Gabriel Rufián (Santa Coloma de Gramanet, 1982 ) se ha convertido en su estreno como líder de ERC en el Congreso de los Diputados en una de las voces más conflictivas del hemiciclo. Para quienes vieron en las primeras intervenciones protagonizadas por Joan Tardà la prueba de que Rufián había sido poco más que un cebo para atraer al votante castellanohablante al independentismo, la sesión de investidura dejó claro que el republicano puede no gustar, pero seguro que no pasará desapercibido.

Con la misma contundencia, defiende en esta entrevista que el compromiso del referéndum es irrenunciable para Esquerra y que su formación no se contentará con forzar unas elecciones que las encuestas le dan como ganadora.

Pregunta.- Su partido ya ha dicho que no confía en la voluntad negociadora del Gobierno y no aceptarán nada que no sea el referéndum. ¿Por qué?

Respuesta.- Nos acordamos de todo lo que ha hecho el Estado español, especialmente la promesa de apoyar un nuevo Estatuto que después alguien cepilló en el Congreso. Además, tendría un punto de traición a quienes nos han votado. El Gobierno Puigdemont-Junqueras está determinado a culminar este proceso y, sobre todo, a celebrar un referéndum. Eso para nosotros es sagrado.

P.- ¿Ese referéndum podría verse recogido en la opción de una reforma estatutaria que, efectivamente, llevaría a un referéndum de ratificación?

R.- Nos sorprende que algunos ahora hablen de reformar el Estatuto cuando en su momento montaron mesas para recoger firmas en contra y lo impugnaron ante el Tribunal Constitucional. Tiene un gran componente de hipocresía. El proceso está anunciado y publicado: a tenor de las mayorías que tenemos en el Parlament -recuerdo que este proceso cuenta con el apoyo de 72 diputados de los 135-, se aprobarán tres leyes de desconexión. La más relevante es la Ley de transitoriedad jurídica, y después se celebrará un referéndum que refrendará la independencia. Ése es el nuevo marco legal bajo el que nosotros creemos que debe celebrarse ese referéndum vinculante, y por vinculante quiero decir que al día siguiente pasarán cosas.

El referéndum debe ser vinculante, y por vinculante quiero decir que al día siguiente pasarán cosas»

P.- Ustedes recuerdan siempre la mayoría parlamentaria, pero esa mayoría se traduce sólo en el 48% de los votos. Parece un rédito muy escaso para romper con España.

R.- Damos la bienvenida a quienes ahora sí reconocen el carácter plebiscitario de las elecciones que nosotros defendimos durante meses porque no nos habían dejado hacer el plebiscito que reclamábamos. Pero ya entonces advertimos de que, en función del resultado en escaños, decidiríamos, y conseguimos 72 diputados independentistas, que es una mayoría absoluta. Entendemos ese mantra de los votos, pero es tramposo, porque se sitúa en el bando del no a CSQP, y ellos dicen que no quieren estar en el lado del no, por tanto estamos en un 48% frente a algo más de 30%. Es por eso que creemos crucial celebrar un referéndum vinculante, en el que veremos qué apoyos tienen el y el no. Eso se llama democracia.

P.- ¿Qué pasaría si sale el no?

R.- Somos demócratas, respetaríamos cualquier decisión. Nos parece tan legítima una opción como la otra, de hecho tenemos que convencer a los demócratas del no para que participen. Y si ganan no pasará nada.

P.- El Gobierno catalán ya está dando unos pasos, y usted los comentaba, unas legislaciones que en caso de que salga el no deberían revertirse.

R.- En ese caso se disolvería el Parlament y se convocarían elecciones en las que cada cual se presentaría con sus siglas. Es cierto que nos parecería sorprendente que ganara el no, más que nada por la mayoría en el Parlament. Me apetece mucho hacer un referéndum con una campaña por el y una por el no, y ver quién gana.

Me parece muy positivo que Junqueras pueda hablar con todos, forma parte del carácter de los catalanes»

P.- Puigdemont ha dicho que no irá a la Conferencia de Presidentes ¿Se acabó la predisposición al diálogo de la Generalitat?

R.- No, lo que quiere decir es que quienes han liderado este proceso llevan cuatro años sentados a una mesa esperando a que alguien se siente al otro lado y no se ha sentado nadie. A nosotros ya nos gustaría que se sentara alguien. Lo único que recibimos son amenazas, tribunales, editoriales, insultos o analogías muy miserables. Dicho esto, el Govern no va a participar en una mesa que no sirve para nada, históricamente no ha tenido un resultado final palpable. El Gobierno incumple todo lo que se pacta en estas reuniones, no sólo con Cataluña, es generalizado con todas las comunidades autónomas. La negativa forma parte de la coherencia del Gobierno catalán que está determinado a culminar este proceso. Por tanto, estaremos encantados de hablar con quien sea, siempre y cuando se entienda que este proceso se culmina con un referéndum.

P.- Es decir, que la Generalitat sólo se sentará a la mesa que la Generalitat ha planteado.

R.- No, lo que nos sorprende es que nos digan que no queremos dialogar, y sobre todo que nos lo digan los que usan el Tribunal Constitucional (TC) para ir en contra de lo que la gente vota en Cataluña. Nosotros lo que decimos es que tenemos centenares de miles de personas saliendo a la calle cada año y eso se soluciona con un referéndum. Referéndum o referéndum es democracia o democracia; los conflictos políticos en democracia se solucionan con una urna, no con sentencias.

P.- Y, sin embargo, el presidente de ERC pasa por ser el único puente de diálogo con el Gobierno.

R.- Junqueras representa el diálogo mejor que nadie. Una de las cosas más sorprendentes que he visto en Madrid es a gente del PP que nos dice “vosotros al menos no engañáis, está claro lo que queréis”. Me parece muy positivo que Junqueras pueda hablar con todos, forma parte del carácter de los catalanes y de este proceso, pero teniendo muy claro que no vamos a creer en promesas que luego no se cumplen. La gente que nos votó lo hizo para culminar este proceso, o al menos para llevarlo ante una urna. Ojalá el Estado entienda que las cosas no se solucionan con amenazas, sino con más democracia.

P.- ¿Existe una operación liderada por Junqueras para presentarse como la cara responsable del Govern y que ERC pueda rentabilizar la ventaja que ahora tiene sobre el PDCat?

R.- Primera noticia. Junqueras siempre ha dicho que hablaremos con quien sea y donde sea. Lo que no haremos es decir una cosa y pactar otra en un despacho. Ha habido un motón de ocasiones en las que a ERC le hubiera interesado convocar elecciones y ha sido la primera en decir no a las elecciones. En diciembre -cuando la CUP negaba el apoyo a JxS para investir a Artur Mas- se vio claramente. Junqueras fue el único que salió en rueda de prensa para decir: que nadie se mueva de esa mesa hasta que haya acuerdo. Nuestro único objetivo ahora es culminar este proceso, sin ningún cálculo electoral. Si hay elecciones sería un fracaso, significaría que no hemos hecho el trabajo para el que nos eligieron.

P.- Si hay elecciones en vez de referéndum, ¿sería un fracaso para ERC?

R.- Sería no cumplir con la hoja de ruta y no hacer aquello para lo que nos votaron. A nosotros nos votaron para culminar este proceso. Si hay elecciones antes es que no hemos hecho bien lo que teníamos que hacer.

Aunque Sánchez parezca ahora un rebelde revolucionario, se negó a calificar a Cataluña como una nación»

P.- Usted fue especialmente duro con el PSOE en el debate investidura. ¿Por qué, después de haber intentado articular una mayoría con ellos?

R.- Dura era la realidad. No lo decimos con alegría, me gustaría que fuera diferente, pero la realidad era que el PSOE estaba consumando una de las mayores traiciones de la democracia española. Dijeron por activa y por pasiva que no harían lo que estaban haciendo aquella tarde, darle la presidencia al PP. Nosotros lo que dijimos era eso, nos limitamos a leer testimonios de su propia gente.

P.- Usted sabe que la frase que dolió fue la referencia a la cal viva.

R.- Yo no dije cal viva, recurrí al refranero español con aquello de una de cal y una de arena. Puro refranero español. Lo de la mayoría alternativa es un debate interesante, porque durante ocho meses estuvimos diciéndole a Pedro Sánchez lo mismo. Si quieres contar con ERC, tienes que hacer tres cosas: políticas socialdemócratas, que forman parte de su programa; derogar iniciativas reaccionarias de PP de los últimos cuatro años, y la tercera era dar voz al pueblo de Cataluña. Y él, aunque ahora parezca un rebelde revolucionario -mira si está mal el PSOE-, se negó a calificar a Cataluña como una nación aunque luego dijera lo contrario en un programa de televisión. Llegaba tarde y sobre todo llegaba cuando ya no era secretario general del PSOE. Nosotros en este sentido fuimos muy claros en todo momento. Tenemos la sospecha de que el PSOE habla tanto de lo que nosotros dijimos para no hablar de lo que ellos votaron.

P.- Usted utiliza un lenguaje muy duro en sus intervenciones. ¿Va a mantener ese tono?

R.- Lo que no puedo hacer es intentar ser alguien que no soy. Si alguien considera que soy duro, lo siento, intento no faltarle el respeto a nadie. En el caso del PSOE nos limitamos a leer testimonios de su gente y todos repetían dos conceptos: traición y vergüenza.

El PP te dice que no claramente; el PSOE traiciona con sus mentiras piadosas»

P.- Se ha referido repetidamente a las traiciones del Estado o del PSOE para argumentar su desconfianza. Si no se supera esa desconfianza, ¿no habrá solución al bloqueo actual?

R.- Si he hablado de traición respecto al PP me he equivocado: el PP te dice que no claramente. El PSOE, a diferencia del PP, sí que ha traicionado, traiciona con sus mentiras piadosas; el PP, no. Pero eso no es una barrera. Hemos votado iniciativas del PSOE y es probable que dentro del Pacto de Toledo haya propuestas del PP que nos plantearemos apoyar. Que seamos duros en la investidura no significa que, si plantean iniciativas que son positivas para la gente, no vayamos a apoyarlas.