El ex primer ministro socialista Manuel Valls no competirá en las elecciones legislativas por La República En Marcha, el partido fundado por el presidente electo Emmanuel Macron hace un año. Sin embargo, al tratarse de “un caso único”, si Valls opta en su feudo, Evry, a la Asamblea Nacional, tendrá vía libre y esta formación no presentará candidato alternativo.

Manuel Valls se había ofrecido a formar parte de la «renovación política» que postula el presidente electo, Emmanuel Macron, que opta a la mayoría en la Asamblea Nacional, tras declarar el martes que “el Partido Socialista está muerto”.

Sin embargo, el secretario general de la República en Marcha, Richard Ferrand, dijo que el ex jefe del gobierno «no cumple con los criterios» de esta plataforma. Reconoció Ferrand que, dado que se trataba del ex primer ministro, dejarían el camino libre en su feudo de Evry.

El ex jefe del gobierno socialista «no cumple los criterios» de la República En Marcha de Emmanuel Macron

Es una fórmula que busca de alguna manera tender puentes sin faltar a esos criterios de «renovación, paridad, probidad y pluralismo político» que son la marca de la casa del nuevo partido político. El 95% de los 428 candidatos que se han presentado el jueves no son diputados de la Asamblea saliente.

Valls, que ha de rendir cuentas ante la formación socialista por sus explosivas declaraciones, sí que ofreció su apoyo a Macron en las presidenciales para frenar a la líder del Frente Nacional, Marine Le Pen. Dio de lado al candidato socialista, Benoît Hamon, por considerar que no tenía posibilidades y por estar muy lejos de sus postulados más radicales.

Nacido en Barcelona en 1962, Valls era primer ministro del gobierno en el que Macron ocupó la cartera de Economía entre agosto de 2014 y agosto de 2016. Su rivalidad era conocida, pero Valls aseguró en la campaña que esas diferencias se habían superado. Según recordaba Libération, Valls le llamaba «microbio» a Macron.

De los 428 candidatos de En Marcha, el 52% procede de la sociedad civil y no tiene experiencia política

La República en Marcha, rebautizado así esta semana tras el triunfo en las presidenciales del domingo de su candidato, Emmanuel Macron, ha dado a conocer 428 de sus candidatos a la Asamblea Nacional para las elecciones del 11 y el 18 de junio.

Como había anunciado esta formación, que se creó el 6 de abril de 2016 y de momento no tiene representante en el legislativo, la mayoría de sus candidatos, el 52%, son miembros de la sociedad civil, sin experiencia política previa. De los 428, 214 son  mujeres y 214 son hombres, es decir, la paridad es total.

Quedan aún puestos por decidir hasta llegar a las 577 circunscripciones y se baraja que sean conservadores o cercanos a la derecha quienes los ocupen. Más de 16.000 candidaturas han sido examinadas por una comisión encabezada por el ex ministro de Función Pública de Jacques Chirac, Jean-Paul Delevoye.

Unas 16.000 personas optaron a los puestos de la República En Marcha. «Jamás una formación política ha sido tan audaz de dar cabida a una mayoría de la sociedad civil para lograr la mayoría parlamentaria», aseguraba en la rueda de prensa Richard Ferrand, muy cercano a Macron desde su época como asesor del presidente Hollande en asuntos económicos, antes de ser titular de esta cartera. Ferrand es uno de los nombres que los medios de comunicación manejan como favoritos de Macron para el puesto de primer ministro.

Los aspirantes se inscribieron por internet y luego pasaron varias cribas en la que se han estudiado la experiencia profesional, la experiencia política y electoral, las actividades asociativas, y muy importante, se considera imprescindible ser honrado y parecerlo. «Lo último que me preguntaron era si había empleado a miembros de mi familia durante mi mandato», explicaba a Le Figaro Hugues Renson, uno de los miles que querían sumarse al sueño de Macron de lograr la mayoría parlamentaria.

La vida política francesa se está transformando poco a poco tras el terremoto de la llegada al Elíseo de Emmanuel Macron. Los partidos tradicionales aún buscan su sitio y ejemplos como el escándalo de los empleos ficticios del candidato conservador, François Fillon, han dado una lección de lo que ha de evitarse.

Sin embargo, el camino para el nuevo presidente no ha hecho más que empezar. Para poner en práctica su programa de «renovación política» necesita 289 diputados. Podría conseguirlos entre los candidatos de su formación y quienes se sumen una vez que obtengan el escaño. Quizá uno de ellos sea incluso Manuel Valls, si es elegido y generosamente se une a las fuerzas de Macron.