Economía

Mercados

Liquidez, petróleo y un dólar fuerte: las claves de la caída del precio del oro durante la guerra en Irán

El metal precioso cae un 20% desde que comenzó el conflicto, lo que sorprende ya que rompe el comportamiento habitual del activo refugio por antonomasia

Oro
Imagen generada con Inteligencia Artificial

El oro sigue siendo el activo refugio por excelencia a largo plazo, pero su comportamiento reciente ha desconcertado a los inversores. Tras un 2025 en el que se revalorizó más de un 70% en un año, la tendencia alcista continuó a principios de 2026, tocando un nuevo techo de 4.700 euros la onza el 29 de enero. Sin embargo, en esta ocasión, la escalada bélica en Oriente Medio no ha disparado su cotización. De hecho, desde que comenzó la guerra en Irán su valor ha caído un 20%, hasta cotizar en los 3.560 euros este viernes.

PUBLICIDAD

Esta inusual caída en pleno conflicto bélico ha encendido las alarmas de los inversores, ya que no comprenden por qué no ha actuado como un refugio táctico inmediato. La respuesta no es simple y viene condicionada por varios factores, principalmente por: la búsqueda de liquidez de emergencia, el encarecimiento del petróleo y su efecto sobre la inflación, la fortaleza del dólar y el endurecimiento de las políticas monetarias.

PUBLICIDAD

La primera reacción: la búsqueda de efectivo

La explicación a esta aparente paradoja radica, en primer lugar, en una necesidad imperiosa de liquidez por parte de los inversores. En las fases iniciales de pánico financiero, la reacción instintiva no es comprar refugio de forma inmediata, sino liquidar los activos donde se acumulan mayores ganancias para cubrir pérdidas en otros mercados.

Nitesh Shah, director de análisis macroeconómico de WisdomTree, explica que "el estallido del conflicto con Irán generó inicialmente una presión vendedora sobre el oro, ya que este metal se utilizó como fuente de liquidez para satisfacer necesidades de financiación de emergencia". Es decir, los inversores aprovecharon el fuerte rally del oro, iniciado en 2024 y que lo llevó a revalorizarse más de un 160% hasta febrero de 2026, para amortiguar las pérdidas sufridas en otros mercados.

Así, el oro se convirtió en el "cajero automático" de las carteras. Una dinámica de liquidación para obtener efectivo inmediato que afectó también a otros activos alternativos como la plata o el Bitcoin, cuyas cotizaciones se resintieron bajo la misma presión vendedora.

El impacto del "oro negro" y la inflación

El segundo gran factor que explica el retroceso del oro es el comportamiento del petróleo y su impacto en la inflación. El conflicto en Irán disparó el precio del "oro negro", lo que desplazó el foco de atención de los inversores hacia los activos energéticos.

Además, ante la perspectiva de un shock inflacionario global, los mercados asumieron que los bancos centrales mantendrían los tipos de interés elevados durante más tiempo. Y, dado que el oro es un activo físico que no genera dividendos, el aumento de los tipos de interés eleva su coste de oportunidad frente a otros activos como la deuda pública.

El economista Juan Ramón Rallo explica que "el oro es un refugio contra los tipos de interés reales negativos", pero aclara que si estos tipos son positivos y superan la inflación esperada, "entonces el oro, por lo general, no actúa como activo refugio". Según Rallo, en este escenario, la manera que tienen los inversores de protegerse de la inflación es la deuda pública, que paga un tipo de interés que la cubre. Es decir, en este entorno de tipos reales elevados, los bonos del Tesoro estadounidense se vuelven más atractivos que el metal dorado, atrayendo los flujos de capital que buscan rentabilidad segura.

El dólar como refugio

De forma similar ocurre con el tercer elemento en discordia: el dólar estadounidense, que ha arrebatado al oro el trono de refugio a corto plazo durante esta crisis. Daniel Ghali, estratega de materias primas en el Toronto Dominion Bank, explica que el billete verde "ha sido el refugio definitivo durante este conflicto".

En episodios de elevada incertidumbre los inversores suelen refugiarse en activos denominados en dólares, especialmente en deuda pública estadounidense, impulsando la apreciación de la divisa. Además, el petróleo se negocia mayoritariamente en dólares, por lo que el encarecimiento del crudo también tiende a aumentar la demanda de la moneda estadounidense.

De hecho, desde el estallido del conflicto en Irán, la moneda estadounidense ha recuperado un 40% del valor que perdió durante la guerra arancelaria de Donald Trump en abril de 2025. Y como el oro cotiza en dólares, cuando la divisa estadounidense se aprecia los compradores que operan en euros, yenes o libras necesitan más dinero para adquirir la misma cantidad de oro. Un encarecimiento que puede reducir la demanda internacional y con ello, ejercer presión sobre su precio.

Un respaldo estructural que sigue intacto

No obstante, a pesar de esta corrección que ha experimentado el oro en los últimos meses, los expertos coinciden en que no ha perdido su condición de activo de protección a largo plazo. Los fundamentos que respaldan su valor estructural siguen plenamente vigentes para las principales firmas de inversión.

Por un lado, la demanda de los bancos centrales continúa siendo un pilar fuerte. Aunque el año comenzó con debilidad en el primer trimestre de 2026 —cuando las compras oficiales cayeron a poco más de 56 toneladas, el registro más bajo para un primer trimestre desde 2014, según el World Gold Council—, el segundo trimestre experimentó una fuerte recuperación. Las instituciones oficiales adquirieron 289 toneladas de oro entre abril y junio, lo que representa el volumen más alto para un segundo trimestre desde que el World Gold Council tiene registros. Una acumulación que demuestra que los bancos centrales siguen priorizando el metal dorado para fortalecer la solidez de sus balances frente a los riesgos geopolíticos y financieros.

Por otro lado, las principales gestoras y analistas mantienen una visión constructiva sobre el oro a medio y largo plazo. James Luke, gestor senior de carteras de oro y materias primas de Schroders, sostiene que la clave para anticipar la evolución del metal pasa por determinar si la tendencia a la desdolarización ha llegado a su fin. Su respuesta es contundente: "Creemos que no". Mientras este proceso continúe, la demanda estructural de oro por parte de los bancos centrales seguirá encontrando respaldo.

Y a este factor se suma la pérdida de poder adquisitivo de las monedas fiduciarias. El analista de mercados Pablo Gil recuerda que "el oro cotiza en dólares y el dólar no hace más que perder capacidad adquisitiva". Es decir, a medida que las divisas pierden valor por efecto de la inflación, se necesitan cada vez más dólares para comprar la misma cantidad de oro, lo que favorece una revalorización estructural del metal a largo plazo y refuerza su papel como reserva de valor.

Comentarios

Normas ›

Para comentar necesitas registrarte a El Independiente. El registro es gratuito y te permitirá comentar en los artículos de El Independiente y recibir por email el boletin diario con las noticias más detacadas.

Regístrate para comentar

Te puede interesar

Lo más visto