«Guapa, ¿dónde vas?». «Como te vuelva a ver sola por aquí, verás»… Seguro que cualquier mujer que lea estas líneas ha escuchado palabras parecidas por la calle. La reacción casi inmediata en la mayoría de los casos es simplemente acelerar el paso para que la incomodidad que genera esa situación acabe cuanto antes. Otras veces, una contestación cortante es la salida.

Frente a estos habituales episodios cada vez son más las iniciativas que los denuncian. Una de las últimas es la de Noa Jansma, una estudiante de Ámsterdam de 20 años, que inició el pasado mes de agosto el proyecto DearCatCallers. En él pide a estos hombres que se hagan una foto con ella.

Jansma ha recopilado fotos con los hombres que la han acosado por la calle para compartirlas en Instagram. Las instantáneas, además, van acompañadas de una leyenda en la que describe en pocos caracteres cómo fue la situación. «Después de seguirme durante 10 minutos: ‘Chica sexy, ¿dónde vas? ¿Puedo ir contigo?»; «Sé lo que haría contigo, nena «… Son algunos de los mensajes que ha plasmado bajo las fotografías. Los «silbidos», como podría traducirse Catcalling, «no son cumplidos», señala en el perfil de la red social.

#dearcatcallers «hmmmm you wanna kiss?»

Una publicación compartida de dearcatcallers (@dearcatcallers) el

Esta cuenta de Instagram recoge una veintena de fotografías con hombres de distintas edades y razas. En ellas siempre aparece Noa en un primer plano mientras los hombres posan detrás saludando a la cámara y algunos, incluso, poniendo su mano sobre ella. El proyecto, que comenzó el pasado 29 de agosto, ya cuenta con más de 166.000 seguidores y pretende concienciar a la gente del acoso que sufren las mujeres en situaciones cotidianas. Aunque la cuenta solo reúne 23 fotografías, durante el mes que ha durado el proyecto se ha encontrado con más situaciones similares, pero no en todas ellas la protagonista se ha sentido lo suficientemente segura como para inmortalizar el momento. De hecho, se puede apreciar cómo algunas de ellas están sacadas a bastante distancia.

Curiosamente, en una entrevista, Noa aseguraba que sólo uno de los hombres con los que se ha fotografiado durante este tiempo le llegó a preguntar por qué quería sacarse una foto. Después de explicárselo, aceptó fotografiarse igualmente. «Creen que lo que hacen es completamente normal», señalaba en el diario holandés Het Parool. Precisamente, este tipo de comportamientos de acoso callejero será sancionado a partir de enero de 2018 en Ámsterdam con 190€, una cuantía simbólica pero que podría suponer un aliciente para no cometerlo.

Terminado el mes, el proyecto de Noa continuará pero a través de otras manos, tal y como la misma impulsora ha informado en la misma red social, ya que pretende que sean otras chicas las que cuenten su experiencia por todo el mundo. «Mi mes de posts ha terminado, pero eso no significa que los silbidos también estén en el pasado. Para demostrar que es un fenómeno global y que este proyecto de arte no es sólo sobre mí, pasará la cuenta a diferentes chicas de todo el mundo. Esto será un proceso y tomará tiempo».