La nueva película de acción El botín (The Rip) protagonizada por Matt Damon y Ben Affleck explora la tensión, los dilemas morales y la desconfianza dentro de un equipo de la policía durante una operación policial que parecía rutinaria.
La historia - que mantiene en vilo al espectador hasta el final- ha conseguido posicionarse en el top uno de Netflix en 89 países, entre los que se encuentra España. Además, ha sido ampliamente aclamada por la crítica con una puntuación del 81 % en Rotten Tomatoes.
De esta forma, apenas seis días después de su estreno en Netflix la película - dirigida y coescrita por Joe Carnahan (El equipo A) - ya se ha convertido en todo un fenómeno de la plataforma consiguiendo más de 41 millones de visualizaciones.
¿Cuál es el argumento de 'El Botín'?
Desde su primera escena, El Botín plantea una pregunta incómoda que atraviesa toda la película: ¿Somos los buenos?. Esta no es una simple frase, sino el lema que lleva tatuado en la mano el teniente Dane Dumars (Matt Damon) y el eje moral de este thriller policial que convierte una redada rutinaria en una situación límite, cuyo desenlace aclara quién está realmente en el lado correcto y a qué precio.
La historia comienza cuando la unidad antidroga de Miami sigue un chivatazo anónimo hasta una vivienda aparentemente normal, pero que en realidad es una casa franca. Allí descubren más de 20 millones de dólares en efectivo procedentes de un cártel.
La ley obliga al equipo a contar el dinero en el lugar, lo que los deja atrapados en la casa mientras aumentan la tensión, los ataques desde el exterior y las sospechas internas. El asesinato reciente de su capitana, Jackie Velez (Lina Esco), agrava aún más el clima de desconfianza.
El engaño de Dumars y la búsqueda de el topo
Durante buena parte de la película, Dumars tiene un comportamiento extraño: retiene los teléfonos y radios del equipo, no comunica el hallazgo y da cifras distintas del botín a cada agente. Todo apunta a que podría estar planeando robar parte del dinero. Incluso su amigo y compañero J.D. Byrne (Ben Affleck) llega a enfrentarse a él físicamente, convencido de que ha manipulado la operación desde el inicio.
Sin embargo, el giro clave del final revela que todo formaba parte de una estrategia. Dumars sabía que había un traidor dentro del equipo y decidió actuar así para obligarlo a delatarse.
Al dar cifras distintas a cada miembro, consiguió rastrear qué información salía de la casa y cuando una llamada amenazante menciona una cantidad concreta —una cifra que solo había escuchado Mike Ro (Steven Yeun)—, las piezas empiezan a encajar.
La pelea entre Dumars y Byrne, que parecía el punto de no retorno de su relación, también era una farsa. Byrne aprovecha ese momento para hacerse con el teléfono de Ro, la prueba definitiva de su traición. Ro había estado filtrando información y realizando las llamadas para simular una amenaza externa.
¿Quiénes son los verdaderos traidores del equipo?
El desenlace da un paso más cuando se descubre que Ro no actuaba solo. El agente de la DEA (la agencia antidrogas estadounidense) Matty Nix (Kyle Chadler) también estaba implicado en el plan para robar el dinero.
Ambos participaron en el asesinato de la capitana Jackie Velez para evitar que utilizara el dinero como cebo y destapara la corrupción. El supuesto peligro del cártel era, en realidad, una cortina de humo: los criminales no tenían interés en atacar a la policía por una cantidad que consideraban asumible como pérdida.
El clímax se produce con una persecución y un tiroteo final. Ro huye a pie y es detenido por Dumars, mientras Nix intenta escapar con un camión blindado que supuestamente transporta el dinero. Byrne lo persigue y acaba con él en un enfrentamiento armado, revelando que el dinero nunca estuvo en el camión, frustrando así el golpe definitivo.
La respuesta a la pregunta central: "¿Somos los buenos?"
Con los traidores neutralizados, el dinero vuelve a manos de las autoridades. El recuento final coincide exactamente con el realizado por el equipo antidroga: 20.650.480 dólares, un detalle que subraya que, pese a todo, hicieron su trabajo correctamente. Desi (Sasha Calle), la propietaria de la casa que el cártel utilizaba como escondite recibe una parte del dinero por su colaboración con la justicia.
El cierre de la película es más sentimental que explosivo. Dumars revela el verdadero origen de sus tatuajes: no son un lema policial, sino un homenaje a su hijo fallecido. “¿Somos los buenos?” fue la última pregunta que le hizo el niño; “Lo somos y siempre lo seremos” fue su respuesta. Esa frase da un nuevo significado a toda la película y transforma el thriller en un relato sobre culpa, pérdida y la necesidad de creer que hacer lo correcto aún es posible.
La última imagen, con Dumars y Byrne viendo amanecer en la playa mientras una niña llamada Jackie juega cerca del mar funciona como un silencioso tributo a la capitana asesinada. El final cierra la historia dejando claro que la victoria no borra las heridas, pero sí confirma algo esencial: en medio del caos y la corrupción, todavía hay quienes eligen ser los buenos.
¿Se basa en una historia real?
A pesar de que la mayoría de la historia de El botín es ficción, en parte sí se inspira en un hecho real. La historia ocurrió en Miami durante el año 2016, cuando la policía hizo una redada en casa de Luis Hernández-González, el dueño de una tienda de jardinería a la que solían acudir cultivadores de marihuana.
El personaje de Matt Damon se basa en Chris Casiano uno de los agente que durante el caso libraba una batalla por el diagnóstico de cáncer de su hijo que finalmente falleció en 2021, y a quien se le ha dedicado la película.
Mientras que el método para contar el dinero es cierto y los personajes están basados en personas reales, no hubo policía corrupta implicada en el caso real. Además, a diferencia de la película, los criminales reales no eran parte de un cártel colombiano sino de una red cubana de venta de marihuana.
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