Economía

Ministerio de Seguridad Social

Elma Saiz acaba con el Ministerio 'sin despachos' que le dejó Escrivá

Seis años después de eliminar los despachos, el Ministerio de Seguridad Social gastará otros 68.563 euros para recuperarlos

La actual ministra de Seguridad Social, Elma Saiz, y el exministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá
La actual ministra de Seguridad Social, Elma Saiz, y el exministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá | Ricardo Rubio / Europa Press

El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones nació en 2020 con una singularidad poco habitual en la Administración española: no tendría despachos. José Luis Escrivá, entonces titular del departamento y actual gobernador del Banco de España, quiso romper con el esquema tradicional de altos cargos encerrados tras una puerta y apostó por una gran zona de trabajo compartida en la sede de José Abascal, en Madrid. Ni siquiera él dispondría de despacho propio. Sin embargo, seis años después, aquella filosofía ha llegado a su fin.

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El Ministerio que ahora dirige Elma Saiz ha adjudicado la instalación de mamparas de vidrio, paneles de madera y puertas para levantar nuevos espacios cerrados en la primera planta de la sede ministerial, precisamente la zona que fue concebida como una gran oficina abierta. Además, supone que, después de que José Luis Escrivá impulsara una profunda reorganización interna para eliminar los despachos tradicionales, el Ministerio de Seguridad Social volverá a destinar fondos públicos para recorrer el camino inverso.

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68.563 euros para levantar nuevos despachos

En concreto, según figura en una licitación formalizada por el Ministerio y publicada este martes en el Boletín Oficial del Estado (BOE), para materializar este cambio organizativo, el Ministerio ha tenido que recurrir a una nueva obra de adaptación de espacios en su sede central: el edificio de José Abascal número 39.

Aunque el contrato despertó el interés de nueve empresas, finalmente ha sido adjudicado a Instalaciones Torrejón SL por 68.563 euros, frente a otras ofertas que llegaron a superar los 84.000 euros. Así, los trabajos deberán completarse en un plazo máximo de 90 días desde el inicio de las obras.

Según recoge la memoria justificativa del expediente, la explicación oficial del cambio se debe a "las nuevas necesidades de personal existentes en el Ministerio", por lo que "se precisa dividir la zona diáfana existente en la planta primera". El documento detalla, además, que las obras permitirán habilitar once despachos: diez en la zona abierta de esa primera planta y otro adicional destinado expresamente al jefe de Gabinete de la ministra.

Pero la actuación va mucho más allá de una simple redistribución de puestos de trabajo. La documentación técnica del contrato contempla la instalación de 217 metros cuadrados de mamparas acristaladas, otros 93 metros cuadrados de paneles de madera, once puertas de vidrio de suelo a techo y once módulos de electrificación. A ello se suman 84 metros cuadrados de vinilo, sistemas de cierre con llaves amaestradas y distintos trabajos de adaptación arquitectónica. En la práctica, la reforma supone compartimentar una planta que durante seis años funcionó bajo el modelo de oficina abierta impulsado por Escrivá.

Del ministerio sin despachos al regreso de las puertas

Una decisión que contrasta con el planteamiento que defendió Escrivá cuando puso en marcha el Ministerio en 2020. El entonces ministro sostenía que eliminar despachos favorecía la comunicación entre equipos, agilizaba la toma de decisiones y mejoraba la productividad. La apuesta era tan radical para los estándares de la Administración que el propio ministro renunció a disponer de un despacho individual y reservó salas específicas únicamente para reuniones o conversaciones que exigieran confidencialidad.

La reforma respondía a una voluntad expresa de romper con la organización tradicional de los ministerios. Altos cargos, asesores y responsables políticos compartirían espacios de trabajo abiertos para facilitar el intercambio de información y reducir las barreras jerárquicas que históricamente han caracterizado a la Administración.
Ahora, sin embargo, la Seguridad Social considera necesario recuperar los espacios cerrados.

La razón oficial es el aumento de personal y las nuevas necesidades organizativas del departamento. Pero el resultado es evidente: la zona diáfana que simbolizó el experimento de Escrivá dejará de serlo. Seis años después de derribar las barreras físicas entre los altos cargos, el Ministerio de Inclusión vuelve a levantar paredes.

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