Una conexión en directo con una reportera en Malas lenguas, durante las inundaciones de Grazalema a principios de febrero, fue motivo de queja por parte de los espectadores de RTVE. ¿Era acaso necesario poner en peligro la integridad de un periodista para informar sobre las lluvias? Beatriz Ariño, defensora de la audiencia y presentadora de RTVE Responde, emplazó en la última entrega del espacio a las palabras de Azucena Rubiato. Se trata de la productora ejecutiva de Malas lenguas y directora de magacines en RTVE.

Cabe mencionar que ella es una de las tres productoras ejecutivas de Malas lenguas por parte de TVE; he ahí Eva Hernández y Mercedes Cobo. Al ser una producción externa (Big Bang, Mediapro); tanto dirección, producción como otros departamentos tienen una bicefalia. Cintora comparte dirección de Malas lenguas junto a Carla Sanz (productora) y Alicia Martín (TVE).

"Queremos aclarar que, cuando la dirección del programa [Malas lenguas] se dio cuenta de la ubicación de la reportera, desde control se dio la voz de alarma y se le comunicó que tenía que cambiar de ubicación", defiende la directiva en declaraciones a RTVE Responde. "No obstante, esto lleva un tiempo de reacción; en este caso se tardó más en reaccionar que en otras ocasiones", añade. La directora de magacines de RTVE asegura que se trata de un "desajuste puntual" dentro de los "cientos de directos" que realizaron durante las inundaciones en Andalucía. La productora ejecutiva de Malas lenguas menciona un protocolo de actuación elaborado por RTVE, que todo trabajador debe conocer y poner en práctica.

El servicio público de RTVE, entre el deber de informar y dar ejemplo

Con motivo de esta queja, la Defensora de la Audiencia de RTVE, Beatriz Ariño, recibió en plató a Alfonso López Asensio. Él es el director del área de prevención de riesgos laborales y salud de RTVE. Hablaron sobre el deber de información de un servicio público, pero también sobre la ejemplaridad del mismo a la hora de informar.

"Esa cobertura nos puede llevar a situaciones de riesgo. Hay que tener sentido común; a veces nos prima dar la información lo más cerca posible. Eso hay que aparcarlo un poco y mirar que nos exponemos a un riesgo que puede tener consecuencias", afirma el susodicho. El directivo asegura que el protocolo indica cómo actuar si un reportero está en plena riada, por ejemplo; pero también como evitar dichas situaciones a nivel organizativo. ¿Por qué no informar de las inundaciones con imágenes aéreas o drones, y evitar que un reportero se meta en el cauce de un río?