Con la ‘F’: corriente basada en el consumo masivo y rápido de prendas, construidas bajo estándares de calidad limitados y que producen una contaminación exacerbada en el planeta.

El término fast fashion comprende las diversas maneras de consumición basadas en el signo de la suma: más ropa, más barata y más contaminante. Las grandes cadenas, firmas y empresas han sacado partido del gasto llevado a la hipérbole, una tendencia que se ha visto acrecentada con el auge de las influencers, que han vivido de la renta de pasear conjuntos, marcas y bolsos distintos para cada día de la semana. Así, el consumidor medio ha buscado alternativas a Dior en Zara, de Chanel en Mango y de Chloé en Primark.

Sin embargo, el hábito de usar y tirar en la moda ha provocado la aparición de su corriente inversa: lo sostenible, basado en prendas duraderas y reutilizables que gozan de segundas, terceras y cuartas vidas en los percheros de las tiendas; y que se convierten en un medio viable de intercambio por medio del auge de aplicaciones como Wallapop o Vinted.

El empleo de dichas no queda restringido a los usuarios que suben sus piezas (u otros elementos cotidianos como una Thermomix) en dichas plataformas, pues los estudiantes del Centro Superior de Diseño de Madrid (CSDMM) de la Universidad Politécnica de Madrid han elegido a Wallapop como el soporte para ampliar la mira de la sostenibilidad en un gremio que vive, en los últimos tiempos, desbordado por las tendencias de usar y tirar (así como el constante retorno del animal print, que muchos dejaron en el ajuar del último álbum de las Spice Girls).

Por medio de la colección cápsula CSDMM-UPMxwallapop que han elaborado los estudiantes promesa del Centro, se apuesta por «impulsar la creatividad y el ingenio de nuestros alumnos de una forma vanguardista y real», afirma a El Independiente Juan Vidal, diseñador y profesor.

Cada vez son más los consumidores que prefieren alejarse de un consumo masivo, pero creo que todavía estamos al principio de este camino

JUAN VIDAL, PROFESOR Y DISEÑADOR DEL CENTRO SUPERIOR DE DISEÑO DE MADRID

Los diseños elaborados por los pupilos, que oscilan entre blazers, abrigos estampados, camisas asimétricas, tops o vestidos de satén (y que se podrán adquirir por medio de la web y aplicación), permitirán a sus diseñadores entrar en contacto directo con el consumidor final, fomentando el emprendimiento y sostenibilidad como marca en una industria que busca dejar atrás el fast fashion como planteamiento y refrán de vida.

Para Vidal, es esencial que los estudiantes del CSDMM entren en contacto con corrientes que favorezcan un ciclo favorable de consumo. Así, la moda sostenible «es una de las mayores preocupaciones actuales dentro del sector y parece que está calando en la conciencia social», afirma mientras coincide en que la población está «cada vez más comprometida con la causa».

Así, los estudiantes del Centro «trabajan con esta premisa de forma casi obligatoria por contagio emocional, digital y físico, y por convicción propia», explica el profesor y diseñador. «La búsqueda de fórmulas para ayudar a conservar nuestro planeta son muy variadas y creativas, y la apuesta por piezas más duraderas es una de ellas. Cada vez son más los clientes que prefieren alejarse de un consumo masivo, pero todavía estamos muy al principio de este camino», relata.

Juan Vidal, por Jorge Fuster.

En un mundo en el que las tendencias se abren paso por encima de las necesidades, los consumidores más jóvenes prefieren llevar el último bolso con el que Kylie Jenner ha posado en su Instagram (eso sí, sin que sea de la misma marca o precio), antes que adquirir uno que les resulte útil para su rutina diaria. Por ello, Vidal reitera la importancia de que los alumnos conozcan la magnitud de la moda «al margen de las tendencias».

La búsqueda de fórmulas para ayudar a conservar nuestro planeta son muy variadas y creativas, y la apuesta por piezas más duraderas es una de ellas

JUAN VIDAL, PROFESOR Y DISEÑADOR DEL CENTRO SUPERIOR DE DISEÑO DE MADRID

El diseñador afirma que, desde la escuela, se fomenta el trabajo «con proyectos y retos reales»: «dentro de mi asignatura vamos a participar en un concurso internacional organizado por Woolmark, la famosa asociación de productores de lana australiana, cada año editamos una revista de moda, CSDMMag, y a final de curso presentamos las colecciones con desfiles semiprofesionales en sitios emblemáticos de la ciudad de Madrid como la Casa América, el Teatro Real o el Real Conservatorio de Música de Madrid».  

Un ‘marketplace’ comprometido

Con esta iniciativa, el Centro Superior de Diseño de Madrid se convierte en el primer centro de una universidad en contar con un espacio propio dentro de Wallapop. «La moda sostenible ha llegado para quedarse», afirma Edurne de Oteiza, directora de marketing y operaciones de la plataforma. Así, de Oteiza afirma que es «inspirador» comprobar que las nuevas generaciones «comparten nuestros valores en relación a la sostenibilidad y el consumo responsable».

2020 ha sido el año de la reinvención para muchos gremios que han vivido del pálpito y trasiego constante de los individuos en sus espectáculos: la moda, la música o los premios cinematográficos o artísticos. Así, los grandes desfiles de las semanas de la moda se trasladaron al mundo virtual, las presentaciones de novedades a Instagram y la única cercanía con el término fashion ha venido de la compra física de las revistas que muchos consideran como las Biblias modernas.

«La forma de consumo actual no tiene precedentes», indica Juan Vidal. «Esta es una situación extraordinaria que ha frenado el consumo y el 2021 desafortunadamente no será muy diferente del 2020, pero volveremos a vivir una etapa prolífica» en lo que a moda se refiere.