Los socialistas catalanes no se plantean no participar en la elección del futuro líder del socialismo español. Una convicción que recorre de forma unánime el partido, desde su presidente, Angel Ros, hasta el último militante. La expulsión de este proceso planteada por el entorno de Susana Díaz -temeroso de que el socialismo catalán vote en bloque contra la presidenta andaluza- es una postura inaceptable para el PSC, que ve en esa propuesta no sólo un problema orgánico, sino abono para las posturas independentistas que en Cataluña basan sus tesis en la imposibilidad de participar en la toma de decisiones para el conjunto de España. “Si el PSC no cabe en el PSOE, Cataluña no cabe en España”

En ese contexto, la dirección del PSC ha optado por avanzar en la preparación de esas primarias, dando por hecha su participación, y esta semana ha dado cumplimiento al compromiso que en su día adquirió Miquel Iceta, en el sentido de que su formación mantendría exquisita neutralidad, definiendo en términos prácticos en qué va a consistir esa neutralidad. El secretario de organización del partido, Salvador Illa, recibió en su momento el encargo de la Ejecutiva para que pusiera negro sobre blanco ese compromiso, y el martes reunió a los secretarios de las 16 federaciones del partido para trasladarles ese decálogo.

Garantías de neutralidad

Durante el encuentro, Illa señaló como eje fundamental de ese compromiso aplicar los esquemas de funcionamiento del PSC en sus propias primarias a la convocatoria del PSOE. Es decir, trasladar toda la información a los militantes, fomentar la participación en la consulta, no expresar ningún posicionamiento formal a favor de uno y otro candidato, etc. Junto a esta normas elementales, a las federaciones y agrupaciones del PSC se les exige además que faciliten la presencia en sus sedes de oficinas de los candidatos que así lo soliciten, que sus dirigentes actúen como anfitriones de todos los candidatos, no utilizar recursos del partido a favor de ninguna candidatura ni expresar posicionamientos a favor de uno y otro en las redes sociales con perfiles oficiales del partido.

De este modo, el PSC quiere ejemplificar la neutralidad con la que afrontan su participación en este proceso, participación que según el partido se plantea «con absoluta normalidad, puesto que siempre ha sido así». De hecho, los socialistas catalanes ponen como ejemplo el Congreso de Sevilla y lo que les costó reconducir la imagen de perdedores de ese cónclave por la derrota de Carme Chacón, pese a que el partido no se posicionó oficialmente a su favor, para argumentar la absoluta convicción con la que se abrazan a su neutralidad.

La redefinición de la relación orgánica entre ambas formaciones  -y no tanto su participación en las primarias- es lo que bloquea, según el PSC, el avance de las negociaciones en la comisión bilateral PSOE-PSC. Pero  lo cierto es que el grupo de trabajo integrado por Elena Valenciano y Mario Jiménez por parte del PSOE y Salvador Illa y Mertixell Batet del PSC, que la semana pasada decidió “darse más tiempo” para buscar una salida a la redefinición de los lazos entre ambas formaciones, no ha podido cerrar todavía ese debate.