Venezuela volvió a situarse en el centro de la atención informativa tras el doble seísmo de este pasado 24 de junio de 2026. Estos dos movimientos telúricos tan seguidos sacudieron con fuerza el norte del país y dejaron escenas de miedo, daños materiales y alerta en una parte amplia de la región.
La sacudida se sintió en varias zonas, incluso fuera de las fronteras venezolanas. Esto reabrió una duda que aparece cada vez que tiembla la Tierra: ¿cómo se mide realmente un terremoto?
Magnitud e intensidad
Para entender un terremoto hay que separar dos conceptos que suelen mezclarse, el de magnitud e intensidad. La magnitud mide el tamaño físico del seísmo y se relaciona con la energía liberada por la ruptura de la falla. La intensidad, en cambio, describe los efectos observados en un lugar concreto; si se movieron muebles, si hubo grietas, si cayeron objetos o si se produjo destrucción visible. Por eso un mismo terremoto puede tener intensidades distintas según la ciudad o el barrio donde se analice. La magnitud es única; la intensidad cambia con el lugar.
Un terremoto de magnitud alta como el de Venezuela no siempre produce el mismo daño que otro de igual cifra. De hecho, un seísmo más pequeño puede resultar muy destructivo si ocurre cerca de una gran ciudad o a poca profundidad. Por eso hay que explicar dónde ocurrió, a qué profundidad y qué impacto tuvo en la población.
Quién fue Richter
La escala de Richter ocupa un lugar importante en la historia de la sismología. Sin embargo, no es exactamente lo mismo que la medición moderna de los grandes terremotos. Charles Richter desarrolló en los años treinta una escala logarítmica para comparar la energía de los sismos a partir de las ondas registradas por los sismógrafos. Fue una innovación decisiva porque permitió pasar de descripciones vagas a una medida cuantificable y comparable. En su momento, supuso un cambio enorme, por primera vez, los terremotos podían clasificarse con una referencia instrumental.
Pero esa escala tenía límites. Fue diseñada para determinadas condiciones de registro y para terremotos locales de California, así que no servía igual de bien para todos los escenarios sísmicos del planeta. Con el crecimiento de la red de estaciones y la mejora de la instrumentación, quedó claro que hacía falta un método más general y más preciso para grandes terremotos. De ahí surgió la magnitud de momento, que hoy es la medida más utilizada para describir los seísmos de gran tamaño. En la práctica, cuando hoy se habla de un terremoto muy fuerte, lo más habitual es que el dato no corresponda a la vieja Richter, sino a esa magnitud moderna.
Cómo se mide en grados
Para entender la fuerza de un terremoto, lo primero que debemos saber es que sus "grados" no suben de uno en uno como los de un termómetro. La escala Richter es engañosa, cada punto que sube multiplica la fuerza del temblor de forma brutal. Por ejemplo, un terremoto de magnitud 9 no es un poco más fuerte que uno de 7, sino que libera hasta 1.000 veces más energía.
Hoy en día los científicos ya casi no usan la escala Richter para los grandes terremotos porque se "queda corta" para medir tanta energía. En su lugar, prefieren usar la llamada "magnitud de momento", que es mucho más precisa para calcular cómo se rompe la tierra en los casos más extremos.
La escala Richter te da un único número fijo que mide la energía, pero para saber lo que ha pasado en el suelo se usa la escala de Mercalli, que va del I al XII en números romanos. Por eso, un terremoto muy potente (de entre 7 y 7,9 grados) puede quedar en un gran susto si ocurre a mucha profundidad o en mitad del desierto, o convertirse en una auténtica catástrofe con destrucción total si el epicentro es superficial y golpea de lleno a una ciudad con casas mal construidas.
La escala actual y su relación con Venezuela
La magnitud de momento se ha impuesto porque ofrece una estimación más robusta del tamaño real de un terremoto. No depende tanto de una sola observación instrumental ni de una sola banda de frecuencia, sino que integra mejor la energía liberada por la ruptura de la falla. Eso la hace más útil para comparar terremotos muy distintos entre sí y para trabajar con redes sísmicas de alcance global. Richter fue una pieza clave del pasado, pero la referencia actual para grandes seísmos es la magnitud de momento. Aun así, la escala Richter sigue apareciendo. Eso no significa que sea falsa, sino que está mal usada cuando se presenta como la medida universal de cualquier terremoto.
Venezuela ha sufrido en las últimas horas dos sismos de gran magnitud, de 7,2 y 7,5, que han dejado un panorama de destrucción, evacuaciones masivas y daños estructurales en varias ciudades del país, incluida Caracas. Aunque los primeros balances fueron provisionales, la cifra de víctimas ha ido creciendo con el paso de las horas. Ya se habla de 164 fallecidos y 971 heridos, además de numerosas réplicas que han mantenido la alarma entre la población. No se trata, por tanto, de un simple "temblor", sino de un terremoto de gran intensidad medido con magnitud de momento.
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