España

Las dos propuestas dependen de Junts

La izquierda del PSOE fía su rearme electoral a la vivienda: "Que la movilización no se acabe con los decretos"

Sumar aprovecha el viento de cola social para seguir demandando medidas en vivienda y derechos sociales. Aún queda pendiente resolver la relación con Podemos

La ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, y los ministros de Sumar, Ernest Urtasun, de Cultura, y Mónica García, de Sanidad, en la sesión de control de este miércoles
La ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, y los ministros de Sumar, Ernest Urtasun, de Cultura, y Mónica García, de Sanidad, en la sesión de control de este miércoles | Europa Press/ Marta Fernández

Los decretos no deben ser el final de las movilizaciones por la vivienda. Ese es el principio por el que viene moviéndose Sumar en las últimas horas, después de pactar y aprobar con el PSOE dos reales decretos ley en la materia, cuya convalidación sigue en el alambre a la espera del próximo pleno extraordinario del viernes y de la voluntad de Junts para sacar el principal texto. Hay confianza en que Podemos y PNV no torpedeen, aunque el segundo decreto 'separado' para conseguir el respaldo de las derechas nacionalistas decaerá tras estar en vigor apenas unas horas antes de la votación tras ser publicado en el BOE. Fuentes del Gobierno, con todo, niegan que exista inseguridad jurídica por ello pese a que en la práctica, por un lado el primer decreto, vigente, contempla la prórroga de alquileres que vayan a vencer antes de 2028, mientras que ese segundo dará margen para una prórroga automática de determinados contratos.

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Después de que el marco de la crisis de Ceuta haya imperado todo el mes de agosto y la mitad de septiembre, consagrando el debate migratorio y de reproche a la gestión del Gobierno, la izquierda encuentra una tecla, clásica, para la movilización tras un largo periodo de desactivación. Y desde el ala minoritaria del Ejecutivo, de Sumar, trasladan una sensación de fortaleza. Todo en plena recta final de la refundación de la izquierda en, salvo sorpresa, las siglas de Frente Amplio, y en el aparente coqueteo de Podemos para intentar presentar una marca fuerte para las elecciones generales. Como ya publicó El Independiente este fin de semana, para el PSOE que el debate esté en la vivienda"ayudará" para que toda esa capa electoral de la izquierda plural desmovilizada tenga nuevos inputs para activarse y para que en torno a un objetivo común, la fragmentación dé paso a la unidad del nuevo Sumar, de Podemos y de otras candidaturas menores cuyos votos pueden marcar la diferencia para reeditar el Gobierno progresista.

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En Sumar no plantean la vivienda únicamente como una batalla legislativa, sino como uno de los primeros ejes sobre los que reconstruir un espacio político que llega a la recta final del mandato debilitado y fragmentado. La apuesta pasa por mantener la presión social cuando termine la tramitación de los decretos, obligar al PSOE a seguir avanzando y, al mismo tiempo, recuperar capacidad de movilización entre un electorado que durante los últimos meses ha quedado más expuesto a otros debates. El objetivo último es convertir una reivindicación social en un eje político propio con el que afrontar las generales.

A falta de que en octubre los magentas confirmen a Urtasun como candidato a las generales, el socio minoritario contempla ya poner todos los esfuerzos en seguir apretando al PSOE para medidas más ambiciosas en vivienda. Todo, aunque la realidad parlamentaria es más conservadora. Serviría, eso sí, para marcar un perfil duro que fomentase esa movilización política de la izquierda frente a un posible Gobierno de coalición de PP y Vox. Dos partidos que rechazarán en las próximas horas la doble convalidación en la Cámara Baja. En Sumar son conscientes de la presión "cómoda" que puede ejercer Podemos desde fuera, reivindicando medidas más duras cuando su capacidad de imposición es nula frente al PSOE más allá de condicionar votaciones delicadas con sus cuatro escaños.

Mientras que el PSOE apunta a que el problema social de la crisis de vivienda no le resta votos a gran escala porque es un asunto que moviliza principalmente a votantes a su izquierda, de las fuerzas alternativas, el debate sobre la relación entre los magentas y Podemos sigue sin aclararse. De hecho, aún hay rencillas entre formaciones, aunque depende de a quién se le pregunte. En IU son favorables a un reencuentro abiertamente. En Más Madrid hay un rechazo generalizado por sus experiencias pasadas, asegurando que movilizan el voto de la derecha, especialmente si Irene Montero lidera, mientras que los Comuns o Movimiento Sumar no se mojan sobre el asunto, al menos hasta cerrar su proceso a cuatro. Se reprocha que ahora Podemos quiera unir fuerzas –con primarias adelantadas sobre la que construir un bloque– después de denominarles como fuerzas "de la guerra" y de querer remar para que haya un gobierno de izquierdas cuando han arremetido contra él durante estos años.

Aunque la vivienda puede ser ese nexo superior con el que encontrar un equilibrio, así como el de las circunscripciones de Madrid y Barcelona para distribuir a Montero, Urtasun y Colau, la actitud de los morados no está gustando dentro de Sumar. Ven ciertas "declaraciones" con un ejercicio que no permite "remar" unidos junto a ese clamor de la calle. Podemos cuestiona que el decreto de vivienda se haya troceado para satisfacer a las derechas catalana y vasca y que no se apueste por soluciones contundentes y "estructurales" sin limitaciones. Hablan de cuestiones como el escudo antidesahucios solo hasta 2023 o la prórroga de contratos hasta 2028. Que se pida al Gobierno "retirar" los decretos y presentar uno uniforme aún sabiendo que el PSOE se negaría y no saldría, solo creen en Sumar que tensa el asunto por partidismo.

"No hay un partido de izquierdas que pueda votar en contra de esto, de algo que es bueno. Que hagan la presión y escenificación que quieran mientras lo acabemos consiguiendo", declaran fuentes parlamentarias magentas. Esperan un voto afirmativo el próximo viernes. Fuentes de Podemos condicionaban su voto a las conclusiones de un encuentro con el Sindicato de Inquilinas de Madrid este jueves. Aunque ya ayer por la tarde el organismo instó a los partidos a no traicionar esas exigencias sociales, por lo que Podemos muy difícilmente podrá abstenerse.

Sobre una negociación con Podemos para una candidatura electoral, de momento las izquierdas tanto la aglutinada por Yolanda Díaz en 2023 como la de Belarra y Montero, ambas reaccionan igual: declaran que nadie ha llamado a nadie. Sumar afirma solo haberse enterado de las propuestas de Podemos por los medios de comunicación, algo que no ven serio ni como muestra de "interés". La reorganización, en todo caso, saben que es ineludible en ambas izquierdas si se quiere ser decisivo, y en un momento como este, de reivindicación, cada vez sería menos comprensible que priorizaran los liderazgos. Hay un dato importante, el músculo electoral de Podemos y Sumar está en los grandes feudos urbanos, lo que directamente va conectado con la crisis de vivienda y con la desmovilización.

"Hacemos que el Gobierno se mueva", el leitmotiv de Sumar

Con esa carrera de generales por delante, Sumar no ha perdido la oportunidad con las negociaciones de vivienda para reivindicarse como motor de avances en la materia frente a los socialistas, así como en otros derechos sociales. Es una constante durante la legislatura pero que ahora toma más peso con esa presión de la calle iniciada tras el desahucio de Maricarmen Abascal, de 87 años, que ha sido el chispazo que ha prendido la mecha, que ha conectado socialmente, pese a ser un caso más de los miles que se dan al año. Mientras el PSOE en Moncloa explicaba las medidas, los cinco ministros de Sumar en el Gobierno contraprogramaban desde Vicepresidencia Segunda a Isabel Rodríguez, de Vivienda, para mostrar descontento por no haber conseguido sus máximos, y para ensalzar su labor frente al freno que ha supuesto el PSOE hasta hace no mucho. En Sumar siguen destacando que mientras ahora sus socios quieren impedir la compra de viviendas a fondos buitre, hace dos semanas se abstuvieron en una iniciativa parlamentaria en pleno. Eso es un logro, creen.

Los acuerdos de vivienda, pese a todo, dan aire fresco al socio minoritario, después de varias "trágalas" por parte de Pedro Sánchez. Después de ese desgaste por el marco de la migración, un debate farragoso para la izquierda, pero especialmente por dejar una imagen de incapacidad de imponerse al PSOE al aceptar un incumplimiento del acuerdo de Gobierno como fue el de la prórroga de la vida útil de las centrales nucleares este verano. Por eso reivindican seguir dentro del Ejecutivo aunque a veces salgan damnificados, porque "siempre es mejor tener un espacio de presión dentro". No habrá rupturas del Ejecutivo antes de que se convoquen las generales.

Hay que tener en cuenta que en julio, tras un desencuentro en Consejo de Ministros en marzo, la aprobación de un decreto de prórroga de contratos de alquiler y que PP, Vox y Junts lo tumbasen en la Cámara, el PSOE se resistió a dar pie a otro nuevo decreto ampliado, con las medidas que ahora se intensifican debido a este contexto ciudadano. Por ello, el acuerdo es más importante aún para la confluencia, para dar sensación de fortaleza y capacidad operativa. La negociación y la involucración de "todos los ministros fueron clave para desencallar el asunto" en prácticamente una hora en Moncloa tras días de incertidumbre.

Sumar quiere seguir dando pasos hasta las generales en materia de vivienda sin dejar de atender otros aspectos del debate público. No descartan más propuestas pese a la dificultad parlamentaria. Y creen que controlan los tiempos del debate. Por un lado, si salen los dos decretos adelante, seguirán intentando profundizar aprovechando esa exigencia exterior al Congreso para doblar el brazo a partidos como PNV y Junts. Y, de lo contrario, que decaigan, saben que agitará más socialmente y a indignados como los acampados en la Puerta del Sol desde la semana pasada.

Ambos caminos, especialmente el segundo, creen en Sumar, permiten confrontar de tú a tú frente a PP y Vox para reprocharles que vayan "en contra de cinco millones de españoles" entre los que no descartan que haya votantes suyos, y, sobre todo, para cambiar el enfoque del debate más allá de Ceuta y de los casos de corrupción que rodean a los socialistas. Las demandas públicas pueden ayudar y acompasar a Sumar para reivindicar más medidas en otros ámbitos al PSOE.

Queda por ver qué sensaciones trasladan las primeras encuestas que se publiquen tras la votación de los decretos y el incremento de este debate. Si se percibe un aumento para alguno de los partidos del Gobierno, que dé pie a profundizar en el asunto, o por el contrario si todo queda en un espejismo. Por ahora, solo Sociométrica publicó un estudio el 27 de septiembre. La conclusión es que Sumar separado de Podemos ha encontrado su suelo electoral con 5 escaños de los 26 actuales –31 con Podemos y Compromís en 2023 en coalición–. Los morados, por su parte, quedarían en 2. La unidad podría transformar los siete comunes en un par más. Pero el único que saldría beneficiado sería Sánchez, con un crecimiento de 103 a 107 respecto al estudio anterior, aunque lejos de los 121 cosechados el 23-J.

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