"Tarde pero a tiempo, ¡como decía Lorca!", exclama la actriz Ángela Molina (Madrid, 1955) durante la promoción, en pleno rodaje, de la serie Pura Sangre (Telecinco). Le acompaña el actor Pep Munné (La casa de papel, Amar en tiempos revueltos) como su marido en la ficción. Es su primera vez juntos en un elenco que completan Pep Munné, Amaia Salamanca, Aitor Luna, Jaime Zatarain, Maru Valdivielso, Pedro Casablanc, Blanca Romero y Eva Ugarte. Telecinco estrena hoy, a las once de la noche, el primer capítulo de una serie que, con su historia contemporánea sobre una dinastía familiar, aspira perdurar en el tiempo. De momento, Mediaset tiene grabados 16 capítulos de 65 minutos cada uno.

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Ángela Molina interpreta aquí a una matriarca, una marquesa, cuya pasión es la crianza de caballos Purasangre; los mismos que aparecen muertos, por envenenamiento, en el arranque. "Es una guerra de malentendidos, que es lo que más duele porque, al final, pensar mal sin saber es una hecatombe. Hay que conocer al otro", resume la actriz en conversación con El Independiente el pasado mes de julio.

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Es una guerra de malentendidos, que es lo que más duele. Pensar mal sin saber es una hecatombe

Ángela Molina

"Es un matrimonio que se quiere profundamente; llevan toda la vida juntos. Su relación es de un amor muy pasional. Tienen unos hijos divinos y una vida… convulsa y compleja que se les va complicando y les acerca a verdades que ellos desconocían", continúa Ángela Molina. "La gente quiere verse representada. Pura Sangre habla del amor, de las contradicciones, de la ambición, o sea, de la vida. Hay un punto de lucha de clases. Es un popurrí", añade Pep Munné.

Polis y cacos

"El marqués anterior, el padre del personaje de Ángela Molina, tenía todas las tierras. Su lucha es con una familia humilde del pueblo, cuyo patriarca creó el sindicato. Hay un conflicto de intereses. Si la gente realmente hablara y se acercara, estos conflictos desaparecerían… A no ser que quien tenga el poder no admita discusión, que no es el caso", prosigue el actor.

Otra dupla que dará qué comentar en Pura Sangre es la formada por Pedro Casablanc (he ahí el sindicalista) y Blanca Romero, que interpreta aquí a una guardia civil (lesbiana) del SEPRONA. "Nuestra relación es muy tensa porque ella es la autoridad y yo soporto lo que representa. Mi personaje es un poco rojo. Es de izquierdas y presidente de una cooperativa agraria. Es un tipo que defiende al proletariado", comenta Pedro Casablanc. "A mí me da igual que sea de izquierdas o de derechas, noble o no; yo trato a todos con la misma profesionalidad", añade Blanca Romero. Para él, Pura Sangre (Telecinco) es una serie original, nueva, distinta y sorprendente. "La muerte de los caballos es un hilo del que tirar", promete ella.

Pep Munné, Amaia Salamanca, Ángela Molina y Maru Valdivielso, en el primer capítulo de 'Pura Sangre', que emite Telecinco este miércoles 28 de enero a partir de las 23.00 horas

Amaia Salamanca es la heredera del negocio familiar en Pura Sangre

Su compañera de reparto, Amaia Salamanca, es en la ficción la hija predilecta del matrimonio formado por Ángela Molina y Pep Munné; Aitor Luna es su hermano, un periodista de guerra que se desentiende del negocio familiar. "Como espectadores nos gusta la lucha entre clases y generaciones. La intriga, el misterio; todo eso dentro del mundo y el negocio del caballo, que es visualmente muy potente. Es una serie única que habla de una familia, lo que quieren conseguir y como intentan cerrar heridas de generaciones anteriores", cuenta Amaia Salamanca a El Independiente. La actriz vuelve a Telecinco tras protagonizar, hace 18 años, Sin tetas no hay paraíso. Después hizo para Antena 3 Gran Hotel, Velvet, Tiempos de guerra...

Jaime Zatarain, célebre por la serie de Atresmedia 'Ángela', interpreta en 'Pura Sangre' a un famoso jinete casado con el personaje de Amaia Salamanca

"Me niego a catalogar a los personajes como buenos o malos. Cada uno cree que actúa consecuentemente con su manera de pensar, con lo que quiere conseguir y con la realidad que está viviendo. No tienes que juzgar al personaje, sino defenderlo", prosigue. "El mío quiere mantener la herencia familiar. Miranda quiere mantener La Galana y no, por una mala inversión, perderlo todo", sentencia.