Cuatro meses han pasado desde el desenlace de Ena, miniserie sobre la reina Victoria Eugenia a cargo de Javier Olivares (El ministerio del tiempo), y el arranque de Barrio Esperanza, la nueva serie de La 1 con Mariona Terés como una maestra exconvicta. Volverán a pasar otros cuatro meses hasta que el primer canal de TVE emita una serie original –entiéndase por propia– en horario de máxima audiencia. Básicamente porque apenas hay proyectos a la vista; están grabando estos días el policiaco Rojo sobre blanco, cuya premisa recuerda a la francesa ACI: Alta capacidad intelectual. A estas alturas del partido, una televisión pública debería estar pensando qué series emitir la próxima temporada. Aún se desconocen los planes de la Corporación para celebrar el vigésimo quinto aniversario de Cuéntame cómo pasó; la actriz Ana Duato afirmó que, junto a Imanol Arias, iban a grabar dos capítulos a modo de homenaje.

La 1 emite los dos primeros capítulos de Barrio Esperanza este domingo y emitirá el resto de la temporada cada miércoles

En esta ocasión, prime time sí se ajusta a lo anunciado por RTVE. La 1 emite los dos primeros capítulos de Barrio Esperanza este domingo 19 de abril a partir de las 22.00 horas. Es la única noche competitiva en que el público puede ver en directo y a horas tempestivas una serie de televisión. Otro contar es que este doble capítulo se vaya a extender hasta las 00.30 horas, pues cada entrega de Barrio Esperanza dura 75 minutos. El resto de la temporada –seis capítulos más– se emitirá cada miércoles tras La revuelta. La cosa habrá terminado a mediados de mayo.

¿En qué quedó el compromiso de la Corporación por ajustar la duración de sus series a 60 minutos? ¿Y a que sus contenidos estelares terminaran antes de medianoche? Mientras, Atresmedia ha cumplido a rajatabla su promesa desde 2018. 50 minutos por capítulo. Una duración que se equipara con la producción europea y encaja en el segundo prime time de Antena 3 (23 h.) tras El hormiguero.

Mediaset, en cambio, siempre fue por libre y nunca claudicó ante el modelo 'revolucionario' de las plataformas. Pero Netflix ha deshecho el camino esta última década con series cuyos capítulos superan holgada e innecesariamente los 60 minutos. Cuanto más tiempo pase el usuario en la plataforma, mejor. Es la misma filosofía de Antena 3, Telecinco e incluso La 1, cuya preocupación, además de innovar en ficción, debería ser la conciliación familiar. No pidamos peras al olmo.

Una serie 'familiar'

Durante la promoción de Barrio Esperanza; todos sus responsables, tanto de RTVE como de Globomedia (Mediapro), insistieron en que se trata de una serie para toda la familia. Y así es. El Independiente ha tenido acceso a los 8 capítulos de su primera temporada... Y podemos confirmar que los 75 minutos, en este caso, son una losa. Hay una buena serie en Barrio Esperanza. Sin embargo, la historia central –la reinserción de una maestra exconvicta– se diluye al meter todo tipo de tramas.

A Globomedia, cuyo portfolio incluye series como Médico de familia, Los Serrano, Los hombres de Paco y Aída, le pasó factura este ángulo. Incluso series 'de género' como El internado, Águila Roja, El barco y Estoy vivo sucumbieron al 'para todos los públicos'. Así y todo, fue el motivo por el que las series españolas gustaban en el extranjero; dos de ellas triunfaron en La 1.

Vis a vis, en 2015, cambió las reglas del juego ciñéndose, paradójicamente, a las reglas del drama y el thriller carcelario. Los creadores de Barrio Esperanza, Iván Escobar y Antonio Sánchez Olivas, pasaron por todas ellas. Su primer trabajo conjunto fue el thriller Express, sobre una psicóloga criminalista que resuelve secuestros para una empresa privada; aquella, en plena pandemia, pasó sin pena ni gloria por la extinta plataforma Starz. Sus dos temporadas están ahora en Netflix.

Una serie ambientada en un colegio público

¿Una serie familiar debe apelar, a través de todos y cada uno de sus personajes, a toda la población? La protagonista de Barrio Esperanza, tras haber cumplido su condena en la cárcel por tráfico de drogas, vuelve a su antiguo colegio, esta vez como maestra. Los guionistas aprovechan el escenario para desplegar un abanico de personajes y así jugar con los estereotipos.

Aquí, el profesor de educación física (Guillermo Campra, de Águila Roja) es abiertamente gay. Hace veinte años, su conflicto hubiera sido su orientación sexual y cómo salir del armario ante sus compañeros de trabajo. Hay, por supuesto, un viejo profesor (Mariano Peña, de Aída) que observa, incrédulo, los nuevos tiempos; pero tiene buen fondo. O una profesora repipi (Ana Jara, ex chica Disney) con problemas de ira. Porque casi todos los personajes de Barrio Esperanza son buena gente e intentan hacerlo lo mejor posible.

Casualidad, o no, uno de los éxitos recientes de la televisión estadounidense es la comedia de situación Colegio Abbott (Disney+), con la educación pública como escenario y motor de las tramas. En Barrio Esperanza hay dos series: el drama y la sitcom. Es evidente el propósito de sus responsables: emocionar y hacer reír. El empeño de Esperanza (Mariona Terés) por no excluir a ningún alumno y por rehacer su vida junto a su madre (Carmen Balagué) tiene empaque.

No hay, en principio, dudas sobre las buenas intenciones de su protagonista. Puede que algunos personajes no se fíen de ella (he ahí el conservador presidente de la AMPA; o la madre de Esperanza), pero, para la audiencia, será fácil acompañar a esta mujer de 40 años que ha pasado casi un cuarto de su vida entre rejas.

Es una lástima que los guionistas apenas jueguen con que el mundo de 2026 no tiene nada que ver con el de 2018; la pandemia marcó un antes y un después. Tampoco hay, de momento, un gris moral en la protagonista. Sí habrá una suerte de triángulo amoroso entre los personajes de Mariona Terés, Carlos Librado 'Nene' (La Moderna) y Javier Pereira (Amar es para siempre).

Barrio Esperanza es la única serie de La 1 para sus noches

Sin embargo, las tramas 'disparatadas' del claustro de profesores son un eco de series de principios de siglo como Mis adorables vecinos o Javier ya no vive solo. La figura del 'cuñado' no ha desaparecido; se ha transformado. Ahí está Alejo Sauras como director del colegio donde transcurre la acción. ¿Por qué no 'relegar' a los maestros a un papel secundario y alternar su relevancia? Los otros protagonistas deberían ser los niños de 10 años; una edad poco explorada por la ficción (vean la película española Uno para todos, disponible en HBO Max).

No conviene, sin embargo, criticar a la nueva serie de La 1 por lo que no es. Sí por lo que es. Si La 1 dedicara varias noches de la semana a la ficción nacional, Barrio Esperanza no cargaría con la responsabilidad de mostrar y demostrar que las series no son un contenido exclusivo de las plataformas. Por supuesto que un proyecto así, con vocación de servicio público y un marco educacional, tiene cabida en TVE. Sin embargo, Barrio Esperanza palidece ante otros títulos recientes de la cadena como HIT y La otra mirada.

Afortunadamente, Barrio Esperanza va encontrando su tono a medida que transcurre la temporada. Confiemos en que el público y la cadena le den una segunda oportunidad.