y gracioso para Esquerra. Sí, menuda hazaña pretende. Pero lo que pasa con la izquierda unida es que nunca está unida, y lo que pasa con este frente popular es que va sin gente, y lo que pasa con el frente amplio es que hay muchas estrecheces de miras y de sillones, y lo que pasa con la izquierda, en general, es que ha gobernado (aún está gobernando, supuestamente) y se ha demostrado decepcionante, hipócrita, interesada, servil y aciaga. Yo creo que lo de Rufián va a acabar en inanición, en escorbuto o en una concejalía de fiestas. Le queda para ser Colón más o menos lo mismo que para ser Anguita.