León XIV visita España

Opinión

Pedro Sánchez: de León XIV a Gorillaz

Imágenes de Pedro Sánchez en el festival Primavera Sound de Barcelona.
Imágenes de Pedro Sánchez en el festival Primavera Sound de Barcelona.

El sábado por la mañana el presidente del Gobierno recibió al Papa León XIV en el aeropuerto de Barajas. La agenda de Pedro Sánchez le ha dedicado mucho espacio al Pontífice, al que verá hasta en seis ocasiones. Siendo Sánchez un agnóstico confeso y habiendo planteado como objetivos de su gobierno medidas que claramente no comulgan con la Iglesia católica, esta efusividad llama la atención.

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El sábado por la tarde, el presidente se escapó del protocolo y de Madrid y se marchó a Barcelona para asistir a una jornada del Primavera Sound junto a su esposa, Begoña Gómez.

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Antes de disfrutar en la zona VIP del concierto de Gorillaz -uno de sus grupos favoritos- tuvo tiempo para dar una entrevista a Radio Primavera Sound. ¡Menuda semana para tener contigo al presidente mano a mano! La conversación puede verse en Youtube. Yo no esperaba que las periodistas que lograron la exclusiva despellejaran al presidente. Pero de ahí a no hacerle ninguna pregunta sobre la corrupción que acosa al PSOE va un trecho muy grande. Y no es que en los 25 minutos que duró el encuentro no se trataran temas políticos: se habló de la guerra, de la ola ultra, de las políticas de igualdad, e incluso del Papa. Pero las cloacas ni se mencionaron. ¿Sabían las interrogadoras que existían las cloacas? ¿O fue una petición expresa de Moncloa a cambio de concederles la entrevista? Me inclino por esta segunda opción.

El momento más interesante de la charla es cuando el presidente habla de los efectos beneficiosos de la música en directo, de los festivales. "La música ayuda a superar trances... a evadirte de situaciones difíciles.. a superar los dilemas que uno atraviesa en la vida". Está claro que habla de sí mismo, como cuando elogia The Mountain, el último trabajo de Gorillaz: "Habla de superar situaciones muy difíciles".

Aunque se le vio cómodo y relajado (camisa y pantalón vaquero, pulseras en ambas muñecas), seguramente la procesión iba por dentro. ¿Cómo no iba a estar preocupado el presidente por un sumario que ha puesto en evidencia las presiones a la UCO para que no investigue casos que le afectan? ¿Cómo olvidar que en unos días se conocerá la sentencia que puede condenar al ex ministro Ábalos a más de diez años de cárcel? ¿Cómo no temer lo que pueda pasar la próxima semana cuando tenga que declarar como investigado Rodríguez Zapatero, ese 'referente moral' del socialismo?

El presidente reconoce que la música le ayuda a superar "los dilemas que uno atraviesa en la vida"

El Sánchez que pude ver paseando tranquilo con su esposa y el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, camino del backstage del Primavera Sound, no es el mismo que el que hace ocho años acudió hasta Castellón para ver a The Killers en el Festival Internacional de Benicàssim (FIB). A aquel todavía le daba un poco de vergüenza el uso de los medios públicos (helicóptero Super Puma para ir hasta la base de Torrejón; Falcon hasta el aeropuerto de destino; seguridad hasta el recinto y dentro del mismo, lo que supone la movilización de más de una veintena de agentes uniformados y de paisano, etc.) no para acudir a una reunión de trabajo, sino para pasar un buen rato escuchando música en directo. Recordemos que, hace ocho años, Sánchez se buscó la excusa de una reunión con el presidente de la Generalitat valenciana, Ximo Puig, en Castellón. Una 'reunión informal', se dijo entonces. Cuando el PP preguntó en el Congreso sobre los pormenores de ese viaje, Moncloa contestó que no podía responder porque el asunto era "secreto oficial". Qué les parece, ¡secreto oficial!

Ocho años después, el presidente pasa de excusas. Illa no le ha tenido que dar ninguna coartada, como hizo Ximo Puig. Sánchez ha ido al Primavera Sound porque le apetecía. Se lució por el festival, hizo fotos, le hicieron fotos y dio una entrevista de casi media hora. Este Sánchez de ahora cree que no tiene que dar explicaciones y que los medios que tiene a su disposición puede utilizarlos cuando y para lo que le venga en gana.

Probablemente el presidente necesitaba una evasión, un momento de relax para abstraerse de los sumarios que le quitan el sueño. Ante esa angustia, ¡cómo no justificar el despliegue de medios públicos! Como me dijo una vez un alto cargo de Moncloa en una comida mano a mano cuando le pregunté sobre el uso y abuso del Falcon: "Los medios están para utilizarse".

Mi duda es si el presidente ha ido al Primavera Sound sólo a disfrutar de Gorillaz o tal vez fue a Barcelona a "resolver el dilema que está atravesando en este momento".

Probablemente, ni lo uno, ni lo otro. El presidente no da puntada sin hilo y vio un peligro en su exceso de cercanía hacia el Papa. Necesitaba compensar esa imagen de meapilas acudiendo a un festival donde abanderar sus políticas.

Si hay algo más que postureo, pronto lo sabremos. El presidente ha tenido la ocasión de compartir muchos momentos con el Papa de Roma y, simultáneamente, se ha dejado llevar por los efluvios de la filosofía oriental de Gorillaz. Sí, habrá una respuesta, como decían los Beatles. Pero me temo que no será la de dejarlo estar (Let it be), sino la que ya todos se imaginan: ¡Negarlo todo! ¡Resistir!

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