Hacer las maletas, cerrar las llaves de paso y repasar que no se olvide nada. Esa es la rutina clásica antes de salir de viaje. Sin embargo, desconectar los aparatos que se quedan consumiendo energía es un gesto de última hora en el que no siempre pensamos y que afecta directamente al bolsillo.
Aunque apaguemos los electrodomésticos, la gran mayoría sigue devorando electricidad en silencio si se quedan conectados a la corriente. Es el famoso stand-by o "consumo fantasma". Mantener este goteo de luz no solo es un peligro para la instalación si hay una subida de tensión, sino que infla el recibo de forma totalmente innecesaria. Según los datos de la OCU, este consumo pasivo representa cerca del 10% de la energía de una vivienda media. Por eso, dar un repaso rápido a los enchufes antes de salir puede rebajar la factura eléctrica hasta en 20 euros al mes.
Los electrodomésticos con mayor consumo en las vacaciones
La nevera suele tener un uso constante, convirtiéndose así en un gasto inevitable. Al ser el único aparato que funciona de esta manera, su gestión depende de lo que haya dentro. Si contiene alimentos perecederos no quedará más remedio que dejarla conectada durante el viaje. Si las vacaciones duran varias semanas y existe la posibilidad de dejarla vacía, lo más recomendable es apagarla, desenchufarla y dejar la puerta entreabierta para evitar humedades o malos olores. Mantener el frigorífico enchufado estando vacío cuesta entre 3, 5 y hasta 7 euros al mes que se pueden ahorrar.
En esa misma línea, dejar el calentador de agua en marcha es otro de los errores que más caros se pagan. El termo seguirá encendiéndose para calentar un tanque de agua que no va a utilizarse. Esto se traduce en un gasto innecesario de entre 7 y 10 euros al mes además de ser peligroso para la seguridad de la vivienda.
Otros aparatos que consumen energía: pequeños electrodomésticos
Suelen quedarse siempre en la encimera por comodidad, pero las cafeteras, tostadoras o robots de cocina siguen demandando energía mientras tengan el cable puesto. Muchos de los modelos actuales incorporan pantallas, relojes digitales o luces piloto que están encendidas las 24 horas del día. Desenchufarlos es un procedimiento muy rápido que corta el gasto de raíz.
Los hornos y los microondas, especialmente los que cuentan con una pantalla digital para el reloj o un sistema de programación, mantienen un consumo constante de energía si permanecen enchufados. Por eso, desconectarlos de la toma de corriente supondrá un alivio importante en la factura mensual.
Consejos para el resto de la casa: lavadoras, televisiones o cargadores
Grandes electrodomésticos como lavadoras, lavavajillas o secadoras no deberían quedarse conectados ni con agua acumulada en su interior. Al igual que con la nevera, dejarlos vacíos, secos y con las compuertas abiertas previene la aparición de moho y malos olores. Desenchufarlos elimina por completo cualquier consumo residual de sus paneles electrónicos y protege sus circuitos.
Los aparatos electrónicos como la televisión, las consolas de videojuegos, los ordenadores e incluso los cargadores de móviles y tabletas que se quedan conectados sin ningún dispositivo puesto siguen gastando. Lo mejor es desenchufarlos completamente de la pared o utilizar regletas con interruptor para cortar el paso de la corriente a varios aparatos con un solo clic.
Más allá del ahorro: el peligro del calor
Además del beneficio económico en el recibo de la luz, los expertos recuerdan que dejar la casa "desenchufada" es una medida de seguridad crucial durante los meses de julio y agosto.
Por un lado, las olas de calor veraniegas fatigan los componentes internos y los cables de los dispositivos, lo que multiplica el riesgo de sobrecalentamiento. Por otro lado, aparatos de cocina como las tostadoras, freidoras de aire u hornos pequeños acumulan restos de grasa y migas de pan en su interior. Si se produce una subida de tensión debido a una tormenta eléctrica veraniega mientras estás fuera, estos residuos acumulados pueden actuar como combustible y provocar un cortocircuito o un incendio doméstico.
Por tanto, dedicar unos minutos a repasar los enchufes antes de salir es una de las decisiones más inteligentes de las vacaciones. Así se mantiene la vivienda a salvo de imprevistos con el calor y se asegura una bajada en la factura de la luz a la vuelta.
Te puede interesar