La estrategia de Netflix con sus producciones originales siempre ha dependido de unos pocos rostros capaces de arrastrar millones de espectadores con cada estreno. Millie Bobby Brown es, sin duda, una de sus apuestas más seguras. Sin embargo, el estreno de la tercera entrega de Enola Holmes ha desencadenado todo tipo de opiniones que apuntan a posibles señales de agotamiento. Dirigida por Philip Barantini, la película que adapta las novelas de Nancy Springer saca a la protagonista de los tejados de Londres para llevarla a un entorno idílico que, según los datos, ha terminado por enfriar el entusiasmo del público.
El camino de la saga que empezó en 2020 en Londres
En 2020, la primera película de Enola Holmes funcionó muy bien en la plataforma. La adaptación del primero de los seis libros que siguen a la hermana pequeña de los famosos Sherlock y Mycroft Holmes nos presentó a una adolescente rápida e inteligente que rompía la cuarta pared hablando directamente a cámara, decidida a encontrar a su madre y a demostrarle a su hermano Sherlock (Henry Cavill) que era capaz de resolver sus propios casos. El ritmo ágil y el tono conectaron enseguida con la audiencia.
Dos años después, en noviembre de 2022, Enola Holmes 2 subió la apuesta. La trama se volvió más madura al meterse en los bajos fondos industriales de la época victoriana, inspirándose en la huelga real de las trabajadoras de una fábrica de cerillas en 1888. Esa secuela no solo hizo crecer al personaje, sino que asentó su relación con el vizconde Tewkesbury (Louis Partridge) y metió en el tablero a Moriarty, la villana la historia.
Esta tercera parte arranca en un punto muy diferente. Enola se prepara para casarse con Tewkesbury en Malta y las dudas le asaltan justo antes de la boda. A Enola le aterra que convertirse en una dama de la alta sociedad signifique renunciar a su apellido, a su libertad y a la carrera de detective que tanto le ha costado. En mitad de este agobio, el doctor John Watson (Himesh Patel) informa de que han secuestrado a Sherlock, y ella será la única que pueda encontrarlo.
Final explicado: qué pasa con Sherlock, qué oculta Moriarty y qué significa el plano del barco
La investigación del secuestro de Sherlock lleva a Enola a descubrir que la culpable es Moriarty, quien ha escapado de prisión. Sin embargo, los secuestros son solo una trampa. Su verdadero objetivo es localizar un cargamento de oro afgano que el difunto padre de Tewkesbury robó en la guerra y escondió en unas cuevas de Malta. Como Moriarty no sabe dónde está el escondite, manipula las pistas para que Enola investigue y la guíe sin saberlo directamente hasta el tesoro.
El conflicto se resuelve en el interior de las cuevas, donde Enola logra rescatar a los rehenes y detiene a su hermano Sherlock justo antes de que mate a Moriarty por venganza, consiguiendo que la entreguen a la policía. Al descubrir el pasado criminal de su familia, Tewkesbury decide devolver el oro a Afganistán y renunciar a todos sus títulos nobiliarios. Al perder su rango, el dilema de Enola desaparece y ambos se casan en una ceremonia donde ella puede mantener tanto su apellido como su carrera de detective.
La película cierra con un plano que muestra el barco hundido por el padre de Tewkesbury, cuya placa revela el nombre The Wrath of Adeline ("La ira de Adeline"). Además de explicar el alias que utilizó Moriarty durante la trama, esta imagen funciona como el cabo suelto idóneo para dejar la puerta abierta a una cuarta entrega si Netflix decide continuar la saga.
Una acogida inesperada: el desgaste de la fórmula en números
A pesar de los planes del equipo por estirar la franquicia, la respuesta de la audiencia y de la crítica con Enola Holmes 3 ha encendido las alarmas en Netflix. La película ha provocado opiniones muy divididas, quedándose con un discreto 68% de apoyo de la prensa y un frío 51% por parte del público en Rotten Tomatoes hasta el momento.
Los análisis coinciden en que el caso de detectives flojea bastante y se resuelve demasiado rápido para destacar el romance juvenil y los gestos de Millie Bobby Brown a cámara, un recurso que ya no sorprende como al principio. También se critica que los temas políticos, como el expolio colonial británico, se despachen de forma superficial.
Los datos de visionados confirman que el interés ha bajado. Estrenada el miércoles 1 de julio, la película consiguió 37,3 millones de horas reproducidas en sus primeros cinco días, lo que equivale a unos 20,7 millones de visualizaciones. Aunque lideró el Top 10 de la semana, la cifra se queda corta al compararla con la anterior. En noviembre de 2022, Enola Holmes 2 se estrenó un viernes y logró 64 millones de horas en solo tres días (unos 29,3 millones de visionados con el cálculo actual).
Teniendo en cuenta que esta tercera parte ha tenido dos días más de ventaja por estrenarse a mitad de semana, perder casi nueve millones de espectadores respecto a la anterior entrega evidencia un desgaste. Con presupuestos tan altos y los sueldos de sus protagonistas, parece difícil que Netflix se arriesgue a financiar una cuarta película.
El momento profesional de Millie Bobby Brown
Este bache coincide con un cambio de rumbo en la carrera de Millie Bobby Brown. La actriz cerró su etapa más importante el pasado mes de enero con el estreno del final de Stranger Things. El desenlace de la quinta temporada puso punto final a la historia de Hawkins y supuso la despedida definitiva de Eleven (Once), el personaje que la dio a conocer en todo el mundo y que se marchó con un éxito rotundo de audiencia.
Tras cerrar esa etapa, Brown tiene varios proyectos en marcha. Seguirá trabajando con Netflix en dos producciones de peso. La primera es una serie de espionaje producida por A24 en la que volverá a coincidir con David Harbour, su protector en Stranger Things.
Además, la actriz prepara la adaptación al cine de Diecinueve escalones (Nineteen Steps), su primera novela histórica publicada en 2023. La película estará dirigida por Tom Hooper (El discurso del rey) con guion de Anthony McCarten. Se trata de un proyecto muy personal en el que Brown se implicará como protagonista y productora, buscando consolidarse en el cine más allá del éxito (o no) de Enola Holmes.
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