La creatina en polvo ya puede encontrarse en los estantes de Mercadona. La cadena de supermercados presidida por Juan Roig ha incorporado a su sección de parafarmacia el popular complemento alimenticio. Este movimiento traslada a la gran distribución un producto hasta ahora restringido casi en exclusiva a tiendas especializadas de nutrición deportiva. Su llegada ha generado debate entre los consumidores, especialmente en lo relativo a su composición y su idoneidad frente a las alternativas tradicionales del mercado.
¿Qué es la creatina y para qué sirve?
La creatina es una sustancia endógena que el propio organismo sintetiza de forma natural en órganos como el hígado, los riñones y el páncreas. Además, se obtiene a través de la dieta, principalmente mediante el consumo de carnes rojas y pescados.
A nivel muscular, su función es actuar como una especie de "recargador" de batería celular. Cuando realizamos esfuerzos explosivos, intensos y de corta duración (como levantar pesas o hacer un esprint), los músculos agotan rápidamente su principal fuente de energía, el adenosín trifosfato (ATP). La creatina ayuda a regenerar ese ATP de forma acelerada. Al tener los depósitos de creatina al máximo, el músculo tarda un poco más en fatigarse frente a un ejercicio de máxima exigencia.
Su popularidad ha crecido de forma notable en los últimos dos años. Ha dejado de ser un producto enfocado únicamente al ámbito del culturismo o el gimnasio para convertirse en uno de los suplementos más demandados en la gran distribución.
Beneficios de la creatina: qué dice la ciencia
La creatina es probablemente el suplemento deportivo con mayor respaldo científico. De hecho, entidades como la Sociedad Internacional de Nutrición Deportiva (ISSN) la consideran una de las ayudas ergogénicas más eficaces para mejorar el rendimiento físico en ejercicios de alta intensidad.
Entre sus principales propiedades comprobadas destacan el aumento de la fuerza y la potencia muscular, así como la mejora en la recuperación tras entrenamientos exigentes. Al favorecer la hidratación celular dentro del músculo, también contribuye al mantenimiento y ganancia de masa muscular.
En paralelo, en los últimos años se está investigando su posible papel sobre algunas funciones cognitivas, especialmente en situaciones de privación de sueño o en personas con niveles bajos de esta sustancia, aunque en este ámbito la evidencia sigue siendo menos sólida que en el terreno deportivo.
¿Por qué decide venderla Mercadona?
La inclusión de la creatina responde a la evolución del mercado de la salud y el bienestar. Mercadona ya contaba en sus estanterías con productos como barritas proteicas, geles y batidos. Incorporar creatina en su sección de parafarmacia permite dar respuesta a un consumidor cada vez más interesado en la nutrición deportiva.
Para este lanzamiento, la cadena ha confiado en Laboratorios Ynsadiet. Es el nombre de un proveedor madrileño ubicado en Leganés con más de cuatro décadas de experiencia en el sector de los complementos alimenticios y la nutrición natural, con el que ya trabajaba en otras referencias de la sección.
Cómo es la creatina de Mercadona: composición, precio y formato
La propuesta de Mercadona se presenta en un bote de 200 gramos a un precio de 8 euros. Tiene sabor neutro e incluye un cacito dosificador en su interior.
Respecto a su formulación, según la información facilitada por el fabricante, la dosis recomendada de 4,2 gramos aporta 3 gramos de creatina junto con minerales como calcio y fósforo. Por tanto, el producto no está compuesto exclusivamente por creatina monohidrato, sino que combina el principio activo con estos ingredientes añadidos. Asimismo, la presentación no cuenta con sellos o patentes de terceros (como la certificación Creapure), una práctica habitual cuando se busca ajustar al máximo el coste del producto.
¿Compensa comprar la creatina de Mercadona?
A simple vista, un bote a 8 euros sitúa la barrera de entrada muy baja para quien desee probar el producto sin desembolsar los 20 o 30 euros que suelen costar los envases de mayor tamaño en tiendas de nutrición.
Sin embargo, al analizar la relación coste por gramo, el cálculo no es tan directo. Al tratarse de una mezcla en la que la dosis incluye otros minerales, la cantidad neta de creatina por envase es inferior a la de un bote de monohidrato puro del mismo peso. Mientras que para un consumo puntual o para iniciarse la opción resulta accesible, los usuarios que buscan la máxima concentración de principio activo o formatos de medio kilo o un kilo suelen encontrar costes por gramo más competitivos en el mercado especializado.
Contraindicaciones y seguridad: ¿es adecuada para todos?
Organismos oficiales como la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) señalan que la suplementación con creatina se considera segura para adultos sanos cuando se consume en las dosis habituales recomendadas.
A pesar de su perfil seguro, existen algunos efectos secundarios leves y precauciones importantes a tener en cuenta. Por un lado, durante las primeras semanas algunas personas notan un ligero incremento de peso, de entre medio kilo y dos kilos. Se trata de un efecto derivado de la propia hidratación celular dentro del músculo, que retiene agua intramuscular pero en ningún caso grasa.
Por otro lado, algunas personas pueden experimentar molestias digestivas o pesadez estomacal. Suele solucionarse disolviendo bien el producto en suficiente agua o evitando tomas excesivas de golpe.
En cuanto a las contraindicaciones principales, las personas con enfermedades o antecedentes renales deben evitar su consumo salvo indicación médica expresa. Esta precaución también se extiende a quienes tomen fármacos que puedan afectar a la función renal. Tampoco se aconseja su uso en mujeres embarazadas, en periodo de lactancia ni en menores de edad. Como ocurre con cualquier complemento alimenticio, su consumo debe ser responsable y no sustituir nunca una dieta variada ni hábitos fundamentales como el descanso adecuado y un entrenamiento bien estructurado.
En cualquier caso, su llegada a Mercadona refleja cómo la creatina ha dejado de ser un suplemento reservado a deportistas para convertirse en un producto cada vez más presente en el consumo general. Más allá del precio, conviene fijarse en aspectos como la composición, la cantidad de creatina por dosis y si realmente responde a las necesidades de cada consumidor.
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