La nueva forma de comprar pescado en Mercadona ya está cambiando la experiencia de sus clientes y afecta sobre todo a la sección de pescadería tradicional. Mercadona ha comenzado a extender este modelo en tiendas concretas y lo presenta como una evolución natural de su pescadería. Según la propia cadena valenciana, el sistema ya opera en algunos establecimientos y forma parte de la renovación de sus llamadas Tiendas 9. El cambio busca simplificar el proceso de compra y también mejorar la experiencia del cliente cuando llega a casa. Con ello evitan pasos intermedios como limpiar o cortar el pescado.

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La cadena insiste en que el propósito es "reducir al máximo el tiempo que pasa desde que el pescado sale del agua hasta que lo consumes". Esa idea resume bien la lógica del nuevo formato, con menos manipulación en tienda, más rapidez en caja y una oferta más homogénea para el consumidor.

Un cambio que ya está en marcha

La cadena ha empezado a sustituir el mostrador clásico por bandejas refrigeradas con pescado limpio, preparado y listo para llevar, dentro de su nuevo modelo de tienda y de su estrategia de compra más ágil.

Mercadona defiende que el objetivo es reducir colas, mejorar la frescura y adaptar el surtido a los hábitos reales de consumo. Además, la compañía vincula este cambio a un trabajo previo de análisis con miles de datos, pruebas ciegas y opiniones de clientes. El objetivo es rediseñar la experiencia de compra.

La consecuencia más visible para el comprador es que desaparece buena parte del servicio tradicional de mostrador en las tiendas. En su lugar, el cliente encuentra formatos ya preparados (filetes, rodajas o piezas enteras) en bandeja. La lógica es muy parecida a la que Mercadona usa en carne, y con recomendaciones específicas de conservación y congelación.

Qué gana el cliente

Uno de los argumentos principales de Mercadona es la comodidad. Con el pescado ya preparado en bandeja, el cliente puede elegir con rapidez. Además, permite comparar mejor los formatos y llevarse el producto sin pasar por una espera en mostrador. También se pretende reducir el desperdicio, porque el surtido se ajusta más al consumo real y a las cantidades que suele comprar cada hogar.

Otro punto destacado es la conservación. La compañía señala que el pescado en bandeja puede durar varios días en la nevera y que, en muchos casos, puede congelarse si el etiquetado lo permite. Eso hace que la compra sea más flexible y se adapte mejor a quienes planifican menús con antelación.

Por qué cambia ahora

El movimiento de Mercadona responde a una tendencia más amplia, la de ofrecer productos más listos para consumir o cocinar y reducir los puntos de fricción en tienda. Mercadona sostiene que durante los últimos dos años ha analizado datos, opiniones y pruebas para comprobar que el producto era bueno, pero que la experiencia final no siempre resultaba tan satisfactoria como podía serlo.

Ese análisis explica por qué la compañía ha decidido reordenar la sección de pescado. La apuesta por bandejas refrigeradas le permite estandarizar el servicio, mejorar la operativa y alinearse con un consumo cada vez más rápido, más práctico y menos dependiente del mostrador tradicional.

Cómo afecta a la compra semanal

Para el consumidor habitual, el cambio implica un pequeño ajuste de hábitos. Ya no habrá el mismo tipo de atención personalizada en todas las tiendas, y el proceso de compra será más autónomo, parecido al de otras secciones refrigeradas. A cambio, el cliente encontrará el pescado ya limpio y con menos pasos previos para cocinarlo en casa.

Esto puede ser especialmente útil para hogares con poco tiempo o para quienes compran pescado con frecuencia y prefieren resolver la compra en pocos minutos. También favorece una mejor organización en la nevera, porque los formatos en bandeja permiten ver la fecha, el tipo de corte y las condiciones de conservación de manera más clara.