Juan Jesús Vivas declara este miércoles ante la jueza de la Audiencia Nacional María Tardón dos meses después de la entrada masiva de finales de julio en Ceuta. El presidente ceutí llega a la comparecencia después de una semana —la del 27 al 31 de julio— en la que encadenó llamadas, reuniones y peticiones de auxilio al Gobierno mientras la presión migratoria se disparaba hasta convertirse, el día 30, en una entrada masiva por la frontera del Tarajal.

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La cronología de esa semana, a la que ha tenido acceso El Independiente, sitúa las primeras advertencias el lunes 27 de julio, tres días antes de que la ciudad viviera el salto que convirtió la crisis migratoria en una entrada masiva. Durante esos días, Vivas reclamó refuerzos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, un mando único y una respuesta extraordinaria del Gobierno. El 30 de julio, cuando la entrada masiva ya estaba en marcha, la petición llegó incluso al despliegue del Ejército. Es esta secuencia de comunicaciones, reuniones y decisiones la que adquiere especial relevancia ante la declaración de Vivas.

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Tres días avisando antes de la avalancha

Según explican fuentes cercanas al Gobierno de Ceuta, el lunes 27, a primera hora, Ceuta comunicó la situación a Moncloa. El jefe del Gabinete del presidente del Gobierno trasladó a Vivas que movería directamente el asunto con los ministerios competentes. Estas fuentes explican que nadie de Presidencia del Gobierno se comunicó con la Ciudad Autónoma, y que se excusaron en que Pedro Sánchez se encontraba gestionando la crisis de los incendios que se desataron este verano por todo el país. Ese mismo día, a las nueve de la mañana, el presidente ceutí se reunió en la Delegación del Gobierno con el delegado, el jefe superior de Policía y un representante de la Guardia Civil, entre otros responsables. Cabe señalar que, desde ese momento, según las fuentes consultadas, la comunicación entre la Delegación del Gobierno en Ceuta y el propio Vivas fue constante, "las llamadas fueron casi diarias", explican.

En aquella reunión Vivas planteó ya tres medidas concretas, que consistían en reforzar los efectivos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, declarar la emergencia nacional y establecer un mando único para gestionar la crisis. El encuentro terminó con un comunicado conjunto de la Delegación y la Ciudad en el que ambas administraciones alertaban de más de un millar de entradas en una semana, del colapso de la acogida de menores y de la saturación del CETI y reclamaban una respuesta extraordinaria e inmediata.

Después, Vivas volvió a contactar con el director del Gabinete de Sánchez. La respuesta fue que el asunto se estaba moviendo, pero que necesitaban más tiempo. Por la tarde volvió a pedir información y realizó tres llamadas que, según la cronología de la Ciudad, no fueron respondidas.

Martes 28 de julio

Al día siguiente, martes 28, la situación no había mejorado. Vivas realizó cuatro llamadas al jefe de Gabinete de Sánchez y envió un mensaje solicitando que Moncloa hablara directamente con él. La llamada no se produjo. La respuesta que recibió fue que se estaba trabajando en distintos frentes y que necesitaban tiempo. Mientras tanto, el presidente del Gobierno seguía sin contactar con Vivas. Desde Moncloa se excusaron explicando que creían que el Delegado del Gobierno se estaba encargado de mantener informado al Ejecutivo. En ese momento, según explican a este periódico, "Sánchez sigue sin dar señales de vida". 

La Ciudad siguió buscando interlocutores. El primer ministro con el que consiguen hablar fue con José Manuel Albares. A quien se le trasladó la situación de entrada de migrantes desde Marruecos. Mientras tanto, el Gobierno de Ceuta intentó ponerse en contacto con el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, a lo largo de todo el día, sin que llegara a producirse la llamada, al encontrarse este de viaje.

A las doce del mediodía, el Gobierno ceutí hacía pública la gravedad de la situación. En ese momento comparece el portavoz del Gobierno de la Ciudad explicando que el sistema de menores estaba colapsado y el CETI desbordado y plantea recabar el apoyo de las instituciones europeas para garantizar la seguridad de la frontera.

Aina Calvo, secretaria de Estado de Seguridad

Esa misma mañana, siempre según las fuentes, Vivas también solicitó contactar con la Secretaría de Estado de Seguridad, a cargo de Aina Calvo, siendo esta la segunda del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. El contacto fue "constante", explican. Por la tarde, el Ejecutivo ceutí volvió a plantear a Aina Calvo el incremento de efectivos, la declaración de emergencia nacional y el nombramiento de un mando único. La respuesta, según la cronología, fue que estas dos últimas peticiones "debían ser estudiadas jurídicamente". También se solicitó una llamada al ministro del Interior, que se encontraba en los incendios.

Miércoles 29 de julio

El miércoles 29, Vivas volvió a insistir. Finalmente habló con el ministro de Política Territorial y, posteriormente, con la secretaria de Estado de Seguridad. Aina Calvo le remitió "sorprendentemente" al delegado del Gobierno en la Ciudad Autónoma, Miguel Ángel Pérez Triano para "cualquier gestión urgente". Este último dimitió de todos sus cargos la pasada semana. También pidió hablar con la ministra de Defensa, que se encontraba igualmente en los incendios pero terminó llamándole por la tarde.

A las once de la mañana, Vivas compareció ante los medios. Ya hablaba de más de 1.500 entradas, más de 200 diarias, centros colapsados y una sobreocupación del 1.600% en el sistema de menores. Volvió a reclamar recursos extraordinarios, salidas de Ceuta, financiación, refuerzos policiales, una reforma de la Ley de Extranjería, mayor colaboración con Marruecos y un mando único.

El jueves 30 de julio: comienza la entrada masiva

El jueves 30 de julio cambia la dimensión de la crisis. El Pleno de la Asamblea tuvo que suspenderse y la Junta de Portavoces se reunió con carácter extraordinario y urgente. Según la cronología, la entrada masiva comenzó alrededor de las diez de la mañana.

La respuesta política de la Asamblea fue unánime. Consistió en reclamar al Gobierno la declaración de emergencia nacional al amparo de la normativa de Seguridad Nacional, reforzar las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, desplegar al Ejército para garantizar la inviolabilidad de la frontera y la seguridad ciudadana y cerrar la frontera. Vivas leyó el acuerdo ante los medios a las 12:45 horas.

Mientras la entrada masiva estaba ya en marcha, la comunicación con Moncloa continuaba siendo escasa. La Ciudad asegura que informó dos veces de la situación y que, pasadas las doce, recibió una llamada del jefe de Gabinete de Sánchez. Según esta cronología, este trasladó que no era necesario que el presidente del Gobierno hablara con Vivas porque la situación migratoria "ya estaba siendo abordada por los ministerios competentes". Vivas insistió. Finalmente, Sánchez llamó alrededor de las 13:00 horas. La cronología de la Ciudad identifica esa conversación como la primera llamada del presidente del Gobierno a Vivas desde el día 27.

A esa hora, el Gobierno comunicó que no procedía declarar la emergencia nacional porque la normativa de Protección Civil no contempla los flujos migratorios. La Ciudad respondió que su petición no se refería a Protección Civil, sino a una situación de interés para la Seguridad Nacional.

Interior, Política Territorial, Defensa y Exteriores

Durante esa misma mañana, la gravedad de lo que estaba sucediendo se comunicó también a Interior, Política Territorial, Defensa y Exteriores, con petición expresa de que sus responsables hablaran con Vivas. El ministro del Interior sí contactó con el presidente ceutí. El acuerdo de la Junta de Portavoces fue trasladado además a Moncloa y a los distintos ministerios.

A las tres de la tarde hubo otra reunión de coordinación en la Delegación del Gobierno, con presencia del delegado, el jefe superior de Policía y representantes de Guardia Civil y de la Comandancia General, además de Vivas y miembros de su equipo.

Y a las cinco de la tarde llegó una nueva comunicación a Moncloa. En ese momento se calculaba que podían haber entrado ya más de 20.000 personas. Según la cronología, esa comunicación no obtuvo respuesta. La misma información fue trasladada a Interior, Política Territorial, Defensa y Exteriores.

Una hora después, aproximadamente, la ministra de Defensa llamó a Vivas para informarle de la decisión de desplegar el Ejército. A última hora, la Junta de Portavoces volvió a denunciar públicamente lo que consideraba una respuesta insuficiente del Gobierno y alertó del riesgo para la integridad territorial, la soberanía y la estabilidad de Ceuta.

Viernes 31 de julio

El viernes 31 de julio, Vivas se reunió a las doce del mediodía con Sánchez y el ministro del Interior. Después, el presidente del Gobierno calificó lo sucedido el día anterior como un ataque y una violación de la integridad territorial de España y aseguró que se utilizarían todos los recursos del Estado para garantizar la seguridad de Ceuta. También agradeció la cooperación de Marruecos para acelerar las repatriaciones.

Ese mismo día, Vivas elevó por encima de las 60.000 las personas que habían accedido a Ceuta por la frontera y calificó la situación de insostenible. Su mensaje volvía a ser el mismo que había trasladado durante los días anteriores: la respuesta no podía descansar sobre la Ciudad Autónoma y el Estado debía actuar de manera extraordinaria, contundente e inmediata.

Vivas ante la jueza Tardón

La cronología termina con la petición de acelerar las devoluciones y expulsiones y de reforzar los servicios de Extranjería, Policía y Justicia, mientras Vivas mantenía contactos constantes con el Gobierno y con los grupos de la Asamblea.

Ahora, con Vivas ante la jueza María Tardón, aquella sucesión de llamadas y reuniones adquiere una nueva dimensión. Su declaración permitirá incorporar ante la Audiencia Nacional el relato del presidente ceutí sobre una semana en la que la presión migratoria pasó de superar el millar de entradas en varios días a una entrada masiva.