Los socialistas catalanes están dispuestos a dar la batalla en los dos grandes frentes que tienen abiertos: en Cataluña, para «deshacer el engaño» del proceso independentista, y con el PSOE, para recuperar su estatus dentro del socialismo español. Ambos objetivos se han dibujado nítidamente en la reunión de la Interparlamentaria del PSC, durante las intervenciones de los portavoces del partido en el Congreso, Meritxell Batet, el Parlament, Eva Granados, y el Europarlamento, Javier López, y sobre todo en las conclusiones del primer secretario del partido, Miquel Iceta.

La primera ha defendido a «plena integración de los diputados catalanes en el Grupo Socialista, igual que en el Senado». Una frase que habría sido una auténtica obviedad hace unos años, pero que cobra especial relevancia tras las crisis desatada por el PSC al romper la disciplina de voto en la investidura y las posteriores sanciones a sus responsables. Batet ha destacado «no sólo la integración formal sino el protagonismo en el día a día» de los representantes del PSC en materias como la educación. El líder de los socialistas catalanes ha ido más allá y ha elogiado específicamente «los acuerdos con el Gobierno» del PP, porque garantizan que los socialistas «sean útiles» desde el ejercicio de la oposición.

Y tras los elogios, las peticiones. Iceta ha planteado al Grupo Socialista la necesidad de crear «una comisión de estudio para establecer el perímetro de la reforma constitucional, sin prisa pero sin pausa para dar solución a problema que lleva estancado seis años y no puede esperar más». Primero, ha reivindicado que la reforma federal de la Constitución es la «única solución concreta» propuesta al problema del encaje catalán y ha hecho un de un durísimo alegato contra las falsedades en las que, a su juicio, se basa el proceso independentista. Esto es, ha fijado de forma inequívoca a su partido en el lado de los constitucionalistas, sin la más mínima concesión al independentismo, pero también ha reclamado al PSOE que recupere ya Granada, para poder presentar una alternativa al procés.

Ha reclamado a los gobiernos de Cataluña y España que «negocien de verdad» y ha señalado al ejecutivo de Carles Puigdemont como principal responsable del bloqueo actual. «si se quiere diálogo hay que detener la cuenta atrás, negociar cosas importantes pero que sean factibles. No vamos a cansarnos de repetirlo, no hay solución unilateral al problema, tenemos que trabajar para deshacer el engaño, no puede haber referéndum sin acuerdo, repetir el 9-N no tiene sentido, por lo tanto la única salida va a ser la convocatoria de nuevas elecciones en 2017».

Vergüenza por la actitud de Puigdemont

Iceta ha reconocido además sentir vergüenza ante la negativa de Puigdemont a asistir a la Conferencia de Presidentes convocada el próximo martes. «Queremos que el president vaya a la conferencia, en primer lugar porque es su obligación, le va en el sueldo. ¿Si no va, en quien piensa delegar la representacion de los catalanes?» se ha preguntado, para concluir que «no aceptamos la trampa de los fórums bilaterales, hay que ir a todas partes, allá donde estén en juego los intereses de Cataluña. Cuando presidente abdica de sus obligaciones está dejando de ser president«.

Tanto Iceta como Granados han destacado además la debilidad del gobierno catalán, que ha perdido 150 votaciones en el año y medio que llevamos de legislatura. «Tenemos un Govern a la deriva, con una coalición divida y un socio inestable» ha apuntado para concluir que la única salida «a este lío» será la convocatoria de nuevas elecciones durante este año. aunque también ha apuntado la posibilidad de que «hagan este simulacro de referéndum antes de verano».