La freidora de aire se ha convertido en uno de los electrodomésticos más utilizados en las cocinas españolas. Su capacidad para preparar alimentos con poco aceite la ha situado entre las alternativas más populares para cocinar de forma rápida, pero su limpieza puede convertirse en una tarea complicada cuando se acumulan restos de grasa y comida en la cesta.

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Sin embargo, limpiar la freidora de aire no requiere productos específicos ni largas sesiones de frotado. Con algunos productos habituales en la cocina es posible eliminar buena parte de la suciedad y facilitar el mantenimiento del aparato después de cada uso.

Los tres productos que pueden ayudarte

El jabón de lavavajillas la opción más sencilla para la limpieza habitual, ya que está diseñado para eliminar la grasa de los utensilios de cocina. Basta con utilizar agua tibia, unas gotas de jabón y una esponja suave para limpiar la cesta y la bandeja extraíble, siempre siguiendo las instrucciones del fabricante.

Por su parte, el bicarbonato de sodio puede resultar útil cuando quedan manchas difíciles o restos de comida adheridos. Para ello, se puede preparar una pasta con un poco de agua, aplicarla sobre las zonas afectadas y dejarla actuar unos minutos antes de retirarla suavemente. Es importante evitar frotar con estropajos abrasivos para no dañar el revestimiento antiadherente.

El vinagre blanco, diluido en agua, también puede ayudar a eliminar algunos residuos y olores. No obstante, conviene comprobar previamente las recomendaciones del fabricante, ya que no todos los materiales y revestimientos admiten los mismos productos de limpieza.

El paso a paso

Antes de empezar, hay que desenchufar la freidora de aire y esperar a que se enfríe por completo. Después, se deben retirar la cesta y la bandeja para limpiarlas por separado con agua tibia y jabón lavavajillas. Si hay restos incrustados, dejarlas en remojo durante unos minutos puede facilitar su eliminación sin necesidad de frotar con fuerza.

En las zonas donde persista la suciedad, se puede recurrir a una pequeña cantidad de pasta de bicarbonato y agua, siempre que el fabricante permita su uso. Una vez retirada la grasa, hay que aclarar bien las piezas y secarlas completamente antes de volver a colocarlas en el aparato.

Por último, es fundamental no sumergir la freidora de aire en agua ni verter líquidos directamente sobre la resistencia o los componentes eléctricos. Para limpiar el interior, lo más seguro es utilizar un paño ligeramente húmedo cuando el aparato esté frío y seguir las indicaciones del manual.

El error que debes evitar

Uno de los fallos más habituales es utilizar estropajos metálicos, productos abrasivos o utensilios afilados para retirar los restos de comida. Aunque puedan parecer eficaces, pueden deteriorar el revestimiento antiadherente de la cesta y hacer que los alimentos se peguen con mayor facilidad en usos posteriores.

También conviene evitar mezclar productos de limpieza sin conocer sus posibles reacciones. En particular, nunca se debe mezclar vinagre con lejía, ya que puede liberar gases tóxicos.

Para mantener la freidora en buen estado, lo más recomendable es limpiar la cesta después de cada uso y no dejar que la grasa se acumule durante días. Este sencillo hábito reduce el esfuerzo necesario en cada limpieza y ayuda a prolongar la vida útil del electrodoméstico.