Ha muerto el periodista y escritor Gregorio Morán, según ha adelantado La Vanguardia la mañana de este lunes citando fuentes familiares. Nacido en Oviedo en 1947, Morán ha sido una de las voces más incómodas y reconocibles del periodismo español de las últimas décadas, autor de una obra ensayística y memorialística que revisó sin concesiones la historia reciente de nuestro país.
Colaborador de La Vanguardia entre 1988 y 2017, sus Sabatinas intempestivas se convirtieron en una de las páginas de opinión más leídas e influyentes de la prensa española. Tras su salida del periódico, escribió en Crónica Global, Vozpópuli y más recientemente en The Objective.
En 1979, Morán publicó Adolfo Suárez. Historia de una ambición, un retrato crítico del presidente en ejercicio que se convirtió en un gran éxito editorial. Aquel debut lo situó como cronista de la nueva democracia, pero también como observador incómodo de sus mitologías fundacionales.
Entre sus libros más influyentes figura El precio de la Transición (1991), una revisión severa del consenso político surgido tras la muerte de Franco. Morán defendía que los relatos oficiales habían construido un “tabú cubierto de leyenda” en torno a aquel periodo. La obra fue objeto de polémica desde su publicación y ha sido reivindicada con el tiempo como texto de referencia para comprender las zonas de sombra del proceso.
Del PCE a Ortega y Gasset
Otro de sus títulos centrales fue El maestro en el erial. Ortega y Gasset y la cultura del franquismo (1998), donde examinó la relación entre los intelectuales y el poder en la España del siglo XX partiendo de la última década de vida de Ortega y Gasset tras su regreso a España después de la guerra en 1945. La línea de investigación de aquel libro polémico e imprescindible tuvo continuidad años después en El cura y los mandarines (2014), un extenso ajuste de cuentas con su generación intelectual que él mismo definió como “el más duro y más brutal de todos los que he escrito”. El libro iba a ser publicado inicialmente en Crítica, editorial del grupo Planeta, pero la editorial pidió la retirada del último capítulo –“¡Todos académicos!”– en el que arremetía contra Víctor García de la Concha y la Real Academia Española, y cuestionaba la red de relaciones entre mundo editorial, instituciones y poder cultural. Gregorio Morán se negó y finalmente fue Akal quien editó y llevó el libro a las librerías pocas semanas después.
Morán había militado durante diez años en el PCE clandestino y dejó el partido antes de su legalización. Esa experiencia marcó Miseria y grandeza del Partido Comunista de España. 1939-1985 (1986, reeditado en 2017), resultado de una investigación en los archivos del partido antes de que estos fueran espurgados, puso de relieve las tensiones entre el exilio y la organización interior.
Su relación con Cataluña, donde residió durante décadas, dio lugar a una serie de textos sobre el pujolismo y la deriva del catalanismo. En La decadencia de Cataluña contada por un charnego (Debate, 2013) reunió artículos de sus Sabatinas y sostuvo que el pujolismo había dominado la sociedad catalana “de manera omnímoda”. Tras su despido de La Vanguardia, publicó Memoria personal de Cataluña, donde dejó escrito: “Fui consciente de que en Cataluña ya no había medio de comunicación en el que pudiera escribir”.
Con su muerte desaparece una de las firmas que más sistemáticamente cuestionó los consensos de la democracia española. Quedan sus libros y una larga serie de artículos que, durante años, marcaron el ritmo de la discusión pública.
Te puede interesar