Las elecciones japonesas del 8 de febrero brindaron al Partido Liberal Democrático (PLD) y a la primera ministra, Sanae Takaichi, un resultado histórico en la Cámara de Representantes. Esta convocatoria a la urna se planteó como un plebiscito sobre el nombramiento de Takaichi como primera ministra en octubre del año pasado. La división de la oposición en múltiples partidos provocó que el partido del gobierno obtuviera un resultado de 316 escaños. Así superó la barrera de los dos tercios. Con este resultado la Constitución permite gobernar el país casi a voluntad. Es posible poner en práctica un rodillo legislativo, pero no reformar la Constitución.

Para reformar la Constitución en Japón es imprescindible obtener la mayoría de dos tercios en ambas cámaras, ya que el sistema político es bicameral. Además, se tendría que convocar un referéndum que debe aprobarse por la mayoría más uno. Esto es importante destacarlo, ya que la reforma del artículo 9 de la Constitución de Japón, sobre el papel ofensivo de las fuerzas armadas, centra uno de los grandes debates.

La creciente orientación hacia el Pacífico por parte de China, como también la mayor presencia militar de Rusia en la zona, y la remilitarización de Corea del Norte, hacen que sea de especial relevancia el debate sobre la política de defensa nacional. Actualmente, Japón cuenta con las fuerzas de autodefensa, pero solamente pueden actuar en caso de que el país sea atacado.

Pero más allá de la cuestión centrada en la defensa nacional, es importante ser conscientes de que Japón afronta otros problemas, sociales y económicos, y una supermayoría como la actual puede ayudar a resolverlos. Es necesario que la inestabilidad política quede superada para que se pueda abordar el problema de la natalidad, la despoblación, la resistencia a la inmigración, y solucionar el problema de deuda pública o la floreciente crisis de la productividad.

De momento el gobierno de Sanae Takaichi ha anunciado que se reducirán los impuestos a los alimentos para aliviar la inflación en los hogares, se invertirá en sectores estratégicos para crecer frente a China, y se ha aprobado un presupuesto para reducir el peso de la deuda. Además, también quiere impulsar la natalidad con una política de gratuidad en los partos, ayudas directas a las familias y una apertura para captar trabajadores extranjeros.

La expansión económica vinculada a un fuerte nacionalismo será lo que podría definir la Revolución Takaichi"

Esta política no es una continuidad de lo conocido hasta el momento, basada en la austeridad y el recorte presupuestario. La expansión económica vinculada a un fuerte nacionalismo será lo que podría definir la revolución Takaichi. También el enfoque pragmático porque la situación actual, tanto a nivel doméstico, como a nivel regional, obligan que el país se someta a importantes reformas, y que gracias a la fuerza política en la Dieta puedan aprobarlas. Al superar los dos tercios de la Cámara de Representantes no hace falta que pasen por la Cámara de Consejeros, la cámara alta de la Dieta Nacional.

Este poder permitirá que puedan sortear a la oposición, que actualmente tiene mayoría en la Cámara de Consejeros. Al superar este bloqueo, la primera ministra tampoco necesita más que su propio partido para impulsar la agenda económica y legislativa.

Es la primera vez en la historia constitucional y democrática de Japón que un partido obtiene una mayoría superior a los dos tercios. En este punto es importante prestar atención al artículo 57º de la Constitución, que apunta que la deliberación en cada Cámara puede ser secreta si así lo deciden dos terceras partes de los diputados. También se decide así si se publican o no las actas de las sesiones secretas. Como también el artículo siguiente, el 58º, permite expulsar a un diputado por mayoría de dos tercios. Es decir, no solo se podrá mantener en secreto la tarea legislativa, sino que se podrá expulsar a los diputados que se consideren de conducta desordenada. Es la primera vez que un solo partido tiene tal poder en la historia contemporánea de Japón.

Estamos frente a un momento histórico de la política japonesa, y por lo tanto de uno de los principales aliados de la Unión Europea en el Pacífico. La invasión rusa de Ucrania, como también las crecientes amenazas sobre Taiwán, hacen que Japón se convierta en un socio fundamental para planificar cualquier política estratégica más allá de las fronteras de la UE.

Siempre es importante recordar a Junichiro Tanizaki, quien afirmaba en El elogio de la sombra que la sensibilidad japonesa es distinta a la occidental. Por ello, para entender lo que vaya a suceder, debemos verlo con otra perspectiva a la que nosotros estamos acostumbrados.


Guillem Pursals es doctorando en Derecho (UAB), máster en Seguridad (UNED) y politólogo (UPF), especialista en conflictos, seguridad pública y Teoría del Estado.