Cincuenta años después de que Stephen King publicara la novela que le cambió la vida y de que Brian De Palma la convirtiera en un hito del cine de terror, Carrie White vuelve a los institutos. Esta vez no lo hace en una película de hora y media, sino en una serie de ocho episodios estrenada en Prime Video de la mano de Mike Flanagan.
Cuando se anunció el proyecto, la reacción generalizada llevaba a preguntarse si se necesitaba otra versión más de una historia que ya se conoce tanto. Sin embargo, el resultado ha demostrado que no se trata de repetir lo que ya funcionó en 1976, sino de hacer algo distinto con los mismos personajes.
El dilema de tocar un clásico y por qué esta vez sí está bien
Adaptar a Stephen King es una práctica habitual en la industria audiovisual, pero tocar sus grandes clásicos siempre es un terreno peligroso. La película de 1976 dejó imágenes grabadas a fuego en la cultura popular. Después vinieron una secuela a finales de los noventa y un par de películas más en 2002 y 2013 que pasaron algo desapercibidas. Por eso, cuando Prime Video propuso hacer una serie, el propio King dijo inicialmente que era mejor dejar en paz al personaje.
La gran diferencia en esta ocasión es la figura de Mike Flanagan. El director ya ha demostrado su talento adaptando obras complejas como La maldición de Hill House o Doctor Sueño. Su estrategia para Carrie no ha sido competir con la película de Brian De Palma ni intentar imitar su estética, sino alejarse de ella tanto como fuera posible. Al convertir la historia en un formato episódico, la serie no busca el susto fácil ni la violencia rápida, sino tomarse su tiempo para explorar la psicología de los personajes y el entorno que los rodea.
Una protagonista distinta: del miedo a las ganas de vivir
El cambio más radical de esta adaptación está en la propia Carrie White. En las versiones anteriores, el espectador conocía a una chica rota, traumatizada, aterrorizada por su madre e incapaz de relacionarse con nadie desde el primer minuto. En esta serie, la joven actriz Summer H. Howell asume el papel principal tras un casting en el que participaron más de 1.400 aspirantes, proponiendo un punto de partida opuesto.
Carrie es una chica que ha vivido aislada en su casa recibiendo educación escolar de sus padres. Es la muerte repentina de su padre la que la obliga a matricularse en un instituto público por primera vez. Esta nueva Carrie es una adolescente curiosa, amable, con ganas de aprender y con un deseo genuino de encajar en el mundo. Esto hace que su historia sea aún más trágica, porque vemos de primera mano cómo su entusiasmo inicial se va rompiendo poco a poco al chocar contra la crueldad de sus compañeros.
Este cambio afecta también a la relación con su madre, Margaret, interpretada por Samantha Sloyan. Aunque sigue siendo una mujer obsesionada con la religión y extremadamente controladora, la serie no la dibuja como un simple monstruo. Hay un intento sincero por mostrar que quiere a su hija, aunque la forma en la que intenta protegerla del mundo sea tóxica y destructiva.
El acoso escolar ajustado a la era del ciberbullying
En la novela original de 1974, la crueldad de los adolescentes terminaba cuando la víctima cruzaba la puerta de su casa. En la era digital, las cosas funcionan de otra manera. La serie incorpora de forma orgánica las redes sociales, los móviles, las cuentas anónimas y la lógica del contenido viral para mostrar cómo el acoso escolar persigue a la protagonista a todas partes y a cualquier hora.
La humillación no se queda encerrada en el vestuario, sino que se graba y se difunde por internet en cuestión de segundos. Además, la producción incluye detalles de la vida escolar estadounidense actual, como los controles con detectores de metales o los simulacros ante posibles tiroteos, reflejando una sensación de inseguridad cotidiana que no existía hace medio siglo.
¿Habrá segunda temporada?: la posibilidad de pasar de miniserie a trilogía
Aunque en un principio la serie se anunció como un proyecto de temporada única con principio y final, Flanagan ha afirmado que su idea es desarrollar una trilogía televisiva de tres temporadas. La primera entrega utiliza la estructura documental de la novela, donde se intercalan informes y testimonios posteriores a la tragedia de la ciudad de Chamberlain, pero también abre la puerta a una mitología más amplia.
La trama empieza a explorar el llamado "gen TK" y la idea de que los poderes telequinéticos de Carrie no son un caso aislado, sino que forman parte de un linaje de mujeres con capacidades especiales que se ha dado a lo largo de la historia. De este modo, si Amazon da luz verde y se confirma, la secuela podría servir para ampliar el universo de Stephen King y hablar sobre el empoderamiento femenino y la hostilidad que la sociedad ejerce sobre las mujeres poderosas.
La respuesta de la crítica y el próximo proyecto del director con Scarlett Johansson
El estreno de la serie ha llegado acompañado de un recibimiento en su mayoría muy positivo por parte de la prensa especializada. Algunos medios han alabado especialmente la interpretación de Summer H. Howell y la capacidad de la historia para conectar con los problemas de la adolescencia actual. Aunque algunos analistas señalan que ocho episodios pueden ralentizar el ritmo en comparación con la película original, la mayoría coincide en que la actualización está totalmente justificada.
El buen momento que atraviesa Mike Flanagan no se detiene aquí. Tras consolidarse como el gran aliado de Stephen King en las pantallas, el cineasta ya se encuentra preparando su próximo proyecto. Se trata de una nueva versión de El exorcista titulada The Exorcist: Martyrs (El Exorcista: Mártires). La película estará protagonizada por Scarlett Johansson y promete volver a las raíces del clásico de 1973 desde una perspectiva totalmente nueva.
Con ocho episodios ya disponibles en Prime Video y una segunda temporada que podría estar en camino, esta nueva Carrie demuestra que los relatos sobre la incomodidad y el aislamiento adolescente siguen vigentes cuando los monstruos no son criaturas fantásticas, sino las dinámicas de un grupo de adolescentes con un teléfono en la mano.
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