Hay muchos ámbitos de la sociedad que tienden a idealizar el pasado. Como les ocurre a Ana Iris Simón y a Juan Soto Ivars con su afición por la década de los noventa. También pasa entre algunos cronistas políticos, que parece que miran con añoranza aquellas sesiones parlamentarias de Felipe y Guerra, de Suárez y Fraga, de Carrillo y Marcelino Camacho, etc. Pero sobrevalorar el pasado tiene muchos riesgos. Hay declaraciones y análisis de antaño que no serían aceptables ahora, y hay juicios de valor que, simplemente, nunca fueron aceptables, aunque antaño fueran tolerados.
Esto va por Heribert Barrera, el que fuera durante años secretario general y presidente de Esquerra Republicana de Catalunya, del que se cumplen 15 años de su fallecimiento. Mientras otros políticos trabajaban por el consenso y la reconciliación, otros trabajaban justo por lo contrario, como Barrera, que justificaba su postura contra la Constitución de 1978 o se negaba a usar el castellano en el Parlamento Europeo diciendo: "Cuando un país está dominado por otro tiene que considerar que, moralmente, está en estado de guerra y, por tanto, no ha de darles facilidades".
Lo curioso de Heribert Barrera es que, liderando un partido político con la palabra "Esquerra" en su denominación, tenía algunos planteamientos que hoy parecerían más propios de Vox o de Aliança Catalana. Rechazaba los matrimonios homosexuales y la inmigración a Catalunya con frases tan "progres" como: "Los problemas del tercer mundo no deben caer sobre las espaldas de Catalunya, solo tenemos 6 millones de habitantes y no hemos tenido colonias, ni Estado. Es evidente que cualquier persona que quisiera 'españolizar' Catalunya tendría interés en que hubiera mucha inmigración en Catalunya". Seguramente Sílvia Orriols estaría de acuerdo con él.
Del fallecimiento de Heribert Barrera en 2011 recuerdo especialmente dos cosas que me impactaron mucho: las palabras de elogio que todos los líderes políticos nacionalistas catalanes del momento (Artur Mas, Pujol, Núria de Gispert, Puigcercós, etc.) le dedicaron, y que TV3, a modo de homenaje, reemitió aquel día una infame entrevista de la que lo más escandaloso fue, precisamente, que no escandalizara. Transcribo la parte más impactante de aquella entrevista a Barrera, después de que reiterara sus "modernas" posiciones sobre homosexualidad o inmigración:
Entrevistadora: "Pena de muerte. ¿Está a favor?"
Barrera: "Pues mire (...) Después de pensarlo muchas veces, tengo dudas. La verdad es que no valoro la vida como antes (...) La pena de muerte en algunos casos la puedo encontrar justificada."
E: "¿En qué casos?"
B: "En los que hayan matado a otros de manera intencionada."
E: "¿A ETA? Ellos matan de manera intencionada."
B: "No. ETA no mata a personas. Mata a enemigos políticos. Eso es otra cosa."
E: "Pero dentro de los féretros que provoca ETA hay personas."
B: "Pero ETA no mata a esas personas por el hecho de que sean esas personas. Aunque no sea políticamente correcto lo que voy a decir, yo no soy capaz de condenar incondicionalmente a ETA."
E: "¿No es capaz de condenar los asesinatos de ETA?"
B: "Los asesinatos que no tienen justificación normal, evidentemente los condeno, pero los otros son víctimas de una guerra. Yo creo que ETA, aunque sea de manera equivocada, está en una guerra. Hacen una guerra con los instrumentos que tienen sin ser un Estado, por eso tienen que hacer la guerra de esa forma. (...) Es repugnante, pero de la misma manera que se permite que soldados norteamericanos, ingleses y españoles maten a civiles en Afganistán, y matan mucho, y dicen que son víctimas colaterales de una guerra, pues de la misma manera las víctimas de ETA son víctimas colaterales de la guerra que llevan a cabo unos patriotas vascos equivocados contra el Estado español."
E: "Dice que son 'patriotas vascos' en guerra con el Estado español. Pero el Estado español no les ha declarado la guerra a ellos."
B: "Les ha declarado la guerra desde el momento en que no reconoce sus derechos."
Heribert Barrera, liderando un partido político con la palabra "Esquerra", tenía algunos planteamientos que hoy parecerían más propios de Vox o de Aliança Catalana
¿Qué directivo de TV3 pensó en aquel 2011 que era un buen "homenaje" para el primer presidente constitucional del Parlamento catalán reemitir esas declaraciones del histórico dirigente de ERC que acababa de fallecer desde la televisión que pagan todos los catalanes? Era razonable que se le despidiera con respeto, pero las palabras de Pujol o Mas ante TV3 elogiando su ideario y su coherencia, en un líder político que había dicho lo que Barrera había dicho sobre el cociente intelectual de los negros, o sobre esterilizar a los que tuvieran fallos genéticos, o sobre lo patriotas que eran los de ETA —esto último ante las cámaras de una televisión pública—, debían, como poco, haber despertado indignación.
Bien es cierto que, en su etapa final, Barrera acabó incluso fuera de ERC, que le parecía poco radical, y se unió a Reagrupament, aquel residual grupo de Joan Carretero que tenía militantes tan célebres como Quim Torra o Miquel Giménez, hoy tertuliano de Horizonte y en coordenadas bastante diferentes a las de Barrera y Reagrupament.
A quince años de su desaparición, máximo respeto a la persona de Heribert Barrera y a las muchas cosas buenas que, no dudo, hiciera a lo largo de su vida. Pero, a la vez, máximo desprecio a muchos de sus planteamientos, que no merecen otra calificación que la de discurso de odio (si no era odio, entonces ningún discurso debe serlo).
Consuela la evidencia de que ni Oriol Junqueras, ni Gabriel Rufián, ni ningún otro político que se moviera por ese espacio político haría hoy declaraciones semejantes. Y es que, en casos como ERC, queda claro que los tiempos pasados no son siempre mejores.
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