Una de las comedias románticas estrella de Netflix ha vuelto con diez nuevos episodios que rompen la regla de oro del género al explorar qué ocurre después del tradicional "fueron felices y comieron perdices". Tras dos entregas marcadas por los tiras y aflojas entre una podcaster agnóstica y un rabino no convencional, la tercera temporada de Nadie quiere esto (Nobody Wants This) da un salto definitivo hacia la convivencia, las diferencias domésticas y los retos de construir un futuro compartido.

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La serie creada por Erin Foster se convirtió en uno de los grandes fenómenos de la plataforma gracias a sus diálogos, su tono irreverente y una química desbordante entre Kristen Bell y Adam Brody. Ahora, la ficción vuelve a demostrar su capacidad para enganchar al espectador alejándose del drama tóxico y apostando por un humor inteligente basado en los desacuerdos del día a día en una pareja.

De la primera a la tercera temporada: así ha evolucionado la historia entre Joanne y Noah en 'Nadie quiere esto'

Si la primera entrega representó el flechazo y la segunda el dilema del compromiso, la tercera temporada sitúa a Joanne y Noah viviendo juntos. Los guionistas, encabezados por la propia Foster junto a Jenni Konner y Bruce Eric Kaplan (exalumnos de Girls y Seinfeld), se fijaron un objetivo claro para esta tanda de episodios. Querían mantener la chispa mediante tramas ligeras que reflejen el choque de hábitos.

Desde los armarios que Joanne deja siempre abiertos hasta las estrictas rutinas mañaneras de Noah, la pareja debe aprender a negociar sus manías sin perder la complicidad. El camino hacia la estabilidad no está exento de momentos románticos. En el cuarto episodio, una típica discusión de pareja camino al aeropuerto termina con una propuesta de matrimonio organizada por Noah en Napa.

Sin embargo, la pareja también enfrenta tensiones profesionales. Joanne descubre que la estabilidad sentimental amenaza con aburrir a la audiencia de su podcast de citas. Mientras, su hermana Morgan (Justine Lupe) vive un despegue mediático tras lanzar en redes la teoría viral Make Them. Por su parte, Noah busca recuperar su sitio en el Templo Chai tras la salida de su sustituto, demostrando que sentar cabeza no implica renunciar a la ambición.

Final explicado de la tercera temporada: ¿se convierte Joanne al judaísmo?

El tramo final de la temporada acelera los acontecimientos. Tras un viaje a Nueva York para grabar el programa de Andy Cohen (Watch What Happens Live) en el que Morgan y Sasha (Timothy Simons) terminan acostándose en una habitación de hotel, los secretos familiares amenazan con hacer estallar la tranquilidad.

El décimo episodio reúne a ambos círculos en una casa alquilada en la costa de Malibú. El motivo principal es acompañar a Joanne en su mikve, el ritual de inmersión en el mar que marca la etapa final de su conversión al judaísmo. La escena en el agua representa un paso significativo para la protagonista, quien decide dar el paso como una elección personal orientada a la familia que desea construir junto a Noah, no para complacerle.

Mientras Joanne se sumerge, el caos estalla en la casa. Una revelación accidental por parte de la madre de Joanne saca a la luz la noche de pasión entre Morgan y Sasha en Nueva York. La noticia provoca un fuerte enfrentamiento con Esther (Jackie Tohn), quien acababa de tener un desliz con su exmarido Sasha el día anterior, a pesar de mantener una relación formal con Julian (Steven Weber).

Ante la imposibilidad de frenar la discusión entre sus familiares, Noah y Joanne toman una decisión impulsiva. Con la ayuda de la rabina Eden (Sarah Silverman) y una persona ajena como testigo, la pareja se casa en secreto. La temporada concluye con ambos dándose el "sí, quiero" en la playa mientras sus familias continúan gritándose en la terraza sin sospechar nada.

Nuevos personajes, el 'boom' de Adam Brody y las claves del éxito de la serie de Netflix

Gran parte del éxito continuo de la producción reside en la llegada de caras nuevas que dan vida a las tramas secundarias. Entre los fichajes de esta entrega destacan:

  • Sarah Silverman. Aporta una vis cómica brillante como la rabina Eden, profesora del curso de conversión de Joanne.
  • Andrew Rannells. Encarna a Sebastien, el refinado rival de Joanne en las clases de religión.
  • Avan Jogia. Interpreta a Travis, un exnovio de Joanne que reaparece para intentar sembrar dudas en Noah.
  • Steven Weber. Da vida a Julian, el cliente millonario y nueva pareja formal de Esther.
  • Erin Foster. La propia creadora realiza un cameo especial encarnando a Nicole, una versión desastrosa y caótica de lo que Joanne habría sido si nunca hubiera madurado.

A estas incorporaciones se suma el fenómeno bautizado en redes como la Brody-ssance. Dos décadas después de marcar a una generación como Seth Cohen en The O.C., Adam Brody se consolida como un galán de la comedia romántica. El público ha celebrado lo bueno de su personaje. Se le describe como un hombre emocionalmente maduro, asertivo, con responsabilidad afectiva y capaz de calmar las inseguridades de su pareja sin imponer ritmos.

Kristen Bell (Joanne) y Adam Brody (Noah) en 'Nadie quiere esto' | Netflix

Además, la ficción se ha afianzado como una "serie de confort" en Netflix. Son episodios de menos de 30 minutos, diálogos ágiles y conflictos cotidianos que reconfortan al espectador sin recurrir a la toxicidad ni al drama desgarrador.

¿Habrá cuarta temporada? Lo que se sabe sobre la historia basada en hechos reales

La autenticidad de la serie responde a su origen autobiográfico. Erin Foster concibió la premisa basándose en su propia historia de amor con su actual marido, el empresario Simon Tikhman (cuyo nombre aparece en un guiño como el DJ de la boda en el episodio 10), proceso durante el cual se convirtió al judaísmo. Además, la dinámica entre Joanne y Morgan refleja la relación real entre la creadora y su hermana Sara Foster, con quien presenta The World's First Podcast.

Aunque Netflix todavía no ha confirmado oficialmente la renovación para una cuarta temporada de Nadie quiere esto, los hilos narrativos dejados en Malibú dejan el camino preparado. La reacción de las familias al enterarse de la boda secreta, la posibilidad de abordar la paternidad o la resolución del lío entre Morgan, Sasha y Esther ofrecen material de sobra para continuar. Si la plataforma sigue la tendencia habitual en comedias de éxito similar, la historia de Joanne y Noah aún tiene muchas primeras veces por delante.