A Óscar Cornejo y Adrián Madrid, hasta hace poco productores del magacín Directo al grano en La 1 y anteriormente de Sálvame en Telecinco (ahora No somos nadie en TEN), no les ha salido bien la jugada. O sí. Depende de cómo miren, o miremos, el vaso: medio lleno o medio vacío.
Hace un año, Óscar Cornejo y Adrián Madrid planeaban, con el presidente de RTVE José Pablo López y el director de La 1 Sergio Calderón, su asalto a la televisión pública a través de su nueva productora, La Osa. Antes se hacieron llamar Fabricantes Studio; y mucho antes, La fábrica de la tele, sello de Sálvame, Todo es mentira, Socialité; Rocío, contar la verdad para seguir viva... Al fin y al cabo, era una de las productoras de confianza de Mediaset, o sea, de Paolo Vasile, como lo fue y sigue siendo Unicorn Content, de Ana Rosa Quintana.
Según datos de Transparencia, actualizados hasta noviembre de 2025, RTVE destinó 8.551.363 euros a La Osa para producir La familia de la tele (49% del total), Directo al grano (44%), El club de La Promesa (4%) y Victoria Eugenia, historia de un amor trágico (3%). La Osa figura como la octava productora que más dinero recibió de RTVE durante 2025.
Mientras hallanaban el terreno para La familia de la tele en La 1, mantenían en el aire Ni que fuéramos Shhh a través de YouTube y el canal TEN, propiedad de Mediapro (coproductora junto a La Osa de Malas lenguas y Directo al grano en TVE). Las audiencias eran modestas, discretas, por no decir bajas.
Los tentáculos de Sálvame
Durante sus 189 entregas en TEN congregó de media a 182.000 espectadores, o sea, un 2,2% de cuota de pantalla. Hay que remontarse a los inicios de Ni que fuéramos para localizar su mejor marca: 328.000 televidentes y 4,1% de share. Su fuerte estaba en el público de 25 a 44 años, o sea, los adultos jóvenes.
Así que hubo quien pensó que ese contenido, en una cadena generalista como La 1, con más medios técnicos y artísticos, sería lo suficientemente competitivo. Pero Sálvame, que llevaba años viviendo de las rentas, no era La resistencia, que sí explotó en su salto a La 1 como La revuelta. A Sálvame, además, le pesaban 14 años de polémicas, sobre todo a partir de la pandemia. La actitud de Jorge Javier Vázquez, escorado hacia la izquierda, y la docuserie de Rocío Carrasco hicieron mella.
No era un rumor cualquiera, pues, desde la cancelación de Sálvame en primavera-verano de 2023, sus protagonistas habían coqueteado, más o menos, con TVE. Con José Pablo López, anteriormente director de contenidos generales de RTVE y actualmente presidente de la Corporación, la idea no era descabellada. Él, como director de la radio televisión pública madrileña, ya había solicitado los servicios de Óscar Cornejo y Adrián Madrid, que resucitaron Aquí hay tomate para Telemadrid, con el director de Sálvame David Valldeperas y Carmen Alcayde como presentadores.
Dos sentencias judiciales recientes
Se llamaba Aquí hay madroño, y Telemadrid, hoy por hoy, deberá indemnizar con 130.000 euros a Georgina Rodríguez y su hermana por vulnerar su imagen e intimidad a raíz de una serie de afirmaciones y reportajes en aquel programa de televisión. Lo cuentan los compañeros de Vertele.
A Sergio Calderón, por su parte, le avalaba su experiencia en Mediaset como director de los canales Divinity, Energy y Be Mad. En los últimos tiempos había trabajado directamente para Cornejo y Madrid, condenados hace dos meses a dos años de prisión por un delito de revelación de secretos. La condena por parte de la Audiencia Provincial de Madrid, que no es definitiva, hace alusión a una información sobre Rocío Flores cuando era menor de edad, que se expuso en el documental que produjeron para Mediaset Rocío, contar la verdad para seguir viva (2021). La pareja creativa, según la sentencia, deberá indemnizar a la nieta de Rocío Jurado con 200.000 euros, y estarán inhabilitados para ejercer su profesión durante 2 años.
De Sálvame a No somos nadie pasando por La familia de la tele
Marc Giró fue el primero en recibir al plantel de Sálvame durante la promoción en 2023 de su ya olvidado reality para Netflix, Sálvese quien pueda. Sin embargo, una cosa era que Lydia Lozano pasara revista en Mañaneros, o Belén Esteban, María Patiño y Kiko Matamoros visitaran La revuelta, y otra, que La 1 diera rienda suelta a un formato similar en forma y fondo a Sálvame.
Y así ocurrió muy fugazmente. 32 entregas duró La familia de la tele, un magacín 'río' con el que La 1 recuperaba el directo para sus tardes. Su director era David Valldeperas, ex de Sálvame. Cabe preguntarse por qué TVE espantó al público con aquel formato, pero sí engancha a la audiencia con Malas lenguas y Directo al grano, tertulias de política y actualidad que producen conjuntamente La Osa y Big Bang (uno de los sellos de Mediapro, como Globomedia, 100 Balas y El Terrat).
Tan solo hay que echar un vistazo a la parrilla de TVE, Atresmedia o Mediaset para comprobar que el 'corazón' ya no está de moda; una tendencia a la que el canal TEN (Mediapro) se sumará a partir del lunes 2 de febrero tras la cancelación aparentemente amistosa de No somos nadie, última reencarnación de Sálvame.
María Patiño, sola ante el peligro
Ni que fuéramos, Tentáculos, La familia de la tele, No somos nadie... Pocos echarán de menos el formato que, desde el pasado septiembre, presentaban María Patiño y Carlota Corredera. Ellas y Kiko Hernández eran los últimos de Filipinas, pues Lydia Lozano, Chelo García Cortés, Víctor Sandoval, Belén Esteban y Kiko Matamoros se habían bajado del barco. Todos ellos, en mayor o menor medida, habían pasado página dos años después de la abrupta cancelación de Sálvame.
He ahí Lydia Lozano, que en septiembre volvió a Telecinco como colaboradora de De viernes, único espacio sobre crónica social en horario de máxima audiencia. O Belén Esteban, concursante del concurso culinario de La 1 Top chef: dulces y famosos. La ex colaboradora de Sálvame ha asegurado por activa y por pasiva que este será su último trabajo en televisión; después hará un parón para estar con su madre, su hija y su marido. Cogieron entonces el relevo perfiles como Alberto Guzmán, Anna Gurguí, Arnau Martínez, Carolina Sobe, David Insua y Sergio Alis. La sombra de Esteban y compañía era muy alargada.
¿Y ahora qué?
¿Por qué, entonces, termina No somos nadie este viernes 30 de enero tras rozar el centenar de entregas? Muy probablemente, tal y como detalla Merca2 en este artículo, tenga algo que ver la crisis de Mediapro tras haber perdido, en favor de Telefónica y DAZN, su contrato millonario como productor audiovisual principal de LaLiga. La compañía, ya sin Jaume Roures y Tatxo Benet al mando, acumula una deuda, también millonaria, y casi un millar de trabajadores podrían verse afectados por un ERE (Expediente de Regulación de Empleo). Las audiencias de No somos nadie tampoco contribuyen, con apenas 133.000 espectadores de media y un 1,7% de cuota de pantalla. Si Ni que fuéramos reunía a 20.000 usuarios en directo a través de YouTube, No somos nadie congrega a 5.000, o sea, un cuarto.
Cabe preguntarse, tras el final de No somos nadie, cuál será el futuro profesional de sus titulares. Tras La familia de la tele, la reportera Marta Riesco tiene un pie en RTVE, donde ha seguido colaborando. No sería de extrañar que se uniera a Directo al grano, donde trabajan profesionales ligados a la 'fábrica' de Óscar Cornejo y Adrián Madrid, como Ana Isabel Peces, Miquel Ramells, Isabel Morata y Laura Roigé
¿Y María Patiño? ¿Tiene cabida como colaboradora de D Corazón en La 1 con Javi de Hoyos o en Espejo público en Antena 3 con Gema López? El tiempo pondrá a cada una en su lugar.
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