Ryan Murphy, creador de Monstruo, ha tejido un hilo narrativo entre dos mujeres separadas por un siglo. Lizzie Borden, acusada en 1892 de matar a sus padres con un hacha en Massachusetts, y Aileen Wuornos, ejecutada en Florida en 2002 por el asesinato de siete hombres. En la serie, Wuornos aparece como una figura obsesionada con Borden; en la realidad, no hay prueba de que esa conexión existiera.
Por qué suenan juntas ahora
La cuarta temporada de Monstruo, titulada La historia de Lizzie Borden y estrenada en Netflix el 17 de septiembre de 2026, salta del caso de 1892 a finales de los 80 para introducir a Wuornos, interpretada por Sarah Paulson. La ficción muestra a Wuornos viajando con su pareja y alojándose en la casa de los Borden, hoy un bed & breakfast, mientras se declara admiradora de Lizzie. Los propios responsables de la serie han admitido que ese vínculo es un recurso dramático. No hay evidencia de que Wuornos conociera a Borden, ni de que visitara su casa, ni de que su historia le sirviera de inspiración.
Quién fue Aileen Wuornos
Aileen Carol Wuornos (1956-2002) fue una asesina en serie y trabajadora sexual estadounidense, condenada por seis asesinatos y confesa de un séptimo, cometidos entre 1989 y 1990 en carreteras y zonas rurales de Florida. Su caso la convirtió en una de las criminales más mediáticas de EE. UU., hasta el punto de que algunos medios la han llamado "la primera asesina en serie mujer" del país, aunque esa etiqueta es discutida por expertos.
Nacida en Rochester (Michigan), Wuornos tuvo una infancia marcada por el abandono y el maltrato, según relató en entrevistas y declaraciones judiciales. A los 20 años se trasladó a Florida, donde ejerció la prostitución en carreteras. Fue en ese contexto donde mató a sus víctimas, a las que disparó y, en varios casos, robó objetos y vehículos, abandonando los cuerpos en áreas boscosas.
Los crímenes, el juicio y la ejecución
La primera víctima identificada fue Richard Mallory, de 51 años, muerto el 30 de noviembre de 1989 en Palm Harbor. Wuornos alegó defensa propia, asegurando que Mallory (un exconvicto con antecedentes por agresiones sexuales) intentó violarla. Entre 1990 y 1991, las autoridades vincularon a Wuornos con otros asesinatos. Entre ellos, el de David Spears (47), Charles Carskaddon (40), Troy Burress (50), Dick Humphreys (56) y Walter Antonio (62). También se la sospecha de un séptimo crimen, el de Peter Siems (67), cuyo cuerpo nunca fue hallado, por lo que no hubo cargo formal.
Detenida en enero de 1991, Wuornos mantuvo en un primer momento la coartada de la defensa propia. Con el avance de la investigación y las pruebas, terminó confesando los siete homicidios. En 1992 fue condenada a muerte por el caso de Mallory; después aceptó cargos o se declaró culpable en otros procesos, acumulando seis sentencias capitales. Tras años en el corredor de la muerte, fue ejecutada por inyección letal el 9 de octubre de 2002 en la Prisión Estatal de Florida.
Qué inventa (y qué no) la serie de Ryan Murphy
Monstruo: La historia de Lizzie Borden usa a Wuornos como contrapunto moderno de Borden. Dos mujeres violentas, dos épocas, dos destinos judiciales distintos (Borden fue juzgada y absuelta; Wuornos, condenada y ejecutada). La serie sugiere que Wuornos se identifica con Borden como icono feminista y que esa identificación alimenta su violencia. Sin embargo, múltiples fuentes periodísticas coinciden. No existe documentación que vincule a Wuornos con Borden, ni viajes a la casa de los Borden, ni obsesión conocida. El nexo es puramente narrativo.
A pesar de esta invención dramática, el paralelismo trazado por la producción de Ryan Murphy no es casual. La serie busca profundizar en la compleja relación entre el género, la violencia y la justicia mediática en la cultura popular estadounidense. Al cruzar las historias de Borden y Wuornos, la serie contrapone el juicio victoriano que absolvió a la primera por no concebir a una mujer de buena familia capaz de tanta brutalidad, con el proceso de finales del siglo XX que convirtió a la segunda en la "primera asesina en serie de Estados Unidos" y la llevó al corredor de la muerte.
Así, más allá del rigor histórico, el nexo inventado funciona como una metáfora sobre cómo la sociedad juzga, mitifica o demoniza la violencia femenina según los prejuicios de cada época.
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