Dentro de un par de semanas conoceremos la sentencia que podría condenar a más de diez años de cárcel a un ex ministro por graves delitos de corrupción. Si este país fuera normal, el Gobierno y el PSOE estarían poniendo velas a la Virgen de la Merced para que la sentencia del Supremo fuera leve y todo quedase reducido a un pecadillo de Ábalos y Koldo por asuntos de faldas.

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Muy al contrario. Parece como si los presuntos delitos del ex ministro y su asistente fueran cosa menor al lado de lo que hemos sabido sobre Zapatero, y una minucia si se compara con la dimensión de la trama capitaneada por Santos Cerdán y Leire Díez ("ni fontanera, ni cobarde").

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¿Cómo hemos caído tan bajo? Quizás, como opinan algunos, Pedro Sánchez y su núcleo duro no es que se corrompieran en el Gobierno, sino que ya venían aprendidos de casa. Sánchez, Ábalos y Cerdán, tenían cadáveres en el armario que a los tres les unían en un mismo destino. Es una posibilidad.

Pero vamos a suponer que fueran personas honradas, idealistas que venían a limpiar España de malas prácticas y a defender el Estado de derecho. Pues bien, si eso fuera así, perdieron los principios casi al mismo tiempo que se asentaron en el poder.

Entre la moción de censura y el cobro de comisiones por las mascarillas durante la pandemia apenas pasó año y medio. A principios de 2021 las golfadas de Ábalos y Koldo eran ya un clamor entre los enterados del partido. En el mes de julio de ese mismo año, Sánchez destituyó a su ministro de Transportes y también le defenestró como secretario de Organización del partido.

Cada día que pasa cobra más valor el primer informe de la UCO en el que se apunta que Ábalos salió del Gobierno porque se estaba quedando con dinero ilícito que era del partido. Sánchez le echó de su lado por aprovechado y putero, pero no echó su cadáver a los perros. Le mantuvo como diputado, e incluso permitió que se le nombrara presidente de la Comisión de Interior del Congreso.

¿Quién le sustituyó en ese puesto clave del partido que es la secretaría de Organización? El bueno de Santos Cerdán. Recordemos que el navarro era dueño del 45% de la constructora Servinabar desde junio de 2016, según un acuerdo privado firmado por su amigo Joseba Antxon Alonso.

El presidente del Gobierno ha mentido sin rubor al afirmar que nunca conoció las "andanzas de la señora Leire Díez"

Es decir, que cuando se hizo con los mandos del partido, Cerdán ya estaba metido en los amaños de obras y el cobro de comisiones, según los informes de la UCO. En resumen, que el líder del PSOE y presidente del Gobierno nombró para sustituir a un presunto corrupto a otro que le llevaba años de ventaja en ese aspecto.

Cerdán no sólo se ocupó de mover las palancas de Ferraz, decir quién iba y quién no en las listas; o de supervisar las finanzas del partido. No. Además, Sánchez le nombró negociador plenipotenciario frente a Bildu (a través de su amigo Antxon, amigo de Otegi), y de oficiar como representante del PSOE en las conversaciones con Puigdemont en Bruselas. Es resumen, que Santos era la llave para que le salieran los números en la investidura de 2023.

No es extraño que el ya hombre fuerte del partido fuera, al mismo tiempo, el jefe de la trama que se dedicó, a partir de abril de 2024, a desmontar todas las causas que afectaban directa o indirectamente al presidente del Gobierno.

La presencia de Antonio Hernando en la reunión fundacional de las cloacas celebrada en Ferraz en abril de 2024 no es casual, ni irrelevante. Es absolutamente nuclear, porque implica que Sánchez tuvo noticia de la puesta en marcha de la trama el mismo día de su constitución. Moncloa tuvo que improvisar una explicación, absurda la verdad, para justificar la asistencia a esa cumbre conspirativa del adjunto al jefe de Gabinete de Sánchez: estuvo allí "como profundo conocedor del caso Villarejo", dijeron. Nadie creyó esta milonga.

Leire Díez, que ya estaba en tratos con el empresario Pérez Dolset, tuvo la habilidad de reclutar a toda una serie de resentidos a los que podía ofrecer sus contactos al más alto nivel a cambio de información para frenar los casos que acosaban a Pedro Sánchez. Recurrió a Luis Pineda (presidente de Ausbank, condenado primero por la Audiencia Nacional por extorsión y estafa en 2016 y luego absuelto por el Supremo en 2024); tocó a empresarios de hidrocarburos, como Alejandro Hamlyn. Se movió a todos los niveles. Habló con el fiscal Stampa, con el ex secretario de Estado Francisco Martínez...

La conversación por vía telemática con el empresario Hamlyn se celebró en el despacho del abogado Jacobo Teijelo, que, al mismo tiempo, era asesor jurídico del PSOE, cuya Ejecutiva le pagaba 25.000 euros al mes. Incluso a esa reunión asistió un agente del CNI. Fue allí donde la fontanera de Ferraz pidió la cabeza del teniente coronel Balas.

El hedor de la cloaca se extendió por toda la ciudad y por toda España. Hasta el punto de que las víctimas de los chantajes comenzaron a contarlo en los medios de comunicación.

En septiembre de 2024 El Confidencial publicó sus primeras informaciones sobre Leire Díez. En mayo de 2024, el mismo diario digital hizo pública la escandalosa conversación de Leire Díez con el empresario Hamlyn. El 9 de septiembre de 2025, El Independiente publicó el contenido de la reunión de Leire Díez y Pérez Dolset con el fiscal Stampa en la que aquellos le dijeron que el presidente Sánchez había puesto en marcha una operación de "limpieza" judicial cuando el juez Peinado imputó a su esposa, Begoña Gómez.

Presionado por el volumen del escándalo, el presidente del Gobierno habló este viernes sobre los hechos que ya afectan directamente a la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González. Sánchez ha dicho: "Nunca he conocido, ni nunca se me ha informado de las andanzas de la señora Leire Díez". No se puede tener la cara más dura. ¿No le informó Hernando de la reunión con la señora Díez en Ferraz? ¿No le informó Santos Cerdán de las 22 reuniones que tuvo con la señora Díez en Ferraz? ¿No le informó Grande Marlaska de que había una señora Díez que pedía favores a la directora de la Guardia Civil? ¿No le informó la presidenta del partido, Cristina Narbona, de sus contactos con esa señora? ¿Es que el presidente lleva sin leer los periódicos desde hace casi dos años?

Las investigaciones judiciales no van a parar. La ignorancia como muro de contención frente a la avalancha de casos de corrupción no le sirve ya ni a los más fieles lacayos del presidente. Una pregunta comienza a extenderse ya no sólo en el seno del partido, sino en el corazón del mismo Gobierno: "¿Hasta cuando va a aguantar el presidente?".