Sebastián Piñera, candidato de la coalición de centro derecha Chile Vamos, será el sucesor de Michelle Bachelet en la Presidencia de Chile. Piñera, que ya sucedió en el cargo a Bachelet en 2010, ganó por un 54,5% al líder de la centro izquierdista Nueva Mayoría, Alejandro Guillier, que logró un 45,4% de los votos en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. «Recibimos este triunfo con humildad y esperanza», ha declarado el presidente electo.

En su discurso ya como vencedor, Piñera ha subrayado: “Chile necesita acuerdos más que enfrentamientos, diálogo y colaboración porque así los países progresan sobre bases sólidas”.  En La Alameda ha anunciado: “Voy a invitar a todos los ex presidentes de Chile para recibir su sabio consejo y valiosa experiencia. Y voy a proponer a todas las fuerzas políticas y a todos mis compatriotas Acuerdos Nacionales para abordar los grandes problemas que afectan a los chilenos”.

Guillier ha reconocido la derrota y felicitó a su rival, primero por teléfono y luego en persona. También ha prometido «una oposición constructiva». Piñera ha elogiado a su rival y se ha mostrado interesado en «trabajar juntos».

El conservador Piñera asumirá el cargo el 11 de marzo de 2018 y su mandato será de cuatro años. Bachelet, (Santiago de Chile, 1951) la primera mujer que accedió a La Moneda, deja el puesto tras ocuparlo en dos ocasiones (2006-2010 y desde 2014 hasta ahora).

«Esta es una derrota electoral, pero no va a ser una derrota política si somos capaces de levantar nuestras fuerzas y compromiso por Chile», ha declarado Guillier, tras felicitar por teléfono al presidente electo «por su impecable y macizo triunfo». «Este es tiempo de renovación,  no de retroceso. Debo admitir que mi rival supo recoger muchas de nuestras banderas», ha añadido, en un mensaje marcado por el tono conciliador.

Esta es una derrota electoral, pero no va a ser una derrota política si somos capaces de levantar nuestra fuerza y compromiso por Chile», dice Guillier

Sebastián Piñera, que ya fue presidente entre 2010 y 2014, votó en Santiago de Chile, donde nació en 1949 y donde reside. El empresario multimillonario, con una fortuna que asciende a los 2.500 millones de euros, según Forbes, pidió en la jornada electoral que “Chile vuelva por los caminos de la unidad”.

Piñera fue en 2010 el primer líder conservador elegido en las urnas desde que Chile iniciara su transición a la democracia en las elecciones de diciembre de 1989, tras la derrota del dictador Augusto Pinochet en el plebiscito de 1988.

Alejandro Guillier había depositado su papeleta en un colegio electoral de Antofagasta, donde nació hace 64 años. Senador en la pasada legislatura, periodista y sociólogo de formación, Guillier presume de origen provinciano, frente a los políticos tradicionales chilenos que suelen ser de Santiago. Cerró su campaña en Valparaíso, donde se ha hecho fuerte el Frente Amplio, acompañado del ex presidente de Uruguay José Mujica.

La participación, y sobre todo la movilización de los votantes de los partidarios de otros candidatos desbancados en primera vuelta, ha sido clave en esta elección. Este domingo acudieron a las urnas más de siete millones de chilenos, un 48,9%, y de ellos 3,8 millones se decantaron por el ex presidente de centro derecha. En la primera vuelta votó el 46,7% de los inscritos.

Por primera vez unos 35.000 chilenos residentes en el exterior podían ejercer su derecho al voto. También se ha cambiado el sistema de circunscripciones binominales por uno proporcional y se han introducido cuotas. Además, desde 2012 el voto es voluntario y el registro automático.

El oficialismo dio su claro apoyo al senador por Antofagasta, Alejandro Guillier, candidato de la centroizquierdista Nueva Mayoría, muy conocido en Chile por su trayectoria como periodista televisivo. “Votar te permite elegir el país que quieres construir. Este domingo haz valer tu derecho. No te restes. Súmate”, era el mensaje del Gobierno a los chilenos en este último tramo de campaña.

Las reformas emprendidas por la presidenta Bachelet corren un incierto futuro, si bien la composición de mayorías en el Congreso hará necesario que el presidente Piñera busque consensos. Su mano tendida a Guillier parecer ir en esa dirección.

Con Bachelet se ha aprobado la reforma del sistema electoral, han aumentado los impuestos a las grandes compañías para financiar la educación pública, se han fortalecido los derechos sindicales y se ha despenalizado parcialmente el aborto. Inició el proceso para reformar la Constitución que es la misma que estaba vigente con Pinochet y para modificar el sistema de pensiones.

En la campaña Piñera acusó al gobierno saliente de ser “irresponsable” y ahuyentar la inversión extranjera. A Guillier le reprocharon que se había dejado tentar por la izquierda radical del Frente Amplio con el riesgo de favorecer la gestación de una Chilezuela (por Venezuela), algo poco probable en el país económicamente más próspero de América Latina y donde el paso a la democracia fue supervisado por la dictadura con un plebiscito donde el 45% avaló al régimen de Pinochet, frente al vencedor 55%.

Entre otros factores, agitar ese fantasma puede haber funcionado entre los más conservadores. A Piñera le apoyó claramente el ultraconservador José Antonio Kast, por ejemplo, pese a que el acaudalado empresario es mucho más moderado y centrista.

Sorpresas en la primera vuelta

En la primera vuelta, celebrada el pasado 19 de noviembre, apenas votó el 46,7% de los llamados a las urnas. Las encuestas anticipaban entonces un triunfo más claro del ex presidente Salvador Piñera, candidato de la coalición de centro derecha Chile Vamos. Finalmente Piñera se impuso a los otros siete aspirantes por un 36,7% de los sufragios.

Tras conocerse los resultados, Piñera reconocía: «En la primera vuelta nos votaron muchos menos de los que esperábamos; en la segunda, muchos más». Lo  que se anticipaba como una elección ajustada se tradujo en una victoria contundente del ex presidente conservador por nueve puntos. Los sondeos fallaron estrepitosamente en estas elecciones en Chile.

El senador Guillier, candidato por el centro izquierda que se presenta en la coalición Nueva Mayoría, consiguió el 19 de noviembre un 22,6%, y en tercer lugar, a poco más de dos puntos con el 20,2%, se quedó la también periodista Beatriz Sánchez, aspirante a La Moneda por el Frente Amplio.

Los sondeos fracasaron a la hora de sopesar la fuerza de esta coalición, que muchos comparan con Podemos, aunque su espectro es mucho más amplio. Congrega a unas 20 formaciones de izquierdas y se nutre en parte del éxito de las movilizaciones estudiantiles que arrancan en 2011, en demanda de una educación gratuita y de calidad. El líder de Podemos, Pablo Iglesias, envió un mensaje a través d su cuenta de Twitter en la que se unía a la demanda de parte del Frente Amplio «para frenar a la derecha radical».

Dos de los líderes estudiantiles, los diputados Giorgio Jackson y Gabriel Boric, no podía presentarse en estas presidenciales por ser menores de 35 años, un requisito para acceder a La Moneda. Tanto Sánchez como estos dirigentes estudiantiles mostraron su apoyo a Guillier, pero no dieron una consigna de voto a los seguidores del Frente Amplio.

Guillier dependía para ganar que gran parte de ese 20% de chilenos que se inclinó por Sánchez le diera su confianza. Sin embargo, el Frente Amplio anunció que fuera quien fuera el ganador harían oposición en el Congreso. En primera vuelta el 78% de los que se decantaron por Sánchez eran nuevos inscritos.

El ascenso del Frente Amplio se presenta en paralelo con el fracaso de los partidos tradicionales», dice Carlos Malamud

“El ascenso del Frente Amplio se presenta en paralelo con el fracaso de los partidos tradicionales y muchos de sus dirigentes suelen compararse con Podemos, especialmente con el Podemos que en poco tiempo debía haber tomado el cielo por asalto”, escribía Carlos Malamud en un artículo difundido por el Real Instituto Elcano.

Por Piñera se manifestó favorable el ultraderechista José Antonio Kast, que logró casi el 8% de votos en la primera vuelta. Kast defiende abiertamente la dictadura de Augusto Pinochet y tiene un discurso anti inmigración similar al de la ultraderecha europea. Fue el protagonista del único incidente relevante de la tranquila jornada del domingo al ser increpado por varios ciudadanos cuando participaba como interventor por Piñera en una mesa electoral en la capital chilena.

El nuevo presidente, que designa al gobierno, habrá de lidiar con una Cámara de Diputados, en el que se harán necesarias las alianzas. De un total de 155 diputados, los partidos de Chile Vamos cuentan con 72 escaños. Están forzados a tender puentes aunque son la fuerza mayoritaria. Nueva Mayoría cuenta con 57diputados, y 20 el Frente Amplio, pero difícil será la suma de estas dos coaliciones. La mitad de los diputados salientes no fueron reelegidos. Hay un 24% de mujeres, frente al 16% de la legislatura anterior.

“Ninguno de los tres bloques,  ni Chile Vamos, ni Nueva Mayoría ni el Frente Amplio tiene mayoría de modo que la legislación que se dicte ha de ser negociada y pactada por al menos dos de esos grupos”, indicaba en La Tercera el abogado constitucionalista Fernando Atria. Los independientes y fuerzas minoritarias la Federación Regionalista Verde cobran singular relevancia.

Ninguno de los tres bloques en la Cámara de Diputados tiene mayoría así que la legislación ha de ser negociada», dice Fernando Atria

En el Senado Chile Vamos tiene 19 senadores, la Nueva Mayoría 21 representantes y el Frente Amplio un senador, que puede ser fiel de la balanza en ocasiones clave, al igual que otros dos senadores independientes. La mitad de los diputados salientes no han logrado la reelección. La participación de mujeres ha pasado del 16% al 24%.

La politóloga Esther del Campo, catedrática en la Universidad Complutense, reconocía en un debate organizado en Madrid por Casa de América: “Será muy complicado sacar adelante reformas constitucionales. La capacidad de maniobra del ganador será muy reducida por matemática parlamentaria”.

Para Pablo Bello, ex asesor en los equipos de Frei, Lagos y Bachelet, está claro que tras estas elecciones presidenciales y legislativas “Chile ha empezado un nuevo ciclo político. Ha terminado la transición… Las generaciones que hoy hacen política ya no están condicionadas por las restricciones de otras generaciones anteriores. Tienen más capacidad de ser disruptivos”.

Sin embargo, los dos finalistas de estas presidenciales, Sebastián Piñera y Alejandro Guillier, como explica Daniel Matamala en La Tercera, “son unos moderados que, tanto por convicción como por necesidad, gobernarán mucho más al centro de lo que esta campaña pueda sugerir”.

Según Matamala, “el próximo presidente navegará en mares turbulentos. Deberá maniobrar en un país fragmentado, con grandes empresarios encerrados en su trinchera y grupos de presión alérgicos a los compromisos, en un mundo castigado por demagogos y aislacionistas”. Una tarea titánica que afronta con ilusión el emprendedor Sebastián Piñera.