Narra la Biblia que eran tres: uno de barba blanca, otro de melenas rojizas y un tercero de tez negra. También se les atribuyó el don de la magia por su profunda sabiduría en materias como la astronomía y las matemáticas. Sin embargo, esta imagen popular es el resultado de siglos de interpretaciones culturales y religiosas que enriquecieron un relato bíblico mucho más sobrio y conciso. El Evangelio según San Mateo es el único texto del Nuevo Testamento que menciona a estos personajes, denominándolos simplemente “magos de Oriente”. No especifica su número, nombres ni aspecto físico, sino que destaca su gesto: reconocer el nacimiento de Jesús guiados por una señal celestial.
El origen histórico y cultural de los magos
La palabra “magos” proviene del griego magoi y designaba a hombres sabios dedicados al estudio de la astronomía, las matemáticas y las tradiciones religiosas. En la antigüedad, estos especialistas no practicaban magia en el sentido moderno de hechicería, sino que eran reconocidos por su conocimiento profundo de los astros y su capacidad para interpretar señales que guiaban decisiones políticas y espirituales. Historiadores coinciden en que pudieron proceder de Persia o Babilonia, regiones destacadas por sus observatorios y centros de saber, donde la lectura del cielo se consideraba un arte científico y espiritual.
Según el Evangelio de Mateo, los magos emprendieron su viaje tras observar una señal extraordinaria en el cielo: una estrella que interpretaron como el anuncio del nacimiento de un rey destinado a gobernar. Inicialmente se dirigieron a Jerusalén, donde preguntaron por el “rey de los judíos” recién nacido. Su aparición despertó la alarma del rey Herodes, quien solicitó información sobre el lugar exacto de nacimiento. Tras consultar con sacerdotes y escribas, Belén fue señalado como el sitio profetizado.
Encuentro en Belén y significado de los regalos
Guiados de nuevo por la estrella, los magos llegaron a Belén y encontraron al niño Jesús. Lo adoraron entregando tres regalos: oro, incienso y mirra. Cada obsequio posee un valor simbólico profundo: el oro alude a la realeza, el incienso a su carácter divino y la mirra anticipa su sufrimiento y muerte futura. Con el tiempo, estos tres dones llevaron a la tradición a consolidar la idea de que eran tres magos, y posteriormente se les puso nombre: Melchor, Gaspar y Baltasar, representando la universalidad del mensaje cristiano.
De la tradición bíblica a la iconografía medieval
El Evangelio no menciona su número, nombres ni los camellos que hoy asociamos con ellos. Estos elementos surgieron siglos después, durante la Edad Media, gracias a representaciones artísticas, textos apócrifos y leyendas que enriquecieron el relato. La iconografía los presenta montados en camellos y provenientes de distintos rincones del mundo, simbolizando la sabiduría y la capacidad de reconocer lo extraordinario donde otros solo ven lo cotidiano.
Epifanía y celebración de los Reyes Magos
El 6 de enero, conocido como Epifanía, conmemora la manifestación de Jesús a los pueblos no judíos, representados por los magos. En España y en muchos países hispanoamericanos, esta festividad se fusionó con la tradición del Día de Reyes. La jornada combina elementos religiosos y culturales: misas, rituales domésticos, entrega de regalos y la degustación del roscón de Reyes, un dulce que tiene raíces en celebraciones romanas antiguas y que en algunas regiones incorporaba el hallazgo de un haba como símbolo de buena fortuna.
La noche anterior, el 5 de enero se celebra con cabalgatas multitudinarias que recorren las ciudades. La más antigua, la Cabalgata de Reyes de Alcoy, documentada desde 1866 y declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, destaca por la teatralidad de sus carrozas y la participación directa de los pajes al entregar regalos desde los balcones. Este modelo se ha replicado en ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao o Sevilla, incorporando música, caramelos y espacios accesibles para todos.
En los hogares, los niños colocan sus zapatos alineados, escriben cartas a Melchor, Gaspar y Baltasar y dejan agua y comida para los camellos, conservando una tradición que combina fe, ilusión y juego.
La importancia de los Reyes Magos en la cultura española
Más allá de su origen bíblico, los Reyes Magos se han convertido en un símbolo de generosidad, esperanza y convivencia familiar. La quinta noche tras el comienzo del año nuevo, los hogares en España se llenan de magia y misterio: la llegada de los magos mantiene viva la ilusión infantil y refuerza la identidad colectiva que caracteriza la Navidad.
La llegada de los Magos de Oriente representa un puente entre historia, religión y cultura popular. Su relato ha evolucionado desde un breve episodio bíblico hasta convertirse en un fenómeno cultural que despierta la fascinación de niños y adultos, consolidándose como una de las tradiciones más significativas de España y del mundo hispano.
Te puede interesar