A 7 de enero de 2026 ya tenemos, probablemente, la campaña de marketing más exitosa del año. Nike se ha visto beneficiada de una visibilidad involuntaria que no entraba en los planes de la marca pero que la ha convertido en tendencia esta última semana.

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La imagen de Nicolás Maduro siendo detenido con un chándal de Nike no fue, ni mucho menos, una campaña diseñada por la marca. Sin embargo, ha terminado representando uno de los fenómenos de marketing más comentados de los últimos tiempos. Ese conjunto deportivo, pensado originalmente para el entrenamiento o el uso casual, ha pasado a ser un símbolo pop, un meme global y, sobre todo, un case study perfecto de cómo una empresa puede beneficiarse de una exposición descomunal sin haber invertido un solo euro en planificación.

Nicolás Maduro con el chandal Nike el día de su detención
Nicolás Maduro con el chandal Nike el día de su detención | Redes sociales deDonald Trump

La estrategia involuntaria que les ha llevado a ser virales

Desde el punto de vista del marketing, lo ocurrido encaja en lo que muchos expertos denominan "estrategia involuntaria" o "campaña no planificada". La marca no decide el contexto, pero la potencia icónica del logo y del diseño hacen el resto. De repente, un chándal concreto se convierte en objeto de deseo, de parodia y de imitación. La clave está en que Nike lleva décadas construyendo un símbolo reconocible y asociándolo a éxito, deporte de élite y cultura urbana.

El chándal de Maduro, en ese sentido, ha funcionado como catalizador de conversaciones que van mucho más allá de la prenda. Por un lado, ha servido para cuestionar el contraste entre el discurso y la estética del líder, y por otro, ha colocado a Nike en un lugar incómodo pero extremadamente visible. Ese choque entre un dirigente en su peor momento y un producto asociado a aspiraciones y victoria ha generado innumerables memes, análisis y comentarios.

A partir de esa imagen, el chándal ha sido reinterpretado por celebrities, deportistas y equipos, que han jugado con la referencia de forma irónica o admirativa. Ver a figuras como Jacob Elordi, Cristiano Ronaldo o jugadores del Mallorca CF luciendo versiones similares del chándal no solo ha amplificado el fenómeno, sino que lo ha recontextualizado. Ya no se trata únicamente de Maduro, sino de un patrón estético que salta de la política al entretenimiento, del escándalo a la alfombra roja y al césped.

¿Qué significa todo esto?

Todo ello conecta con una idea de fondo, el poder del "producto-efecto". En ocasiones, una prenda se coloca en la persona adecuada, en el momento adecuado, y provoca una reacción en cadena imposible de replicar artificialmente. La industria de la moda y del deporte lleva años intentando fabricar este tipo de momentos a través de colaboraciones, cápsulas limitadas y drops sorpresa. Lo ocurrido con el chándal de Maduro recuerda que el azar sigue jugando un papel determinante.

Del 'efecto Letizia' al anorak Joma de Pedro Sánchez

El caso invita además a compararlo con otro fenómeno reciente en España, el llamado "efecto Letizia". Esta es la capacidad de una celebridad para que una prenda se agote rápidamente por la eficacia prescriptora de la reina. El último exponente fue Pedro Sánchez, al que se le vio con un anorak de la marca Joma en el Foro de Davos hace un par de años. Este se agotó en cuestión de horas tras aparecer en todas las portadas.

En aquella ocasión, se vio con claridad cómo la espontaneidad, el contexto internacional y la propia prenda, genera un pico brutal de demanda y notoriedad para la marca implicada. En ambos casos (Maduro y Sánchez) el efecto ha sido tal que solo quedaban tallas residuales en las tiendas y no se podía comprar en sus respectivas webs. Ese episodio demostró que el armario de un presidente puede tener un impacto directo en el stock y en las ventas de una firma.

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