La Audiencia Provincial de Sevilla ha impuesto cuatro años de cárcel a un hombre que intentó asesinar a otro golpeándolo con una loseta del suelo en una pelea a la salida de una discoteca en Sevilla, mientras que un amigo suyo cumplirá tres meses en prisión por agredir a otro varón en la misma refriega. El tribunal de la Sección Cuarta, en una sentencia a la que ha tenido acceso Efe, condena a G.F.R.G. por un delito de tentativa de asesinato, con la atenuante muy cualificada de reparación del daño y la de obrar bajo los efectos del alcohol y sustancias estupefacientes, y también le impone pagar una indemnización de 57.364,15 euros a la víctima.

Durante el juicio, la Fiscalía solicitó 8 años de cárcel para el principal acusado por homicidio en grado de tentativa, mientras que la acusación particular pidió 12 años por intento de asesinato. La sentencia, fechada el 4 de diciembre y facilitada por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), considera probado que el 30 de abril de 2014, sobre las 7.00 horas, comenzó en el exterior de una discoteca una discusión entre un grupo formado por los dos acusados y un tercer hombre y otro compuesto por las dos víctimas.

Este enfrentamiento fue «la continuación de una discusión iniciada en el interior del establecimiento», donde hubo «un cruce de palabras sin mayor entidad», explica la Sala. Ambos grupos «se enzarzaron en una discusión que degeneró en una pelea» en el transcurso de la cual una de las víctimas, D.M.P., se enfrentó a dos personas «con unas sillas de plástico».

Esa situación «fue aprovechada» por G.F.R.G. para acercarse por la espalda a la víctima y, «de modo súbito y sin que pudiera prevenirse», asestarle «un fuerte golpe en la cabeza con un trozo de loseta del pavimento». El agredido empezó a tambalearse y el encausado le dio «de inmediato» otro golpe en la cabeza, lo que hizo que la víctima cayese «semiinconsciente» al suelo, donde otra persona que no fue juzgada le propinó una patada en la cara.

El tribunal califica el delito como intento de asesinato porque G.F.R.G. «buscaba o aceptaba causar la muerte como consecuencia de su acción» y obró «de modo alevoso», ya que la víctima «no pudo precaverse de la agresión». El acusado afirmó que su intención no era matar a alguien, pero «no reacciona como sería de esperar en quien encuentra un resultado desproporcionado a su actuar», sino que huyó, lo cual «casa mal con su alegada falta de intención de causar un daño grave», añade la sentencia.

El herido sufrió varias lesiones, como una fractura con hundimiento craneal, de las que curó en 239 días y que le han dejado como secuelas un síndrome de estrés postraumático y un perjuicio estético «moderado». La Sala también estima que el procesado había estado consumiendo drogas y alcohol «en las horas previas» al suceso, por lo que «tenía mermada su capacidad de controlar sus impulsos y comprender las consecuencias de sus actos».