A finales del pasado mes de abril, varios medios de comunicación informaron sobre la decisión de RTVE de comenzar a producir internamente el programa Aquí la Tierra, que hasta entonces se realizaba en colaboración con la productora externa Catorce Comunicación.
Confieso que no sigo habitualmente La 1, cuya programación vespertina se ameniza de domingo a viernes con este popular magacín. Por el contrario, soy asiduo al Canal 24 Horas y a Radio 5 Todo Noticias. En esta última, mi fiel compañera en el coche, echo de menos Vidas contadas, aquel microespacio de Vicent Ibáñez que se despidió de las ondas en 2014, justo cuando nacía Aquí la Tierra.
El espacio de La 1 dedicado al medio ambiente y al clima captó mi atención el sábado 18 de octubre de 2025, a raíz de un impactante titular de El Independiente que denunciaba: “Un programa de TVE considera la ciudad saharaui de Dajla como territorio de Marruecos”. Durante la emisión de Aquí la Tierra, se presentó a la antigua Villa Cisneros como un “paraíso del kitesurf”, subrayando –tanto gráfica como verbalmente– su supuesta pertenencia al reino alauí.
Aquí la Tierra irrumpió en el panorama televisivo el 27 de mayo de 2014. Era una apuesta de RTVE para suplir la segunda edición de tarde del programa Corazón, presentado por Elena S. Sánchez, cuyos datos de audiencia no convencían a los directivos de la cadena. El nuevo formato, con vocación divulgativa, aunque inicialmente se enfocaba más en la climatología estricta, ha evolucionado hacia un magacín de "pueblo" y medio ambiente; llegando a combinar climatología con agricultura, fauna, tradiciones y oficios, conectando con el público familiar a través de reportajes en los que este se siente, de alguna forma, representado o protagonista.
Para su dirección, coordinación y presentación, TVE eligió a Jacob Petrus, geógrafo y climatólogo de formación y comunicador científico por vocación, con amplia experiencia en los retos medioambientales del planeta, acuñada en medios del Grupo Prisa (El País, Cadena SER, CNN+), Telemadrid y en la misma RTVE.
Aunque, al principio, la naturaleza novedosa del proyecto generó cierta incertidumbre sobre la respuesta del público, no tardó en superar todas las expectativas. Tras convertirse en el espacio más visto de las tardes de La 1 y ampliar su difusión a los domingos, los reconocimientos no han dejado de sucederse. En la actualidad, es uno de los programas más premiados de la televisión pública española, con una treintena de galardones en su haber, entre los que destacan: Premio Biocultura 2015 de Periodismo en Televisión; Premio 2016 de la Sociedad Geográfica Española, “por conseguir que la geografía ocupe horarios de máxima audiencia en televisión, haciéndola popular y accesible”; Premio Ondas Nacional de Televisión 2017 al Mejor Programa de Entretenimiento; Antena de Oro 2017.
Jacob Petrus es aclamado por los medios y por quienes están concienciados con los desafíos de la contaminación, el cambio climático y la pérdida de la biodiversidad. En sus entrevistas y ponencias reflexiona sobre la necesidad de unir esfuerzos ante la emergencia climática: "Cuando empezamos Aquí la Tierra, nuestra sensación era que nosotros teníamos que vender los temas ambientales. Ahora es la sociedad la que nos exige que hablemos de problemas que les preocupan". Y añade: "Soy padre y me cuesta mucho encontrar contenidos que pueda ver con mis hijos, así que cada vez que viene una familia y me dice que ven Aquí la Tierra todos juntos, me emociona. Incluso nos dicen muchos profesores de escuela que utilizan el programa para que los niños puedan aprender".
El 20 de febrero de 2025, en su discurso de agradecimiento en la ceremonia de entrega de los Premios Fundación BBVA a la Conservación de la Biodiversidad, Petrus señaló que la salud de los ecosistemas está ligada a la de personas y animales. Tras advertir que la supervivencia del planeta depende de nuestro estilo de vida, sentenció: "A partir de aquí, los comunicadores medioambientales tenemos mucho trabajo que hacer. Alertar de cómo avanza la crisis ambiental global, mostrar alternativas de futuro para reducir nuestra huella ecológica y lamentablemente, cada vez más, desmentir bulos, fake news y desinformación que difunden redes sociales, pseudomedios de comunicación y portavoces desacreditados, en ocasiones, altos cargos de responsabilidad en comunidades o incluso en gobiernos nacionales. No debemos permitir que la sobrecarga informativa en la era digital, los errores en la selección de fuentes o el hastío que genera la intromisión de la política en cuestiones medioambientales destruya la posibilidad de labrar un camino fructífero, repleto de oportunidades para conseguir vivir en un planeta mejor, más justo, más verde y más sostenible".
Ocho meses después de su flamante discurso en el Palacio del Marqués de Salamanca, en Madrid, el Director de Aquí la Tierra, reproducía en el plató de La 1 el clásico formato de propaganda marroquí preocupación de forma tan óptima, que se diría que estamos ante una interferencia súbita del canal Al Aoula de la televisión pública
marroquí. Describía la ciudad ocupada de Dajla como un enclave marroquí en cuyas costas se dan cita los mejores kitesurfistas del mundo.
Petrus, “olvidándose” por completo de su alusión a los bulos, fake news e intromisión de la política en cuestiones medioambientales en su discurso de marras, estaba difundiendo mensajes falsos, tendentes a manipular la audiencia y mostrando a los televidentes, como “edén”, lo que en realidad es un territorio ocupado militarmente donde la represión y la tortura están a la orden del día.
Al falsear la geografía de un Territorio No Autónomo, ¿sigue mereciendo haber sido laureado por la Sociedad Geográfica Española en 2016, máxime cuando se trata de la última colonia de África y otrora provincia española 53 cuya potencia administradora de iure sigue siendo España?
¿Dónde queda aquello que antaño expresó?: "Ahora es la sociedad la que nos exige que hablemos de problemas que les preocupan" o "Incluso nos dicen muchos profesores de escuela que utilizan el programa para que los niños puedan aprender". Lo que mostró Aquí la Tierra la tarde del viernes 17 de octubre de 2025 no es
lo que el público demanda, ni lo que los niños deben aprender.
El prestigioso Jacob Petrus debería tener presente la lección que la adolescente Greta Thunberg dio a los líderes mundiales, al aseverar que defender las causas justas es abogar por la justicia climática, porque sin un entorno habitable (y el pueblo saharaui lleva 50 años resistiendo con dignidad en el más hostil), no hay espacio para defender ningún otro derecho.
A lo largo de 2025, Marruecos diseñó una perversa estrategia de propaganda encaminada a confundir a la opinión pública y a blanquear la ocupación del Sahara Occidental, ensalzando la belleza de sus playas de arena blanca y la majestuosidad de las dunas de su litoral. Para ello, extendió invitaciones promocionales a influencers –como los creadores de Traveltipforyou o Miguel Mandayo– y a youtubers que embarcaban, desde Madrid y Lanzarote con destino a Dajla, en vuelos directos de Ryanair subvencionados por el régimen alauí. Algunos de estos vuelos iban semivacíos; el objetivo era oficializar las rutas y legitimarlas de facto, sorteando la normativa internacional. Aquí la Tierra fue la exitosa ventana al mundo que Marruecos no dudó en aprovechar para fortalecer su feroz campaña de intoxicación. Contaba con la permisividad de Sánchez, y estaba acostumbrado a instrumentalizar para sus fines no solo TVE, sino el BOE, la AEMET y la mayoría de las instituciones dependientes del Gobierno central.
En consecuencia, el modélico espacio de La 1 quedará marcado por una mancha indeleble que desluce su trayectoria, daña su reputación y cuestiona su objetividad. Así como España ha contraído una deuda histórica con el Sáhara que tarde o temprano deberá saldar, Aquí la Tierra tiene pendiente una disculpa pública que informe con rigor a su audiencia de la realidad del territorio y le devuelva al programa su integridad moral.
Y aquí está la duda que nos asalta a todos: con la decisión de RTVE de internalizar la producción –convirtiéndolo en el primer magacín de La 1 en ser producido íntegramente por la propia cadena pública–, ¿reunirá el suficiente coraje para redimirse, recuperar su esencia y ofrecernos información solvente y de proximidad, o seguirá siendo una sucursal del canal marroquí Al Aoula? No quisiera ser pesimista, pero me temo que, con Pedro Sánchez en el Gobierno, lo van a tener muy difícil, por no decir imposible.
A propósito de la ciudad de Dajla, cabe señalar que el 6 de mayo, en una visita relámpago a esta localidad saharaui, el embajador de EEUU en Rabat, Duke Buchan III, se reunió con el personal médico de la Guardia Nacional de Utah. Este equipo, supuestamente, coordinaba el hospital de campaña instalado bajo la apariencia de “componente humanitario” en un intento del invasor marroquí de extender las maniobras militares African Lion a los territorios ocupados del Sahara Occidental.
El día anterior (5 de mayo), en protesta por la presencia de ese “componente humanitario” del African Lion en territorio saharaui, el Ejército de Liberación Popular Saharaui (ELPS) bombardeó la ciudad de Smara.
La historia se repite: en el otoño de 2023, dos semanas después de publicarse el informe anual del secretario general de la ONU, António Guterres –repleto de expresiones opacas y ambigüedades que, lejos de reflejar la realidad de la ocupación, más bien la encubren–, el Polisario respondió lanzando, el 29 de octubre a medianoche, una tanda de proyectiles que impactaron en cuatro barrios de Smara. Posteriormente, el 5 de noviembre a las 3:40 de la madrugada, fue atacado el aeropuerto; y a las 4 de la tarde del mismo día, los proyectiles del ELPS alcanzaron la base militar de El Gaiz, también en Smara.
El régimen alauí, alarmado por unos ataques que no se esperaba, hizo lo único que sabía hacer: implorar a la Casa Blanca para que acudiera en su ayuda en una guerra que se negaba a reconocer.
El 6 de diciembre, la Administración Biden envió a Joshua Harris, subsecretario adjunto de EE. UU. para Oriente Medio y el Norte de África, a Argel, donde fue recibido por el titular de Exteriores, Ahmed Attaf. Al día siguiente, mientras ambos diplomáticos reafirmaban su apoyo a los esfuerzos de Staffan de Mistura y la necesidad imperativa de impulsar “sin más demora” el dosier del Sahara en la ONU, a 3000 km de allí, el ELPS bombardeaba la localidad de Auserd, situada –allende el muro de la vergüenza– en el extremo meridional del Sahara Occidental.
Esta es la lectura, entre líneas, de la visita de Buchan III a Dajla: un gesto teatral de apoyo que no tendrá más relevancia que la que tuvo el arribo de Joshua Harris a Argel en diciembre de 2023.
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