En Almanjáyar, al norte de Granada, las vacaciones escolares no suponen un paréntesis. Más bien lo contrario. Cuando los colegios cierran por Semana Santa, el calendario laboral –precario, irregular, concentrado en servicios– se intensifica. La conciliación deja de ser un término abstracto para convertirse en un problema inmediato.

En esa necesidad surge Abierto por Vacaciones, una iniciativa vinculada al programa CaixaProinfancia de la Fundación ”la Caixa”, que en este barrio articula la entidad Almanjáyar en Familia (ALFA). Durante unos días, cerca de medio centenar de menores entre los 4 y los 17 años ocupan un espacio que no es escuela pero tampoco solo ocio.

Ocio constructivo para todos

Un autobús que sale del barrio, una excursión a la finca agrícola de Aldeas Infantiles SOS, juegos al aire libre, dinámicas de grupo. Podría parecer un programa más de vacaciones. No lo es del todo. Para muchas familias, es la única alternativa posible.

"La mayoría de las familias trabajan en el sector servicios y es en vacaciones cuando más trabajo tienen", explica Helena Sánchez, trabajadora social y coordinadora del área de Infancia en ALFA.

Almanjáyar arrastra desde hace años indicadores elevados de vulnerabilidad. Precariedad laboral, economías domésticas ajustadas, dificultades para cubrir necesidades básicas. En ese contexto, el tiempo libre infantil, cuando lo hay, no siempre se traduce en descanso o en juego, sino en tiempo vacío y desestructurado.

En ese sentido, el programa Abierto por Vacaciones introduce buenas prácticas. "A las familias les ayuda en su tranquilidad mental saber que durante las vacaciones pueden dejar a sus niños en un sitio donde están seguros, disfrutan y se lo pasan bien", añade Sánchez.

Derecho a jugar

El perfil de las familias es heterogéneo, aunque predominan las numerosas y las monoparentales. Algunas participan durante todo el curso; otras solo participan en estos periodos. La necesidad no siempre es continua, pero sí recurrente.

María del Carmen Fernández vive en el barrio, trabaja como limpiadora y tiene tres hijos. "Venimos desde que Juan Antonio tenía 5 años. Nos ayudan mucho con ellos", dice. Su marido está en búsqueda de empleo. La organización del día a día depende de equilibrios mínimos. "A mí me ayudan mucho porque así no están metidos en casa todo el día. Allí hacen juegos y excursiones, y se lo pasan bien".

Durante los tres días que dura la iniciativa, la programación evita la lógica escolar. No hay refuerzo académico ni tareas. Se priorizan actividades al aire libre, talleres, dinámicas cooperativas. "Se respeta el descanso y el derecho a jugar", resume la coordinadora.

En Granada y en toda España

Este año, más de 1.200 menores en distintas zonas de España participan en propuestas similares dentro de la red de entidades colaboradoras de CaixaProinfancia. La escala nacional no diluye el carácter local del programa: cada barrio adapta la intervención a su propio contexto con entidades de proximidad.

En Granada, ALFA mantiene la actividad más allá de los periodos vacacionales. Refuerzo escolar, atención psicológica, logopedia, acompañamiento familiar. La continuidad es parte del modelo. "Nos ha permitido aumentar los recursos educativos, sobre todo en logopedia y psicología, que son imprescindibles en el distrito porque no hay ningún centro de atención temprana", señala Sánchez.

Fundación ”la Caixa”

Los efectos se perciben de forma gradual. "Han mejorado muchísimo en lectoescritura. La logopedia les ha venido genial para superar las dislalias", explica. Son avances concretos, medibles, aunque insertos en procesos largos.

Para las familias, el apoyo se extiende también a la gestión cotidiana. Trámites, ayudas, acceso a becas. "Nos guían mucho cuando tenemos que hacer algún trámite. Nos sentimos apoyados", dice Fernández.

La intervención no se limita así a cubrir huecos temporales en la rutina de los menores. Acompaña sus trayectorias e introduce cierta estabilidad en entornos donde casi todo es variable. Durante estos días de Semana Santa, ese acompañamiento se concreta en algo más elemental: un lugar al que ir cuando el colegio está cerrado. Un espacio donde el tiempo no queda en suspenso. Un recurso sin el que la conciliación sería, simplemente, otra palabra vacía.